El disco rayado de Fermín

Por: Jaime García Chávez

Como se decía en la época de los acetatos y vinyles de algunos cantantes, que si se tocaban sus discos al revés se podía escuchar al diablo, así es como se oye Fermín Ordoñez cada vez que convoca a rueda de prensa para defender, dice, “la imagen del PRI”.

Al menos en cuatro ocasiones, desde octubre a la fecha –incluida la de su ujier Gabriel Durán– y desde el fondo de su corazón duartista, Fermín Ordoñez convoca a esas ruedas de prensa para tratar de llamar la atención en su deseo de conquistar la dirigencia estatal del tricolor. Su campaña está dosificada: casi siempre lo hace después de que los medios de información retoman las denuncias contra el cacique, contra sus cómplices y especialmente cuando se revelan, de poco en poco, las corruptelas de sus excolaboradores, como en el caso del exdirector de la Junta Central de Aguas, Carlos Hermosillo Arteaga, quien justo hoy, por primera vez, cobró relevancia nacional por un reportaje de Fátima Monterrosa y Adrián Tinoco para el programa de Televisa, 10 en Punto, de Denise Maerker.

Hermosillo Arteaga forma parte de la denuncia penal interpuesta el 23 de septiembre de 2014 ante la PGR, pero en el trance en que la autoridad federal ha dejado pasar los días y los años, el testaferro de César Duarte logró ser diputado federal por el distrito con cabecera en Parral para arroparse de fuero y tratar de esquivar, eventualmente, las investigaciones que irremediablemente caerán sobre su enriquecimiento ilícito y lo que resulte. Arrogante como él solo, Hermosillo le contesta a la reportera de Televisa que tiene “las manos limpias” y que su sorprendente fortuna es un asunto “privado”.

Fermín Ordoñez reviró la denuncia que presentó ante la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (FEPADE) la secretaria de la Función Pública del gobierno estatal, Stephany Olmos, tras documentar que la burocracia que estuvo a las órdenes del duartismo era obligada a pagar cuotas vía nominal al PRI. Ordoñez arguye que el gobierno corralista violentó la secresía de los datos personales, que el pago de cuotas obligatorias no es ilegal… Y es cuando la gente se pregunta, entonces, para qué sirve la FEPADE y qué deslindes hará una vez procesada la denuncia en mención.

Ordoñez, quien se ha convertido en uno de los antihéroes favoritos de esta columna, se tropieza con su propio discurso al decir, primero, que “no permitirá que se toque ni se dañe la imagen del PRI” (esto de por sí ya es un enunciado incoherente con la realidad) y “menos aprovechando el momento en que están los funcionarios estatales al frente del Poder Ejecutivo” (la oración tampoco corresponde a la sensatez: cómo se le ocurre pensar a Ordoñez que el Ejecutivo no va a aprovechar la ocasión de ese tipo de demandas, si su principal bandera ha sido esa, precisamente, y además tienen el derecho y la obligación de hacerlo).

Quizá debamos empezar lúdicamente a suponer que en el disco rayado de Fermín Ordoñez no habla el diablo, sino su propia entraña. Y la verdad, se escucha muy mal.