*El Tribunal los envilece

* ¿Qué oculta Lucha Castro?

 

Cuando tironean la cuerda desde adentro con ganas de reventarla, el jalón estruja y sacude su entorno próximo si encuentra ambiente propicio. Es lo que hizo ayer Joaquín Sotelo Mesta, con la denuncia de hechos presentada ante la Fiscalía General del Estado deslizó un tapujo que, por maloliente, la Judicatura pretendía mantener cubierto.

Su denuncia es lapidaria: Un consejero de la Judicatura pide formalmente a la Fiscalía que investigue a sus compañeros, por el presunto delito de manipular el proceso electivo de jueces y magistrados. Es decir, los responsables de administrar justicia acusados por uno de los suyos de batir las leyes con propósitos aviesos. La justicia retorcida desde adentro.

De se tamaño es la denuncia de Sotelo Mesta. E insisto, lo hace en su calidad de Consejero de la Judicatura, harto de recibir negativas a solicitudes de información varias veces presentadas. Al mismo consejero le niegan información que debería ser accesible a quienes participaron en el concurso, a magistrados y jueces interesados en el mismo ¿Qué podría esperar el ciudadano común?. Una patada en el trasero por preguntar.

¿Por qué el Consejo de la Judicatura niega información a uno de sus integrantes, en lugar de transparentarla? Ese elemento en sí mismo es motivo de sospecha: algo quieren tapar, es la respuesta obvia. Pero además el Consejero incómodo presenta otros datos que acentúan las sospechas, de lo cual es valido inferir que hubo favoritismos en la designación de jueces y magistrados.

Habla que, para aplicar el examen, desestimaron los servicios de la Universidad Autónoma de Chihuahua siendo que su sistema es auditable por necesidad y garantiza riguroso resguardo del material, para entregarlo a la UACJ donde los exámenes son inauditables y además no suelen preservarlos como prueba de su inalterabilidad.

Peor, un funcionario menor de la UACJ entrega sin mediar acta de por medio, como si se tratase de una USB cualquiera, los datos a la Consejera Luz Estela Castro y sólo ella conoce los resultados. Una vez en su poder los archiva bajo siete llaves cual si fuese de su propiedad. Volvemos a lo mismo ¿Qué esconde?.

Desde luego hay motivos más que fundados para las sospechas, les piden la información mil veces y se las niegan con cualquier absurdo ¿Qué pensaría usted, amable lector?. Por simple congruencia y compromiso con la transparencia debieron abrir el proceso de selección desde un principio. Pues no, se recargaron en la más grosera opacidad.

Esas sospechas no son nuevas, ni Sotelo Mesta el único “malpensado” en sostenerlas, ha trascendido al interior del Poder Judicial desde que empezó el proceso y los comentarios en voz baja llevan hacia Luz Estela Castro, éste oscuro personaje omnipresente y omnipotente en la administración de Javier Corral.

Tengo excelente opinión de Pablo González Villaseñor, presidente del Tribunal. Su prestigio como jurista es incuestionable y en lo personal conozco su don de gente; amable, atento, sencillo. Pero algo tiene la presidencia del Tribunal Superior de Justicia que, pareciera, confunde y envilece a sus titulares.

Supongo que los paraliza el temor a que su actuar incomode al gobernador -y ahora a la señora Consejera- de modo que se repliegan en sí mismos pensando en no hacer olas. Los últimos ejemplos de magistrados floreros son patéticos. Ojalá Pablo entienda que la mejor forma de servir a Chihuahua y al gobernador que lo nombró, es haciendo valer al Pleno del Tribunal y al Consejo de la Judicatura. Miren un poco en retrospectiva y vean a sus antecesores, les vendría bien.