*Asidos de un clavo ardiendo

* Anemia en Secretaría de Salud

* AMLO emplazado por Corral

* Inútil pataleo de Chuy Velázquez

froylan-columnista

Advertido por el gobernador Javier Corral de que por ningún motivo debe salir Alejandro Gutiérrez de prisión, Jorge Espino, ariete en los maxijuicios, se prendió de un clavo ardiendo con tal de cumplir la encomienda imposible. Ahí está, asido al acero incandescente sin hacer gestos esperando que los juzgados federales hagan buenas sus chicanas.

Presentó un amparo contra el sobreseimiento de la PGR en el caso de los 250 millones de pesos, sin que Chihuahua tuviese vela en el entierro, es decir no es considerado víctima de tal delito. Si el juzgado federal acepta el recurso sería un triunfo para el persistente abogado, darle la razón improbable.

No hay forma de que proceda, pues además la justicia federal ha demostrado estar contra el gobierno, imposible avalar el desatino que Espinoza presenta como última esperanza para seguir reteniendo a la coneja. La única alternativa que tienen es promover otra causa penal en su contra, lo que obviamente han buscado de mil maneras.

En el caso de que consigan imputarlo por otro delito, Espino e indirectamente Corral se colocan en la hipótesis del desacato, dado que dejarían evidenciado que sus actos chicaneros solo pretenden burlar la sentencia del juez. Son muchas las que han hecho para detenerlo, de modo que juntas causan precedente.

Pero la contumacia del gobernador es muy grande, a ver hasta donde ordena que sus abogados estiren la cuerda poniendo a prueba la paciencia de la Corte, de por si a punto de romperse. Que telenovela, no hay espacio para que el auditorio se reponga de una emoción cuando pasaron a otro capítulo.

Ironías y colmos de la vida, la Secretaría de Salud del gobierno estatal es una de las dependencias más anémicas en la presente administración y para colmo declaran desierta una licitación del banco de sangre y la unidad de trasplantes, retrasando por tiempo indefinido la prestación del servicio.

Hay un tema que la Contraloría de la señora Olmos debería tener en cuenta en esa frustrada licitación: trascendió que la cancelaron por sospechas de llevar dedicatoria para una de las empresas concursantes, “Instrumentos y Equipos Falcón”, que ha prestado servicios anteriormente en Salud.

Buscaron entre la letra chiquita de las especificaciones y encontraron que sólo dicha empresa contaba con cierto instrumental y equipo licitado. Lo que llaman un traje a la medida. No es menor el dato, se trata de cientos de millones de pesos a ejercer en tres años.

El contador Raúl Hernández, quién se desempeñaba como director administrativo de la Secretaría hace solo unos días, podría proporcionar mayor información. Han comentado que por ahí estaba la fuga. Cosa de que los chicos de doña Estefany investiguen con sincera convicción.

El caso es que la Secretaría de Salud está famélica, más que anémica. Cambiaron de secretario para que todo siguiese igual y mientras los derechohabientes del sector reciben un servicio de cuarta y lo que sigue hacia abajo, cuando los atienden.

Pongan atención, es un crimen el servicio médico del Sector Salud y con cambios de secretario nada resolverán si persisten los vicios endémicos y la corrupción.

López Obrador jurará el cargo de presidente hasta el uno de diciembre próximo, faltan casi tres meses, pero el gobernador Javier Corral ya lo emplazó para que abra una investigación penal contra el presidente saliente, Enrique Peña Nieto.

Ayer reveló que está localizada una corporación de investigaciones especiales que después se convirtió en una empresa privada que coadyuvó en la Secretaría de Seguridad Pública en el Estado de México, misma que participó en la triangulación de diversas operaciones económicas para transferir dinero de los estados al PRI -“Operación Zafiro”- sugiriendo que la empresa es propiedad de Peña Nieto.

Para Corral, está claro que Peña no sólo es cómplice o solapador de la corrupción duartista y –ayer lo dijo- de otros gobernadores, sino directamente participante y beneficiario.

Ante tamaña declaración los reporteros le preguntaron si procedería contra el presidente. Su respuesta fue directa: “lo coloca –a Peña- en una clara responsabilidad política y penal, pero el que tiene que proceder es el nuevo gobierno, por la naturaleza de las investigaciones, y nosotros vamos a colaborar y coadyuvar con todo para que así sea”.

Lo dicho una y mil veces en este espacio, Corral va por Peña Nieto, lo necesita como símbolo de su campaña nacional contra la corrupción, y presiona desde hoy a López Obrador apremiándolo a que abra la investigación.

Su problema es que no ha podido detener al “as de oros” y su inculpado estrella está por salir de prisión, libre de toda culpa. Hay otra, a ver cómo recibe López Obrador el arrimón de esa pelota ensalivada, para usar términos beisboleros que tan bien conoce el presidente electo, si ha dicho insistentemente que lo pasado pasado.

Jesús Velázquez, Chuy para los cuates de Guadalupe y Calvo, quiere llegar a la coordinación de los diputados priistas por la vía de tumbar las puertas; a puntapiés y mentando madres. Se le puso ser coordinador sólo por que ganó el único distrito en tierra para el PRI, como si fuese la gran cosa competir en esa circunscripción donde nunca han perdido.

En lugar de hacer tanto aspaviento con la coordinación que nunca le dará Omar Bazán, Velázquez debería demostrar compromiso con sus electores y con Chihuahua, peleando mejor por la Comisión de Seguridad.

Es un tema que conoce de cerca y por dentro, pues durante su campaña cada lunes y martes era detenido por un reten ilegal en los caminos de la sierra y siempre salió como si nada. Además ha sido presidente municipal de Guadalupe y Calvo y trabajado toda su vida en la región.

Si conoce a la perfección los terrenos donde se mueve. ¿Por qué no poner sus conocimientos al servicio de la ciudadanía? Ya generó mucho escándalo con esa cantaleta de que fue el único ganador. Por favor, en ese distrito el PRI gana hasta con el “burro chon”.