¿En defensa de la dignidad?

* Calificadoras, luces rojas

Nadie sabe lo que suceda en los próximos días, con Trump prevalece la incertidumbre y quizás el lunes amanezca diciendo que ama a todos los mexicanos, pero ante la crisis de los aranceles me aterra e indigna la respuesta del presidente López Obrador. No tuvo más ideas que convocar a un mitin “en defensa de la dignidad de México y a favor de la amistad con el pueblo de Estados Unidos”, mañana en Tijuana.

No me hace sentido una expresión popular así, lo veo como la marcha por la dignidad de Javier Corral contra Peña Nieto, con la que no ganó nada, o aquella otra marcha de protesta en Juárez, organizada por Francisco Barrio, cuyo fin era condenar y exigir justicia por los feminicidios. ¡¡¡¡Siendo gobernador!!!!!. Hay que verlos.

¿Qué hará en Tijuana López Obrador? ¿Pedirá opinión al “pueblo bueno” para ver si rompe relaciones con el Imperio? ¿Un acto de contrición implorando perdón? ¿Pronunciará un histórico discurso sobre la historia de amistad que ambos pueblos tenemos, con Benito Juárez y su “el respeto al derecho ajeno es la paz” como emblema?.

No se, sólo veo que mientras nuestro presidente sale a las calles, como si tuviésemos enfrente un desacuerdo doméstico, el gobierno del engreído imperio mantiene la exigencia de convertir a México en “Tercer país Seguro”, tema que Marcelo Ebrard Rehúye. Por algo será.

La propuesta, o la sola idea de propuesta, es abusona y vil; quiere dejarnos con el problema de la migración centroamericana, siendo que la gente busca desesperadamente ingresar a los Estados Unidos y México, por la ubicación geográfica, es sólo país de paso. “Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”, sabias palabras de Porfirio Díaz.

En lo que avanza la crisis las calificadoras más influyentes nos han castigado de nuevo, reduciendo la perspectiva de nuestra economía de estable a con tendencia negativa. Otro golpe en dirección hacia una crisis económica severa de consecuencias insospechadas, donde los más perjudicados serían los pobres, el pueblo bueno, por si algo hacía falta para generar mayor incertidumbre en los mercados, divisa de la 4T.

Y vuelve, otra vez, la intolerancia e incapacidad de los funcionarios. La respuesta de Carlos Urzúa, Secretario de Hacienda, es enojarse con la decisión: “El gobierno expresa su fuerte desacuerdo con el enfoque aplicado por éstas calificadoras”, citó invocando una serie de argumentos que, obviamente, han sido ignoradas por los analistas.

Excelente, para resolver el problema descalifiquemos al árbitro. Aunque está vigente la insensata ocurrencia del oscuro senador por Morena, Salomón Jara, aquella de promover una ley para sacar a las calificadoras del país. Que aprendan a respetar. Hay que joderse.

Ojalá que las negociaciones encabezadas por Marcelo Ebrard, hombre inteligente y templado, transcurran en tono diferente. Con marchitas y amenazas contra las calificadoras sólo profundizamos el barranco, cuando no alentemos al orate a que doble su amenaza llevando los aranceles del cinco al diez por ciento, al ver la debilidad de nuestro gobierno.

Toda su vida queriendo ser presidente de la República, los últimos 20 años en tesonera campaña para conseguirlo y en cuanto tiene la responsabilidad reacciona como político aturdido, desprovisto de imaginación que sólo pondera la amistad de los pueblos, envía extensas cartas que nadie lee en la Casa Blanca, propone diálogo y hace un mitin para defender nuestra vilipendiada dignidad, cuando frente a nosotros está un desquiciado que, con tal de conseguir la reelección, no repara en poner de rodillas a un país entero, así haga sufrir, de pasada, a importantes sectores dentro de sus frontera.

La esperanza que tengo de que no reviente la crisis, irónicamente, viene de los republicanos mismos. Influyentes senadores como Ted Cruz y otros han externado su público rechazo a tan vil medida. Quizás al verse presionado por los suyos, el engreído se contenga sabiendo que su felonía lo aleja de la reelección, en vez de acercarlo. Quien dijera, el futuro de nuestro país otra vez en manos republicanas. ¿Les suena la historia?.