*Obligado sopor informativo

* Tena, imperativo continuar

* Resurgimiento de Quintana

froylan-columnista

La política doméstica entró en una especie de sopor inducido por los estertores del fin de sexenio. A no ser por la violencia, el crimen se instaló en el estado con la complicidad o negligencia de las autoridades, las diarias jornadas informativas transcurrirían planas, como en un aburrido pueblo de los Estados Unidos gobernado por anglicanos donde nunca pasa nada.

Y es que en realidad nada sucede más allá del medio policiaco y cuando surgen declaraciones tronantes, como las del presidente municipal de Cuauhtémoc, Carlos Tena, el mismo gobernador las descalifica con un silencio indiferente aproximado a la complicidad. Las toma como chisme de vecindario siendo que se trata de acusaciones puntuales de una autoridad municipal.

Lo que ha dicho Tena es de lo más grave, si en Chihuahua hubiese conciencia de gobierno ya estaría abierta una investigación para saber si, efectivamente, agentes de la Policía Estatal participaron en el secuestro y posterior ejecución de un policía municipal de Cuauhtémoc, como lo ha denunciado el edil emanado de Morena.

Ahora, si francamente es una tontería lo que declara el edil, como lo hacen ver Aparicio y el propio Corral con su indiferencia, pues que lo demanden por difamación. Si dijera lo mismo cualquier hijo de vecino sobre los engreídos agentes estatales sin tener elementos ¿Aparicio y el Fiscal General permanecerían de brazos cruzados o irían sobre el infeliz que osó desafiarlos?.

Guardan silencio por que saben que las palabras del edil son una verdad en el mar de mentiras y deslealtades en que se mueven los grupos criminales y junto a ellos las organizaciones policiales contaminadas, como parecería que está la corporación al mando de Aparicio. Ni un investigaremos, simplemente la negación y caso cerrado.

Un tema más que deja para la especulación el Nuevo Amanecer, ojalá Tena siga insistiendo en ese homicidio, es el único que podría forzar una ruptura en la cadena de mando estatal y, eventualmente, hacer que la verdad emerja. Lo que ha dicho es muy grave como para dejarlo en simples declaraciones mediáticas.

A propósito ¿Cómo va la estrategia jurídica para evitar que la Corte ampare a Peña y a los funcionarios federales? De lujo, ese la prioridad del gobernador Corral, obligado atenderla.

Para la campaña del 2016 Víctor Quintana alegó que no podía ser candidato a gobernador por Morena, en razón de su frágil salud. Que estaba muy enfermo dijo entonces, pero a los tres días los santos médicos obraron un milagro y de pronto se vio montado sobre el proyecto de Javier Corral, marcando un distanciamiento claro y pleno con López Obrador, entonces todavía lejano de la presidencia.

La política da muchas vueltas y ahora, desde el ala panista, Víctor intenta reencausar sus aspiraciones hacia el gobierno, poniéndose en medio de Chihuahua y la Cuarta Transformación para una eventual alianza electoral que les permita conservar el gobierno estatal. Sus apariciones públicas, como la de ayer con Cuauhtémoc Cárdenas, abonan a dicha reflexión.

¿Política ficción? Piense usted bien, la catástrofe electoral del pasado julio dejó a Javier Corral sin candidatos competitivos para la gubernatura, pues a la única que supo salir con la mano en alto del tsunami, Maru Campos, le tiene puesta tacha y a Gustavo Madero, a quién desea entregar el mando, le resulta casi imposible lavar su imagen de perdedor en los dos próximos años.

Por el lado de Morena, a Corral le aterra la mera posibilidad de que Cruz Pérez Cuéllar se convierta en el candidato de Morena y posible sucesor. Para él sería algo así como la pesadilla que hoy vive César Duarte.

Esa contrariedad interna entre panistas, el factor Cruz más el afán del gobernador por congraciarse con López Obrador a efecto de que detenga a Duarte, Peña y demás tiburones en los maxijuicios, prefigura una alianza electoral Los Pinos-Chihuahua. Son especulaciones, pero los posibles candidatos del PAN deberían tomarlo en cuenta, de cuajar ellos serían sus victimas directas. Recuerde, además, que hace tiempo el ideario panista dejó de apasionar al gobernador.

El problema sería que Víctor Quintana tiene puesto el veto de López Obrador y para que lo levante será difícil. Quienes lo conocen saben que es de rencores dilatados, así que tampoco representa la mejor oportunidad de alianza al más alto nivel.

Sin embargo, apunte esa posibilidad, recuerde que la política lleva extraños a la cama. Todo podría suceder.