*Irma, la discípula favorita

* Fito Baca en la elite ganadera

* Pequeña victoria de Duarte

 

Entre los aspirantes a la presidencia de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, una veintena, saltó el nombre de Irma Villanueva Nájera. Quiere hacer valer sus años de experiencia en el medio, su preparación y compromiso con la gente, a la vez que se declara “discípula de Lucha”. Mal inicio ¿O será que muy bueno?

Los diputados, antes de verse frente al encanto de la serpiente, deberían saber que Lucha no tiene amiga(o)s, las suyas son discípulas, fieles, seguidoras, devotas. Oficia en una cofrade de incondicionales que se rinden, sin preguntar ni discutir, a su credo disfrazado de humanista y al menor parpadeo obedecen, sumisas.

Si la voluntad de la mentora (sacerdotisa, dicen quienes la conocen de cerca) es ponerla frente al organismo derechohumanista, ya está. Según Sotelo Mesta, en la elección de magistrados y jueces la señora Castro ensayó el método infalible para encumbrarla; ocultar resultados, manipular procedimientos, obviar notarios, borrar pruebas de los exámenes, todos elementos válidos para embaucar diputados. Asunto resuelto.

La influyente Consejera de la Judicatura es admirable, intenta expandir sus dominios con el frenesí de un conquistador medieval, si Javier se descuida también hace por quitarle la silla. Ha sido acusada de manipular, burdamente y engañando, el proceso para elegir magistrados y jueces y, sin embargo, desde las sombras maniobra con fines de asaltar la CEDH, según algunas de las confesas liberadas. Eso es convicción, hay lucha para rato.

¿Convenció al gobernador Corral de que la buena es Villanueva? Qué le dura, si la recomendó con éxito para ser la Comisionada del Sistema de Atención a Víctimas, dependiente del Gobierno Estatal, por qué tendría dificultades para llevarla hasta la presidencia de la CEDH. No hay razón.

Además debemos recordar que Javier no interviene en asuntos de otros poderes –ajá-, así que Lucha no necesita convencerlo de nada, con que hable en su nombre –como dicen que usualmente sucede- es suficiente.

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Fito Baca, conocido en el gremio de la litis y la chicana como el “abogado de los pobres” -¿Será?- se codeará muy pronto con la élite ganadera del país. Nada mal para alguien que pastorea su ganado en los áridos llanos de Coyame y su principal actividad es la abogacía.

Tarde, pero trascendió que durante la pasada asamblea electiva de presidente votaron a Fito para delegado de la UGRCh, ante la Confederación Nacional Ganadera. En los hechos llevará el voto de la ganadería local ante el influyente organismo nacional. Después de la presidencia es el hueso más buscado.

Se lo ganó de buenos modos, fue uno de los principales apoyadores de Lalo Prieto, quién en una ríspida contienda se hizo de la disputada presidencia, además de que ha sabido cultivar la relación con Javier Corral, un plus a tomar en cuanta ahora que el sector está divorciado de gobierno. Quien sabe, igual sirve de intermediario entre el gobernador y el presidente de la Unión.

Batea con buenos números, no hace mucho lo nombraron presidente honorario de la Asociación Nacional de Raquetbol. Felicidades.

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Ridícula pero escandalosa la pequeña victoria legal conseguida por Cesar Duarte, en el juzgado de Control a cargo de María Guadalupe Hernández Lozano. La juzgadora concedió un amparo contra una de los 1,220 ordenes de aprehensión –tiene activas entre 15 y 20, se ha perdido la cuenta- que ha podido cargarle Javier Corral. Otra vez el cuestionado tema de los testigos protegidos y anónimos, donde los jueces han puesto el pero de las ordenes libradas.

Legalmente encontrarán la forma de someter a Duarte, una entre todas estará bien presentada, sólo que para efectos prácticos ya le hicieron los mandados y todos en gobierno lo saben, incluido el propio Javier Corral. No hay tiempo para presentarlo ante un juez local antes de que concluya su administración, simplemente.

Dicen que Corral montó en cólera cuando supo lo del amparo, puede. Sin embargo de lo que debe preocuparse es del sustento legal que tengan las acusaciones, del famoso “arsenal probatorio”.

Si los juzgados federales desautorizan en cascada a los testigos protegidos se les viene el mundo encima y los casos sujetos a juicio  caerían como castillo de naipes, con las consecuencias legales que pudieran derivarse. Abusados, siempre es bueno tener en mente que los verdugos de hoy serán las víctimas de mañana.