*El acuarelista del desierto

* Lucha, el principio del fin

 

Los áridos y desolados paramos que cubren un tercio del estado, el vasto desierto de Chihuahua, se cubren de una vida tan colorida como fugaz y hermosa, cada vez que son bendecidos con las aguas del cielo. Entonces la vista cambia, casi de súbito, y aquellos campos que parecían estériles son de pronto extendidos paisajes de colores tan vividos que abruma los sentidos. Ahí están las flores amacolladas de un rojo mentiroso del ocotillo, los pétalos de amarillo intenso que anuncian las tunas silvestres del nopal chaparro, los blancos y alargados ramos de la palma elevándose sobre si misma, el tímido amarillo que oculta las espinas del huizache, el rojo sugerente del granado en flor y las mil florecillas que, lunariadas en intervalos caprichosos, se esparcen alfombrando la tierra antes parda.

El jueves en la noche Carlos Carrera inauguró la exposición de pintura “Las niñas del Desierto”, veinte maravillosas acuarelas de niñas entre cinco y diez años que sirvieron de modelo para que el artista extendiera su talento. Su trabajo es muy esmerado, en esas pequeñas supo plasmar la mirada profunda, el sentimiento inquisitivo de unas o desconcierto de otras, la inocencia y pureza de sus almas limpias. Y en todas dejó su devoción por la tierra que lo adoptó, a la edad de esas pequeñas.

En este Chihuahua agrario, descortés y omiso con los suyos; en ésta sociedad distraída, ocupada en admirar a los de lejos, gente con frecuencia parda como el desierto que la circunda, por costumbre o mezquindad somos renuentes a mirar y reconocer el valor de quienes están entre nosotros, de los que caminan nuestras calles y acuden a nuestros restaurantes y mercados: el talento de los propios chihuahuenses.

Me sorprendió con su obra siendo que he seguido su evolución como artista, desde que hace más de diez años me regaló las primeras acuarelas. Quizás sea el entusiasmo del ignorante lo que me tenga conmovido, pero no necesito conocer de técnicas, materiales o texturas para admirar la belleza y el talento de un artista, cuando lo veo enmarcado.

El problema de sus amigos, entre los cuales me cuento, es que ahora tendrán dificultades para ubicarlo con propiedad durante los cotorreos de guasa. Antes, cuando Reyes, era el “Arquitecto de la política” y en uno de sus peores momentos –todos los tenemos, hay que cargar con ellos- llegó a ser el “arquiteto”. ¿Hoy, después de verlo convertido en artista consumado, como le diremos? El artista de la política no, aunque suena bien esta falto de creatividad, aparte de que ya está reservado para Mario Tarango. El arquitecto del arte tampoco, sería una blasfemia que jamás resistirían las primas donas de la cultura, aunque nunca hayan escrito con propiedad media cuartilla ni pintado al menos un grafiti callejero.

Yo me quedo con uno muy primario y por lo mismo simple: “El acuarelista del desierto”, así haya bajado a nuestras planicies de la Mesa del Huracán.  la exposición está en el museo Semilla, tengo entendido que hasta el 21 de abril. Vale la pena darse la vuelta.

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Muy temprano para que surjan resistencias a los deseos del gobernador, o de Lucha, o de quién sea en Palacio, pues apenas estamos a mitad del camino, cuando se supone que debe ser más fuerte. El hecho de que los diputados no hayan votado a Irma Villanueva para presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, anuncia un prematuro debilitamiento de Javier Corral, lo adviertan o no.

Irma era la candidata de Luz Estela Castro, probablemente la mujer más influyente de la presente administración, y con ese antecedente ella y el gobernador quisieron imponer su nombre a los diputados del PAN, pidiéndoles que voten contra toda su historia ideológica y política, y además cabildearan con otras fracciones sin al menos ofrecerles la menor explicación ni darles la cara –Lucha y Corral nunca salieron de las sombras para impulsar su propuesta-. Calcularon mal, el nivel de la oposición entre los mismos diputados del PAN era mayor a  la capacidad de obediencia. La rebeldía legislativa fue casi generalizada.

Es el primer “espérame tantito” para Lucha y por extensión sufrido también por el gobernador, el protector que todo le permite. Quienes la conocen aseguran que esos reveses la revientan de coraje. Buenos, pues que se vaya acostumbrado o aproveche mejor los dos años que le restan para cometer los últimos abusos y arbitrariedades, obrando como absoluta del Poder Judicial. Dos años pasan muy pronto y entonces vendrán las de vuelta, ha pisoteado a mucha gente.