Nueva invocación al lobo

* Herrera entre reír y llorar

Nueva invocación al lobo la que hizo el gobernador Javier Corral, cuando anunció que está por concluir la investigación de Unión Progreso contra César Duarte, ayer en medios nacionales. Sólo unos días atrás, 29 de mayo, informó que la extradición era inminente, pues hoy existe “voluntad política” del Gobierno Federal.

“Se harán las gestiones adecuadas y correctas para no dilatar más el proceso de extradición, en función de que durante el sexenio federal anterior, hubo un manoseo en la forma en que fueron administradas las órdenes de aprehensión”, dijo entonces el gobernador, pleno de seguridad.

Para formular una declaración como la anterior es que tenía la palabra del canciller Marcelo Ebrard y del Fiscal Alejandro Hertz Manero. Pero Corral es Javier y Javier es Corral, con el desaire al presidente, durante la reunión de gobernadores panistas celebrada en Palacio Nacional, perdió lo avanzado.

Inaudito ausentarse de una entrevista entre el presidente y los gobernadores de su partido y a cambio esperar “voluntad política” para los asuntos de su interés. Cuando te hablo me ignoras pero, eso si, quieres verme presto y avenido a tus exigencias. Jamás, hasta las relaciones más intimas son de ida y vuelta, con mayor razón las de poder.

Ahora soltó el tema de Unión Progreso, una denuncia presentada por Jaime García Chávez en septiembre del 2014 y que sirvió de fondo discursivo en la precampaña de Corral, a través de Unión Ciudadana. Esa demanda quedó archivada por la PGR de Peña Nieto y de ahí pretende rescatarla el gobernador, a cuya resolución se amparó el activista.

Bien, pues si hay voluntad política, como estima en el caso de la extradición, que la Fiscalía de López Obrador se allane al amparo que promovió García Chávez contra el no ejercicio de la acción penal ¿Para que tanto rodeo?.

La verdad es que también en éste tema, que viene arrastrándose desde hace cinco años, llevan retrasos significativos en la Fiscalía local y la mejor prueba de que no han cuadrado el expediente es la opacidad con que mantienen la investigación, ocultándose al querellante –Jaime García Chávez-, al que hoy tienen por incómodo, siendo que Corral se sumó gustoso a esa denuncia.

Observación aparte. Si la investigación está muy avanzada, como afirma el gobernador, uno de los que debería preocuparse incluso más que Duarte es el testigo estrella en los juicios de la corrupción, Jaime Herrera, operador financiero y autor intelectual –a Duarte no le alcanza para tanto- de aquel intento por quedarse con la Casa de Bolsa Unión Progreso y convertirla en banco.

La relación de Jaime Herrera con los activos del Nuevo Amanecer, supongo, es de amor-odio: sin él quizás nunca hubiesen avanzado en las “mil” investigaciones contra el “as de oros” y su asociados en la corrupción; en él ven al genio creativo que facilitó la sustracción millonaria de dinero.

Sólo por lo que el tiempo encoja, el buen Jaime –Herrera, desde luego- haría bien en tomar sus providencias, no sea que mañana pase de testigo a indiciado, recuerdo que los acuerdos en el Nuevo Amanecer son del tipo “como veo doy”, es decir de vigencia temporal, y ciertamente nunca confiables. El carácter volátil del tlatoani local siempre será un factor azaroso en los acuerdos con gobierno. Ay nanita, que todo sea otro llamado al lobo, pensará el buen Jaime.