De esquivar balas en Líbano a científica jefa de Canadá

Mona Nemer es la científica asesora jefe del Gobierno de Canadá, un cargo que ella cree esencial. “Cada vez más asuntos políticos tienen que ver con la ciencia. Salud, medio ambiente, economía, tecnologías disruptivas, agricultura, océanos, transporte, coches eléctricos, vehículos autónomos. Si la gente no entiende la ciencia que hay detrás y cómo funciona el proceso de descubrimiento, no podrán juzgar si una decisión se basa en evidencias o en demagogia. La ciencia es crucial para la democracia”, resalta esta doctora en química nacida en Beirut (Líbano) en 1957.

En su opinión, fenómenos como el auge de Donald Trump en EE UU o de la extrema derecha en Europa «tienen que ver con la falta de interés por la ciencia». “La investigación consiste en encontrar certezas, pero también en persiguir el bien de la humanidad. En lugar de decir que los inmigrantes se quedan con nuestros trabajos o que no tenemos dinero por culpa del libre mercado, es importante que la gente vea que el objetivo es que todos nos beneficiemos de los avances y encontrar las razones reales de por qué esto no está pasando”, opina Nemer, de visita en España para estrechar los lazos en investigación entre ambos países.

La científica libanesa-canadiense no había cumplido 18 años cuando un proyectil le pasó rozando la cabeza y cayó a su lado. “Todavía conservo aquella bala”, asegura esta hija de una profesora de instituto y un tecnólogo cristianos. Nemer emigró a EE UU poco después del inicio de la guerra en Líbano en 1975 y después se asentó en Canadá, donde desarrolló su carrera científica centrándose primero en la búsqueda de métodos diagnósticos de problemas cardíacos en adultos y recién nacidos y después como vicerrectora de investigación de la Universidad de Ottawa. Hace un año ganó un concurso público para cubrir el puesto —desierto desde 2008— que la convierte en principal asesora en ciencia de Justin Trudeau y garante de que la política de todo el Ejecutivo se base en evidencias.

Otra de sus principales competencias es garantizar que los científicos puedan hablar con libertad. En 2013 una encuesta aseguraba que casi el 90% de los científicos de Canadá se sentían amordazados por el Gobierno. El Ejecutivo había interpuesto entre periodistas y científicos una barrera de responsables de prensa y procedimientos administrativos que silenciaba de facto las voces de investigadores expertos en cambio climático, especies amenazadas y otros temas que podían chocar con la línea política del Gobierno liderado entonces por el conservador Stephen Harper. Uno de los principales compromisos del progresista Trudeau durante la campaña electoral en 2015 fue eliminar esas mordazas. En marzo de este año, una encuesta similar mostraba que el 50% de los investigadores aún no se sienten libres para hablar. Según Nemer la consulta se hizo antes de la introducción de unas nuevas directrices de integridad científica para que el Gobierno no pueda silenciar los resultados de las investigaciones financiadas con dinero público.

“Los científicos no se sentían agusto. Es posible que el Gobierno no les dijese explícitamente que no publicasen ciertos datos, pero ellos sentían miedo de que habría represalias si publicaban. Ahora puedes hablar directamente con cualquier científico del Gobierno sobre su trabajo, son libres para hablar con cualquier periodista”, asegura Nemer.

Otra de sus medidas ha sido crear un nuevo programa de educación científica para empleados públicos. El objetivo no es tanto que los funcionarios sepan de ciencia como que sean capaces de «identificar qué constituye una evidencia probada y qué no y sean capaces de tomar decisiones basadas en ellas». “Hay una enorme barrera entre la ciencia y la sociedad y también entre la ciencia y la política. En Canadá, como en cualquier otro país, la mayoría de los funcionarios no tiene formación científica y por eso la barrera sigue en pie”, explica.

Durante su visita a España, Nemer se ha reunido con la secretaria de Estado de Ciencia, Ángeles Heras, y la presidenta del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Rosa Menéndez, para retomar colaboraciones en materia de investigación que habían quedado paradas por la crisis y buscar otras nuevas en áreas como la llamada economía azul. También ha participado en el congreso internacional sobre diplomacia científica organizado por el Ministerio de Cienciaque dirige Pedro Duque, quien quiere poner en marcha un plan nacional en este ámbito en 2019.