*Corral tras M. Russek

* Resistencia de la mafia

* Cabada entra en pánico

* La noticia está en Juárez

* Riggs exprime el hueso

froylan-columnista

En el gremio de la Litis y la chicana están convencidos de que el siguiente nombre en la lista de los maxijuicios es Manuel Russek, quién fuese secretario de fomento económico en la administración del “vulgar ladrón”.

Trascendió que el viernes pasado, entrada la tarde, agentes ministeriales “reventaron” la casa de una conocida cercana de Manuel, donde presumían que podía estar oculto.

El chisme corre con celeridad también entre yupis y empresarios, de donde ha surgido la versión de que decidió poner tierra de por medio, antes de que los querubines de Peniche lograsen pepenarlo.

Asocian la persecución a Russek con la reciente detención a Lalo Esperón, exsecretario de Obras Públicas declarado recientemente y quién consiguió, como muy pocos, un acuerdo con el gobierno para llevar su caso en libertad.

Presumiblemente Esperón habría “empinado” a Manuel Russek en supuestas transacciones irregulares para la compraventa de un terreno, poniéndolo en la antesala de San Guillermo junto con otros nombres aún no revelados, entre los que estaría también el de Gabriel Aude. Es lo más reciente en la telenovela de los maxijuicios.

Con independencia de chismes, rumores y versiones, la realidad es que Javier Corral y sus operadores jurídicos entraron en la fase de angustia y en consecuencia disparan sobre cualquiera que saque la cabeza, a falta del “as de oros”.

Viendo la imposibilidad de que la justicia federal agilice la extradición de César Duarte, su objetivo secundario es engrosar la operación con nombres más apetecibles socialmente, pues aparte de la coneja y Ricardo Yáñez, el resto de los detenidos son pececillos de charca que no llegan ni a charales.

Deberán apurarse con los nombres de mayor representatividad, de otra modo la operación justicia seguirá perdiendo impulso. Improbable que suceda la extradición de Duarte en lo que resta del presente sexenio y no hay datos que permitan suponer que López Obrador lo pondrá entre sus prioridades.

Indignados por una deficiente citación, la mafia del transporte encabezada por los impresentables güero Lozoya y Juan Gómez, reventaron ayer otra reunión con la comisión de movilidad y transporte del Congreso local, presidida por la diputada Laura Marín.

A los señores de la mafia no les gustó que citaran sólo a dos dirigentes y menos vía telefónica. Alegan que deben citar por escrito a cada uno de los concesionarios, en papel membretado firmado por todos los integrantes de la comisión, con al menos cinco días hábiles y enviar el citatorio con un propio, pues ellos no tienen el tiempo de los diputados para estarlo perdiendo en reunioncitas mal convocadas.

La verdad, apúntelo diputada Marín y Joel Gallegos, la mafia nunca permitirá una nueva ley del transporte, para ellos cambiar el sistema equivale a perder el control que han ejercido durante décadas.

Con tal de mantenerlo están dispuestos a lo que sea necesario: Ampararse, sin duda; sitiar palacio con los camiones, desde luego; parar el servicio, seguro; mentar madres y padres del gobernador hacia abajo, sin titubear.

Ellos cuidan el fabuloso negocio de la morralla y cualquier acción contra sus intereses será vetada ¿En serio no han entendido?. Así que ya saben, entran bailando a Chihuahua y mejor desistan, con la mafia jamás entablarán una negociación para mejorar el sistema.

De lejos da la impresión que Armando Cabada entró en pánico. Tarde advirtió que perder la alcaldía le traerá consecuencias más allá de cancelar su fugaz carrera política, ahora sabe que algunos morenos muestran apetitos de venganza y quieren su propia operación justiciera.

Por ese motivo el todavía edil independiente recurre a cuanto recurso legal puede, buscando revertir el apretado resultado, perdió por menos de mil votos. Su movimiento más reciente fue demandar ante la PGR al presidente de la Asamblea Municipal del INE, Edgar Villegas Baray, de quién considera alteró los resultados.

Es digno reconocer que Cabada sabe plantarse y desafiar, puesto sobre la barra no ha reparado en ningún recurso que lo acerque a la victoria. Sin embargo debería valorar la estrategia, mientras más le mueve más exacerba los apetitos vengativos de quienes rodean a González Mocken, especialmente de su hermano Héctor, en su tiempo uno de los más rudos del PRI.

El pleito está de lo más interesante, con los novecientos y pico de votos en litigio y trabadas ambas partes. El problema para Cabada es que litiga de perdido, lo cual es desventaja considerando además que va contra los nuevos empoderados del país.

Y precisamente hoy la noticia estará en ciudad Juárez, no por el pleito electoral, sino por la presencia de Andrés Manuel López Obrador y su opción por la austeridad llevada hasta el punto de rechazar la seguridad habitual de los mandatarios mexicanos.

¿Que harán el gobernador Corral y Cabada –que por cierto no está invitado a la fiesta- para garantizar la seguridad del futuro presidente?. Ese punto es, desde la semana pasada, de la mayor importancia, tomando en cuenta que llega a una de las ciudades más violentas del país justo cuando bandas criminales pelean una guerra por asesinatos entre antiguos aliados.

No pasará nada, también están en las calles el Ejército y fuerzas especiales de la Policía Federal, que montarán un eficiente círculo de protección en torno al mandatario. Es obligación protegerlo, quiera o no.

Al final de la jornada eso de la seguridad será un asunto incidental, lo que realmente quieren conocer los juarenses es la estrategia de López Obrador contra el crimen. Necesitan saber en qué consisten los foros de paz y como espera llevarlos a buen puerto.

Si en alguna parte del país saben que los criminales armados no actúan de buena voluntad, aceptando solícitos el pórtate bien y te perdono, es precisamente en esa dolida frontera. Son muchos años los que llevan atestiguando muertes inocentes. Quieren soluciones.

Miguel Riggs declaró  que dejará la sindicatura tres días antes de tomar protesta como diputado federal. Así o mayor apetito por el hueso. Exprimirlo hasta la última gota es la especialidad del futuro diputado y si pudiese cobraría también esos tres días, su vocación de servicio es muy fuerte como para dejar ir los últimos centavitos. Se queman por tres cacahuates.