*Mendingando pide autonomía

* Prematuro optimismo de Javier

* Acosta, aliado de Álvarez Monje

froylan-columnista

 

Instalado el régimen de voluntad única, con un presidente que decidió centralizar el poder y situar a un lado las instituciones, desde el sábado México se instaló el la política del “estado soy yo”, sorprende que Javier Corral, quien prometió jamás ponerse de rodillas, decidiese bajar la cabeza y mendigar autonomía para Chihuahua.

Ayer reveló que las finanzas estatales están colapsadas. No hay dinero en caja ni para la siguiente nómina, dijo al reprochar que Peña Nieto no pagó ni los 400 millones que tenía comprometidos. Pues a inclinarse y pedir dinero, no hay más.

Así que ya lo saben los burócratas, santígüense pensando en “San López Obrador”, si por alguna razón desatiende las súplicas de mandar dinero -900 millones de pesos- será imposible que reciban su quincena. Mortal siempre y más en tiempos navideños.

Esa dependencia financiera de los estados con la federación es lo que limita su “libertad y soberanía”. En una comparación familiar, están como el hijo que pretende jugar a ser mayor, pero exige que sus padres sigan manteniéndolo.

Sin embargo la política de sumisión al gran tlatoani, adoptado en estos días por Javier, es razonable y en muchos sentidos pertinente. Dos años peleados con la federación son muchos, otros dos serían fatales para la entidad. Necesitaba una rayita menos y la bajó desde el sábado pasado para evitar más castigos a Chihuahua.

El problema es saber hasta cuando permanecerá con en modo comedido y buena onda, sabiendo que suele buscar camorra hasta contra el espejo, cuando no encuentra más.

Hoy está confiando, lo dijo también, en que Marcelo Ebrard acelere la extradición de César Duarte, su prioridad en la agenda de gobierno. Las platicas personales que ha tenido con el futuro jefe de la diplomacia mexicana son otro motivo para estar feliz con el nuevo régimen… por ahora.

Sin embargo esa confianza en que recibirá de regalo a César Duarte está tocada por cierta ingenuidad, primero por que López Obrador ofreció indulgencias plenarias para los corruptos del pasado ¿Por qué iría sólo contra un gobernador? No hace sentido, y segundo por que hay intereses domésticos entre los nuevos empoderados de Morena en que no le den ese gusto. Saben que detenerlo va en contra de sus intereses electorales.

Con independencia de futurismos electorales, sería muy bueno que lo detuviesen de una buena vez. No estoy seguro si Duarte hizo más daño a Chihuahua durante su tiempo al frente del Ejecutivo, o ahora estando en fuga.

Y no es broma, mientras permanezca la obsesión de su captura, a Javier Corral le será imposible gobernar. Ha puesto el éxito de su gobierno en detenerlo y si Peña no le concedió el deseo nada le garantiza que López Obrador le haga el milagrito. Esa obsesión ha costado mucho a Chihuahua, al punto de no tener ni para la nómina, como él mismo ha reconocido.

Otra sombra que amenaza la relación armónica estado-federación son los superdelegados. La sola mención generó las únicas criticas de Corral a López Obrador, imagine usted la reacción cuando tengan los primeros choques.

Hasta hoy la oposición de Morena ha transitado desarticulada, por eso su presencia política en Chihuahua es marginal, pero una vez que haya un “jefe político”, lo previsible es que logre vertebrarse y presentar un frente común que será incómodo a los intereses del gobernador.

¿Aguantará Javier un intermediario entre él y el gran tlatoani? Sinceramente lo dudo mucho. La cabra tira al monte, más temprano que tarde chocará, es su historia.

Con la llegada de Héctor Acosta a la Auditoria Superior del Estado, Fernando Álvarez Monje pudiese tener al mejor aliado político en los próximos dos años y si eventualmente le toma confianza, al coordinador de su precampaña a la presidencia municipal.

Acosta tiene tres condiciones que lo colocan por encima de otros funcionarios en el Congreso: es eficiente en su trabajo, entiende de política mejor que muchos diputados y es amigo personal del gobernador. Sin contar sus relaciones personales en la ciudad de México.

Si Fernando valora esas condiciones, le serán de suma valía para ejercer la coordinación parlamentaria con sentido político y propósitos de trascendencia.