*Maxijuicios van por nota

* Debilidades de la Fiscalía

* Condicionante a Diógenes

* Ola Morena, expresiones

froylan-columnista

Los maxijuicios de la corrupción están siendo llevados por nota, el trazó diseñado en razón de los tiempos electorales es imperturbable, los operadores de la Fiscalía lo siguen en común acuerdo con los estrategas políticos del Nuevo Amanecer.

Cuando los “corralologos” tenían resuelto que durante los tiempos electorales no habría noticias relacionadas con la corrupción, sobrevinieron las nuevas detenciones, anunciadas profusamente por el aparato oficial de comunicación social.

Enseguida partió a la Ciudad de México Estefany Olmos, secretaria de la Contraloría, a fin de catalizar los reflectores de la prensa nacional, presumiendo el ejercicio de la acción judicial. Partió con la encomienda de presumir el trabajo del gobierno corralista contra la corrupción.

Como aporte sustancial llevaba en su portafolio la detención de la contadora de César Duarte y los nombres de quienes están inscritos en la red de corrupción como protagonistas destacados; Pedro Hernández, Marcelo González Tachiquín, Jaime Herrera, Everardo Medina y Lalo Esperón.

Nada nuevo, de hecho se quedan cortos, sólo recuerden a Santiago Moreira y a Raúl Javalera, sin embargo son nombres repetidos una y mil veces en la prensa doméstica que, obviamente, a los intereses del Nuevo Amanecer les resulta insuficiente, necesitan los alcaloides de la gran prensa.

La diferencia estriba en que ahora están oficialmente señalados y nada menos que por la Secretaria de la Contraloría. En palabras llanas el gobierno estatal puso en calidad de prófugos a los secretarios más cuestionados de Duarte, igualándolos con su antiguo jefe.

Al ver que no podrían detenerlos con facilidad, como hicieron con los pececillos que duermen en San Guillermo, soltaron sus nombres y exhibieron como gran logro las presas de Alejandro Villarreal y Diógenes Bustamante Vela.

Un detalle importante es que no han puesto a ninguno de los empresarios asociados al gobierno de Duarte, algunos de los cuales fueron beneficiados con cientos de millones de pesos, según las leyendas populares, entre los señalados como justiciables ¿los reservan para la próxima elección o ya están arreglados? Es pregunta.

Bien por Javier Corral, cumple paso a paso lo programado con la campaña “Justicia para Chihuahua”. No detiene a ningún pez gordo pero hace ruido suficiente para que los electores mantengan en su mente al nefasto “vulgar ladrón”.

El impresentable gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yúnez, debe morir de risa, llevó tras las rejas a Javier Duarte, ha recuperado para el estado más de dos mil millones de pesos mientras su homologo del norte presenta denuncias por cinco millones de pesos. Si, es motivo de risa.

Lo interesante, a partir del dos de julio, será ver que camino toma la operación justiciera. Con Duarte y sus principales asociados en fuga, la probabilidad de que Ricardo Anaya sea llevado ante los tribunales y un gobierno adverso, el rumbo que tome Chihuahua constituye un misterio.

No es asunto menor para Chihuahua, por dos motivos específicos: el gobernador Corral seguiría enfrentado a la Federación, ahora –si las encuestas se hacen realidad- contra un presidente legitimado popularmente y acostumbrado a someter o aniquilar a sus opositores.

Además arrastrará un carga sumamente pesada, ha sido el gobernador que más apoyo dio a Ricardo Anaya, un cuestionado candidato a la presidencia de la república que, a pesar de ser sospechoso de lavado de dinero, decidió levantar en hombros por que prometió meter en prisión a Peña Nieto.

Las consecuencias para Chihuahua serían lamentables, tomando en cuenta que las inversiones en los estados seguirán siendo en razón de preferencias y afinidades políticas, lo mismo que los castigos para los gobernadores insurrectos.

En ese sentido Chihuahua permanecerá como estado de segunda mano, condición de la que no saldrá mientras Corral anteponga su campaña personal a los intereses y necesidades básicas de la entidad. Pero eso sí, su gobernador se habrá convertido en el campeón de la oposición, su objetivo desde que llegó a palacio.

Son diferentes modos de interpretar y entender la política, cada quien hace con el poder lo que le viene en gana. Duarte se hinchó de dinero y Corral sueña con ser el verdadero gran vencedor del régimen corrupto.

Para lo cual muy pronto colocará a López Obrador como nuevo capitán de la Mafia, en compañía de Calderón, Peña Nieto, Salinas y otros que ha sido los autores intelectuales del “PRIAN”.

Visión política no se le puede negar, el punto es que su apuesta es sumamente riesgosa para Chihuahua, pues mientras deja el resto en su afán de convertirse en futuro presidente de México, al estado se lo lleva el diablo.

Para quienes tienen dudas o temores de la ola que viene con López Obrador, debieron estar presentes en el cierre de campaña de Nueva Alianza en Jiménez ¿Qué tienen que ver los profes del SNTE con López Obrador? Pues según cada maestro, pero lo visto el miércoles con un candidato del Panal, en donde coinciden electoralmente con Morena, es para tener presente.

En una comunidad como Jiménez hicieron una caravana no menor de 400 vehículos, varios de ellos pick up con hasta diez personas arriba. Un mundo para una comunidad en la que votan en promedio quince mil electores, distribuidos en todos los partidos.

La presidencia municipal de Jiménez, según lo visto el miércoles pasado, podría ser ganada por Nueva Alianza, que postuló de candidato a un expanista de corte popular que ya fue presidente municipal, Marcos Chávez.

Si en ese cierre, según reportes recibidos, no hubo tres mil personas, no asistió ninguna, lo que habla del arrastre que tiene el candidato, la presencia de los maestros y desde luego el acuerdo al que llegaron con Morena. Vayan calculando, la ola Morena se proyecta intensa.

Arnoldo Abes, el chato, tiene motivos para estar preocupado, quizás por eso ayer mismo hubo denuncias de compra de votos y otras linduras propias del viejo PRI. Ganar con las viejas y desacreditadas prácticas hace tiempo quedó atrás, pero algo tiene que hacer para no verse rebasado por la ola que viene.