Aguas internacionales son «El Salvaje Oeste»

Hace unas semanas, un buque carguero chino, con 300,000 kilogramos de atunes y tiburones a bordo, fue capturado por las autoridades ecuatorianas en la reserva marina de Galápagos, uno de los tesoros naturales del planeta.

El barco asiático había recibido su carga ilegalmente en aguas internacionales, procedente de otros cuatro pesqueros chinos.

Un año antes, un barco guardacostas argentino disparó y hundió a otro buque chino que se daba a la fuga tras esquilmar ilegalmente las poblaciones de calamares en aguas del país sudamericano.

“Es el Salvaje Oeste”, resume el ecólogo marino Enric Sala, director ejecutivo de Mares Prístinos, un proyecto de National Geographic para proteger los lugares todavía inmaculados de los océanos.

Sala, nacido en Girona en 1968, alerta de la expansión “depredadora” de China, de la que ha sido testigo por todo el mundo.

El investigador y su equipo han estudiado 23 paraísos marinos desde 2008 y han hecho presión política para protegerlos.

Sala tan pronto se zambulle entre tiburones como se pone la corbata para encerrarse en despachos con presidentes de gobierno.

“En total, 15 de los lugares que hemos investigado ya están protegidos. Son cinco millones de kilómetros cuadrados, 10 veces el tamaño de España”, explica en una entrevista durante el Congreso Internacional de Áreas Marinas Protegidas IMPAC4, clausurado en Viña del Mar (Chile).