Citarán a Teto en estrados

* ¿Cómo defender a Loera?

* El rector socializa reformas

Los exalcaldes juaritos y Armando Cabada, edil en funciones, tienen motivos para estar preocupados, si señores. El Plan transversal de Movilidad Urbana que fue motivo de su orgullo está siendo observado por la Auditoria Superior del Estado y si consiguieron escapar al “oso” Valenzuela, es probable que se atoren buen rato con el recurso de apelación interpuesto por el nuevo titular, Héctor Acosta.

Difirieron la audiencia que se realizaría anteayer para celebrarla el uno de julio, por que no localizaron el domicilio del autor intelectual y material de Plan, Héctor Murguía, y de otro involucrado. Pero ha trascendido que serán citados en estrados, es decir por medio de edictos, para evitar que se oculten en “tetolandia”. ¿Cómo está que no pudieron localizar el domicilio de Murguía, si todo Juárez sabe donde vive?.

Teto alega que sólo piropeó a la novia y otros recibieron el anhelado “si”. Parcialmente cierto, en su administración inició el proyecto de enamoramiento y cuando llegó Serrano encontró a la muchacha lista para materializar las nupcias. Sin embargo el buen Teto se sirvió generoso de segunda mano, es decir cuando ocupó la alcaldía por segunda vez.

El caso es que no sólo Teto tiene motivos para estar preocupado, también Serrano lleva parte importante en la seguidilla de matrimonios por conveniencia, ambos con la misma muchacha adinerada. Y no se diga Armando Cabada, que sólo presume de la novia sin asumir responsabilidades que vienen con el contrato nupcial.

Sólo por lo que el tiempo encoja una recomendación no pedida: busquen mejores abogados, inviertan en asesoría jurídica, Nahún Nájera –sin demeritarlo- quedará chico si la Auditoría consigue reabrir el caso. Y esto, como todos ellos saben, está directamente vinculado a los intereses de Javier Corral, que viendo frustrados sus intentos de someter al “as de oros”, pudiese no tener reparo en trasladar los maxijucios de la corrupción a la frontera.

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Es que resulta difícil defender a Juan Carlos Loera, a la primer oportunidad tropieza consigo mismo generando un efecto de antipatía que lo aleja de su proyecto gubernamental. Manejaron con torpeza inaudita la destitución de Magda Rubio, en la delegación del Registro Agrario Nacional, abriendo una crisis donde todo era terso. En vez de ganar una aliada se hizo de una enemiga.

¿Cuál es el afán de golpear a funcionarios de la 4T, sólo para sentir que realmente es el representante de López Obrador en Chihuahua? No hace ningún sentido y exhibe su madurez ¡Ya eeeeeees! Está investido, ratificado, sostenido, valorado ¿Qué más necesita para sentir que manda? Quizás poner a toda su familia en la nómina, así como a sus amigos e incondicionales.

No es broma, en esa dirección camina. Manuel Loera de la Rosa es catedrático a tiempo completo de la Universidad Autónoma de Juárez y en esa calidad tiene derecho, por ley, a disfrutar de un año sabático. Pues bien, se lo está tomando y de qué manera; prestando sus servicios en calidad “eventual” –necesario subrayarlo- en la Secretaría de Educación Pública, con un modesto ingreso de 60 mil pesos mensuales, sin contar viáticos. Bendita sea la 4T, son los honestos, honestos, pero como Teto, tres veces honestos jamás.

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Podrán criticarlo, pero la decisión del rector Fierro al salir personalmente a las facultades de la Universidad con el único fin de socializar el proyecto de reforma, es una clara muestra de su determinación por hacer las cosas correctamente y la decisión de llevarlas a cabo.

Hasta hoy sólo encuentro criticas de “procedimiento”; que no la consultó, afirman sus detractores. Bueno, pues ya lo hace y facultad por facultad, por eso más bien pienso que en el fondo de las criticas radica una resistencia de la nomenclatura universitaria a perder sus ínsulas de poder en las facultades, sabiendo que tras la reforma académica viene la departamentalización.Bien por el rector, sin embargo necesita reforzar su campaña de socialización, rodearse de más operadores y, para éste tema en particular, distanciarse de cualquier agente político. Lo mejor es que la discusión sobre la reforma académica y la departamentalización transcurra al interior del campus.