*Sindicato de Salud, arrolla Serna

* Rigo Machado el gran perdedor

* Corral necesita visitar hospitales

froylan-columnista

 

A reserva de que oficialicen el resultado, Pablo Serna demostró ser muy superior a sus competidores en la elección de dirigente estatal del Sindicato de Salud. La planilla “Blanca” arrasaba al cierre de la presente columna, habían votado más del 60 por ciento de los trabajadores.

Los oponentes a Serna, dirigente actual en su primera ampliación de mandato, quisieron bajarlo con las ordinarias campañitas mediáticas de falsedades y calumnias. Fracasaron, ninguna mentira les funcionó por una simple razón; los trabajadores están satisfechos con la dirigencia actual, pues nunca habían visto los beneficios de un líder legítimo.

Felicidades a Pablo Serna y a su planilla ganadora, tendrán otros tres o cuatro años en la dirigencia de uno de los sindicatos más importantes de la entidad. Bien merecido el triunfo, es de los pocos dirigentes que ha sabido ver por los trabajadores frente a la autoridad estatal y, especialmente, distribuir con equidad los beneficios de la organización sindical. Ahí están los últimos bonos, que alcanzaron hasta para los de confianza.

En el papel los derrotados son Verónica Castañeda y Adalberto de los Ríos, candidatos de las planillas Morada y Verde. Pero en los hechos el gran perdedor se llama Rigoberto Machado, uno de los más impresentables exdirigentes que haya tenido el Sindicato de Salud en Chihuahua, y eso que hay varios.

Machado impulso desde las sombras el proyecto de Adalberto. Consiguió el efecto contrario, en cuanto los pocos trabajadores que planeaban votar a la planilla Verde advirtieron su presencia cambiaron de parecer. Por eso cayó hasta el tercer lugar. No puede ser diferente siendo que conocen, por experiencia propia, sus antecedentes de corrupción y conducta patológica hacia la mentira y el engaño.

El propio Machado conoce su desprestigio, por lo mismo prefirió trabajar en la clandestinidad, pero su habitual protagonismo lo delató y entonces los trabajadores vieron las orejas del lobo. Así pasó de coordinador a lastre insostenible de la planilla Verde.

Entre su desprestigió se llevó de pasada a la morenista Verónica Castañeda, de la Morada, pues en algunos momentos de la campaña Machado quiso tener control de ambas puntas opositoras. Seguro Castañeda desconocía las consecuencias de relacionarse con tan cuestionado exdirigente.

Tras la derrota de ayer, con qué cara irá Machado de oficina en oficina, café en café, con el estribillo de que controla el Sindicato de Salud. Seguro inventará cualquier mentira, su problema es que ahora hasta los últimos ingenuos sabrán que pretende engañarlos.

Pero lo más preocupante para él es que Joel Ayala, líder de la FSTSE, tomó nota del resultado y sabiendo que no gana una elección ni en el kínder de sus nietos, muy probablemente lo releve del encargo sindical. Hasta con esas, incursionar donde no debía le podría costar su aviaduría sindical.

El gobernador Javier Corral necesita darse una vuelta en los centros hospitalarios a cargo del gobierno estatal, sólo así podría comprender y sobre todo sentir la deplorable condición de abandono en que se encuentran.

Es inhumano lo que sucede en el Hospital Central y otros nosocomios del Ichisal. Deje usted que no haya medicinas, material de curaciones y la mayoría de los aparatos estén descompuestos, todavía es más grave que a diario mueran pacientes esperando ser atendidos. En muchos casos, literal, falta hasta agua para que los pacientes puedan empujar una pastilla. No es broma ni exageración, los familiares llevan sus propias botellitas para las pastillas.

Quizás Javier Corral no tenga ni la más remota idea de lo que sucede en los hospitales estatales, pues tanto el personal médico como administrativo prefieren guardar silencio ante la situación tan desesperante que sufren y si el secretario Grajeda no muestra interés, los de abajo menos.

Sin embargo alguien de poder e influencia debe reportar los hechos, es una infamia que tengan así a los enfermos que reclaman atención del estado. Dense una vuelta sin aviso, nada les cuesta, y quedarán sorprendidos de las carencias y la desatención. Háganlo por simple humanidad, son prójimo, semejantes los que están muriendo ahí.