*Congreso, valor estratégico

* La tentación de Corral

* Antropofagia consume al PRI

* Amín Anchondo en la tablita

froylan-columnista

La composición definitiva del Congreso local será determinada en tribunales electorales, no sólo en lo referente a los diputados plurinominales, también quedarán sujetos a litigio algunos por tierra, por ejemplo el 19 de Delicias y el 12 en la ciudad de Chihuahua.

El Congreso está siendo disputado literalmente voto por voto. Ayer abrieron las urnas del distrito 12 para nuevo conteo, pues lo reclaman Morena y el PAN ¿Por qué la feroz disputa, siendo que sólo se trata de un diputado?.

Aparte de la importancia que tiene para cualquier gobernador ejercer control en el Poder Legislativo, hoy miran su valor estratégico en cuanto al interés prioritario de Javier Corral en la política nacional; ocupar el espacio vacío dejado por López Obrador como gran opositor al régimen.

Suponga que Morena consigue aliarse con otros partidos para construir una mayoría que le permita gobernar la cámara e imagine a Corral en nuevas caravanas por la dignidad, exigiendo a López Obrador que ponga en la cárcel a Duarte y a Peña Nieto, por corruptos. Entre paréntesis un apunte: muy pronto Corral incorporará en su discurso contra la corrupción a Peña Nieto, lo tiene anunciado.

Al verse presionado de tal manera, dado que a nadie le gusta que lo exhiban de cómplice o negligente, López Obrador recurriría a sus diputados de Morena en Chihuahua para complicarle la vida al gobernador insurrecto.

Es decir, además de los múltiples recursos –presupuesto, PGR y otros- de que dispone un Presidente de la República, López Obrador tendría sujeto de “los destos” a Javier Corral, nada menos que gobernando “su” Congreso.

¿Política ficción? Aténgase, no pasarán el primer semestre del año que viene para cuando surjan las primeras manifestaciones en éste sentido; la cabra tira al monte, Corral abrió muy temprano sus cartas sabiendo que sólo puede jugar las que domina: el opositor de discurso acusatorio y exigencia justiciera.

Esa es la tentación de un gobernador incómodo con el poder, no lo disfruta a plenitud sin tener al menos un enemigo a quien recordar el diez de mayo y como en Chihuahua es autoridad máxima, trasladó su objetivo está los Pinos.

Cuidado, el “ambicioso vulgar”, como tiene motejado a López Obrador, no es Peña Nieto. Quizás sea momento de replantear prioridades y concentrarse en atender las tareas sustantivas de Chihuahua. Nunca un gobernador ha podido contra un Presidente de la República y ciertamente no será Corral el primero, menos arrastrando un congreso adverso.

Que desaguisado armó Morena en Chihuahua, ni en sus peores pesadillas el gobernador imaginó que, pasado el uno de julio, su flanco más importante quedaría expuesto al empuje de quién tomó por enemigo para fortalecer sus apetitos presidencialistas.

Si el PAN y Corral quedaron temblando tras el tsunami del domingo, el PRI lucha por restablecer su ritmo cardiaco y recuperar la respiración. En la precampaña jugaron a comerse unos a otros, esperando que uno entre todos quedara de pie para recoger los escombros del partido, y en la derrota se miran con ojos de rencor.

Nunca como ahora está mejor descrito el dicho “la derrota es huérfana”. La del PRI no tiene madre ni padre; ni abuelos ni tíos o tías. Es más, ni una alma caritativa que promueva su adopción. Es la orfandad en su más trágica y descarnada expresión.

Sin embargo en esa orfandad que los puso al borde de la tumba, se consumen en apresuradas incursiones antropofágicas, mordisqueándose unos a otros buscando la aniquilación mutua.

Las traiciones, deslealtades, zancadillas, vacíos y malos deseos entre los diversos grupos y entre sus mismos representantes, dominaron la política del PRI desde que Enrique Ochoa llegó a la dirigencia nacional y así continúo durante toda la campaña.

En ese partido, ahora mismo, nadie puede hablar de traiciones y deslealtades. Guardar silencio, aceptar la derrota y reconocer a los triunfadores sería la posición más digna. No perdieron sólo quienes estuvieron en las urnas, perdieron todos ¿No se han percatado que camina directo al cementerio? ¿O tienen esperanzas de resucitar?.

Si verdaderamente aspiran a volver, empiecen por hacer un sincero ejercicio expiatorio, reconociendo los atropellos contra la ciudadanía y las traiciones entre sus militantes, pero mientras sigan comiéndose unos a otros sólo hacen más penosa su agonía. Un mínimo de dignidad y sentido del decoro le vendría bien en estos días de oscuridad.

Un dato aislado de relevancia para éste partido en colapso. Algo bueno hizo Ariel Fernández en Aquiles Serdán, para que el PRI ganara todo en ese municipio, el único en toda la entidad.

El comentario viene al caso por que en Aquiles el PRI ganó la presidencia municipal, y consiguió votación mayoritaria para los candidatos a presidente, senadores y diputado federal y local.

No pinta para la entidad, pero el resultado ahí queda, Aquiles fue una isla inmune al tsunami de Morena ¿Motivos del éxito en ese pequeño municipio? Pregúntenle a Fernández.

Si en los organismos electorales prevaleciese la legalidad, deberían anular la elección de síndicos en la ciudad de Chihuahua. A ojos visto está que Amín Anchondo, candidato del PAN, sobrepasó, por mucho, los topes de campaña, una de las causales de nulidad.

No faltará quién interponga la denuncia, podría hacerlo Fermín Ordóñez pero al ver lo retirado que salió en la votación y la inviabilidad de ganar una segunda elección, lo más probable es que se desentienda por completo, a menos que sea masoquista y le guste perder. No gana ninguna.

Pero si los abogados de Morena, por ejemplo, se ponen listos e impugnan esa elección en particular, sería muy interesante verlos en un comicios extraordinarios, cuerpo a cuerpo, contra el PAN.

Con un PRI desfondado y sin expectativas, el pleito entre un PAN dominante en la capital y un Morena crecido por su arrolladora victoria nacional, sería de lo más interesante esa elección.

Pero ya se sabe, los organismos electorales sólo sirven para contar los votos y con frecuencia lo hacen mal, ahí están las impugnaciones que dejó la pasada elección por inconsistencias en el conteo.