*Gobernadores; el dedo en la boca

* Redefinición de prioridades

* ¿Pasa Duarte a segundo plano?

froylan-columnista

 

Los gobernadores encontraron la forma de bajar la cabeza y rendirse ante López Obrador, con el antes “inadmisible” asunto del superdelegado, al que rechazaban en temas de seguridad. No se preocupen –les dijo el presidente durante la reunión de Conago- Alfonso Durazo enviará un representante de seguridad y los delegados sólo verán temas relacionados con programas asistenciales ¿Satisfechos?.

Perfecto señor presidente. Era lo que esperábamos escuchar de su merced. Aplausos y loas, el señor escuchó nuestros ruegos. Y así, con un ofrecimiento de buena voluntad, los gobernadores del país se dijeron satisfechos y olvidaron el penoso diferendo.

Los tomó por niños de pecho, como al pequeño hambriento que recibe atole con el dedo, y ellos felices. Es increíble nuestra clase política, cuando quiere encuentra la forma de hacerse disimulada y pasalona; cuando no busca el menor pretexto para “disentir”.

Javier Corral puso la respuesta de AMLO en los siguientes términos: “Fue buen augurio que haya rectificado. Hubo cuidado de los gobernadores y del presidente en plantear las diferencias con buen tono, sin estridencia. Es el tema que más me preocupaba, el de la Seguridad Pública. Es el principal reto de la República y si en ese tema empezábamos mal, olvídate”.

Nada rectificó López Obrador, sólo ratificó la promesa contenida en el punto 86 de sus compromisos con el país, donde ofreció enviar al territorio 266 coordinadores nacionales de seguridad pública. Lanzó el anzuelo y, presurosos, mordieron para dar por resueltas las diferencias. Hoy todos son felices y hasta se hacen seifies con él, cual chiquillas con su artista preferido.

En realidad saben que nada ganaron, da igual que vengan dos delegados en lugar de uno, no obstante prefieren darse por satisfechos en lugar de profundizar la confrontación. El sistema de premios y castigos con el presupuesto mantiene vigencia, no chocarán con el gran Tlatoani… por ahora.

Sin embargo en el episodio de simulada confrontación emergió una tenue luz de esperanza para Chihuahua y nada tiene que ver con trato privilegiado que recibiría de la Federación. En los últimos tres días Javier Corral ha declarado que la inseguridad es el mayor problema de la República, como twiteó tras la reunión en Palacio, rendido ante AMLO.

Luego de dos años y dos meses el señor gobernador se percata, al fin, de la grave crisis de inseguridad en que se encuentra Chihuahua, el estado donde gobierna, pues si ve la violencia en el país sería imposible ignorar en su estado.

Es un avance significativo tomando en cuenta que hasta hace poco su conducta era de negación absoluta. Prefería no declarar al respecto, pues cuando le cuestionaban sobre la violencia guardaba silencio o remitía a los reporteros al Fiscal Peniche. Para el gobernador no había nada digno de mención fuera de Duarte y las mil y una ordenes de aprehensión.

Aceptado y ubicado el problema abre una pregunta ¿Actuará en consecuencia o seguirá con la cruzada justiciera como única prioridad en su agenda de gobierno? No es una interrogante necia, hay personas que identifican muy bien los problemas a resolver pero prefieren ignorarlos o simplemente no les da gana enfrentarlos.

Igual continua obstinado con que nada es mejor que combatir la corrupción duartista, única prioridad en su agenda de gobierno durante los primeros dos años, y se desentiende de la inseguridad y otros asuntos de la mayor relevancia como el desfalco financiero, la salud y la ausencia total de obra pública.

Nadie le pediría, señor gobernador, que abandone la intención de hacer justicia a Chihuahua deteniendo a Duarte, sólo que ubique las prioridades en orden de importancia para el estado y se concentre en atenderlas.

Ponga el tema de Duarte en su justa dimensión, esa obsesión ha costado mucho a la entidad y el hombre sigue feliz disfrutando sus millones. Tenga presente la indulgencia plenaria que otorgó López Obrador a los corruptos del pasado. Hay mucho trabajo por hacer, la entidad necesita un conductores de tiempo completo, concentrados en asuntos sustantivos, como los arriba mencionados.