Las primarias en California dejan en el aire la supuesta remontada demócrata

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Estados Unidos se tomó este martes la temperatura política de mitad de mandato de la era Trump. Las primarias en ocho estados sirvieron para situar el tablero de juego de las trascendentales elecciones de noviembre. De ellos, California se convirtió en un laboratorio gigante del supuesto entusiasmo contra Trump en el que confían los demócratas para que les dé el control de la Cámara de Representantes en noviembre. California tiene la representación más grande del país en Washington, 53 congresistas, de los que solo 14 son republicanos. De ellos, 7 los ganó Hilary Clinton en 2016, por lo que los demócratas creían tener opciones para desbancarlos. Los demócratas necesitan ganar 24 escaños republicanos en noviembre. El éxito en California es imprescindible, y la elección del martes no dejó nada claro.

Las primarias abiertas de California han sido calificadas de “primarias jungla” estos días en el resto del país. Se clasifican para noviembre los dos candidatos con más votos, independientemente del partido. Es decir, existe la posibilidad de que los dos sean del mismo partido. Ya sucedió así en 2016 cuando dos mujeres demócratas se disputaron el escaño del Senado (ganó Kamala Harris). En esta elección, los republicanos corrían un serio riesgo de encontrarse sin candidatos en las elecciones a gobernador y a senador de California. En esta ocasión, sin embargo, el entusiasmo de los demócratas había provocado un récord de candidatos para enfrentarse a los republicanos, por lo que se abría la posibilidad de dividir el voto y arruinar el efecto de la ola azul.

En ese contexto, estas son las conclusiones de las carreras más importantes del martes en California:

Gavin Newsom, exalcalde demócrata de San Francisco y vicegobernador durante los años de Jerry Brown como gobernador, se enfrentará en noviembre con un republicano. Lo que puede parecer obvio no lo fue durante meses. A principios de año, Antonio Villaraigosa, exalcalde demócrata de Los Ángeles, tenía confianza y respaldo de sobra para meterse en la papeleta. Su campaña se ha hundido en cuestión de un mes y el martes el que se clasificó fue John Cox, un empresario republicano de San Diego cuyo mérito más destacable es haber sido apoyado en Twitter por Donald Trump. El logro de Cox, no menor, dio la impresión de que los republicanos resisten la ola demócrata en California. En realidad, lo que ha hecho es prácticamente regalar la elección a Gavin Newsom. Nadie espera que tenga ninguna dificultad para ganar al candidato de Trump, que perdió en este estado por cuatro millones de votos en 2016.

No había pasado media hora del recuento cuando Associated Press anunció que la senadora Dianne Feinstein se clasificaba primera para noviembre. Eso no era lo interesante. Un hijo de inmigrantes, Kevin de Léon, que durante los últimos cuatro años ha sido el latino con más poder de California como presidente del Senado estatal, aspira a jubilar a Feinstein, que tiene 84 años, lleva en el escaño desde 1992 y es probablemente la política más popular de California. De León confiaba, por un lado, en la movilización del voto latino en su favor en el área de Los Ángeles. Y por otro, en las supuestas ganas del ala izquierda de los demócratas de un enfrentamiento más contundente con Donald Trump en Washington. De León es implacable con el presidente, al que acusa abiertamente de racismo, sin los eufemismos de Washington. Es el promotor de la Ley de Estado Santuario, una de las iniciativas que más han irritado al Gobierno de Trump.

A medianoche, De León iba por delante para hacerse con el segundo puesto en la papeleta de noviembre, con un 11% de los votos frente al 9% del primer republicano. Faltaba por contar más del 60% del condado de Los Ángeles, donde De Léon tiene su fuerte y duplicaba en votos a esa hora a su rival, por lo que la campaña estaba confiada en mantener la ventaja sobre el republicano.

Los números, sin embargo, están lejos de dar esperanzas reales a cualquiera que se enfrente a Feinstein en noviembre. Feinstein ganó el martes con más de 30 puntos de ventaja y quedó primera en todos los condados de California.

El puesto de fiscal general de California se ha convertido en el azote oficial de la Casa Blanca. Cuando en 2016 nombraron a Xavier Becerra, lo presentaron como un “fiscal de guerra” para levantar un muro legal contra las iniciativas de Trump. Becerra ha demandado al Gobierno más de una veintena de veces. El martes, se clasificó primero para la votación de noviembre al mismo puesto. Su rival será un republicano, Steven Bailey. Becerra ganó con el 45% de los votos.

Para tener posibilidades en noviembre, la estrategia demócrata pasa por echar el resto en siete distritos de California donde hay congresistas republicanos pero votaron a Clinton en 2016. Pero para eso, primero hay que entrar en la papeleta.