Reacciona el viejo dinosaurio

* Ridiculez de Tena

Despojados del poder y sin expectativas de regresar pronto, los últimos leales al viejo PRI viven un efímero entusiasmo con la visita de su futuro dirigente, Alejandro Moreno, “alito” para los campechanos. Vendrá mañana a reunirse con militantes de Juárez, Chihuahua y Santa Eulalia, éste último único municipio donde son abrumadora mayoría.

Los más felices con la visita son Graciela Ortiz y Omar Bazán, ganadores contra el clan de los Baeza y por tanto con derecho a ejercer sin oposición la regencia del PRI local. A ese grado llegó el PRI, a quedarse un solo grupo y ciertamente no el de mayor antigüedad. Pero eso si, con dignidad y orgullo de ser los únicos que levantan el maltrecho estandarte, intentando darle lustre.

De Chela y Omar ya se sabe, serán los que dispongan de partido a su entera satisfacción, repartiéndose los pocos espacios a que puedan aspirar; dos o si acaso tres diputaciones locales, una diputación federal, y las presidencias municipales que sean capaces de conservar, todas de baja población y raquítico presupuesto.

Son los ganadores y esa satisfacción nadie se las quita, apostaron por el gobernador con licencia cuando muchos esperaban una cargada a favor de Narro. Esa osadía y desde luego la información de que el clan de los gobernadores cerraría su fuerza en torno a su par, los tiene hoy encendidos de dicha.

Me pregunto cómo reaccionarán los exgobernadores que se inscribieron con Narro, Fernando Baeza, Patricio Martínez y especialmente Reyes Baeza, el más activo de todos. Es de suponer que se replieguen, hace tiempo que Baeza está distanciado de la política y Patricio no tiene más que acomodarse en la mecedora o mirar hacia Morena.

De quien se espera alguna definición es de Reyes, desde luego es el más activo de todos y el que hizo campaña abierta por Narro. Es un profesional de la política, pero se habrá percatado de la nueva realidad o busca acomodarse pensando en el viejo esquema de los acuerdos cupulares, para reclamar parte del menguado pastel en Chihuahua.

Muchos de sus amigos piensan que para él llegó la hora de guardarse o dar un paso de costado, si entre Chela y Omar le cerraron cualquier posibilidad estando el PRI en el poder y siendo miembro del gabinete ampliado de Peña, en ésta no lo dejarán ni que pase frente a las oficinas de la Dale. Lo llegan a ver por esos lugares con una paleta o nieve de chocolate y son capaces de ir a quitársela. En los tiempos actuales quien siga pensando en la política tradicional, cancela cualquier posibilidad de vigencia.

De los juaritos ni hablar, toda su vida han sido un blof, ahora con mayor razón. Ven pasar al primero y se deshacen en caravanas. Sin embargo entre ellos seguirán despedazándose y francamente para Omar y Chela carece de importancia quién se quede con la franquicia de Juárez; Teto, Lilia y Serrano son lo mismo, su desprestigio los descalifica por igual.

Soy pesimista en cuanto a la capacidad de recuperación que tiene el PRI. Es un partido hecho desde el poder, acostumbrado a operar con recursos inagotables y los instrumentos del gobierno, imposible hacer política desprovisto de esos mecanismos. Simplemente no sabrían cómo hacerla.

Su destino está en construir una alianza con López Obrador y convertirse en el sector tricolor del presidente, lo que muchos analistas han propuesto. Por qué no, tendrían vigencia dos o tres sexenios más y siendo los únicos sobrevivientes al tsunami, pues que tras ellos venga el diluvio. Que más da, si al Verde le fue de perlas con el PRIAN, porque a ellos no con Morena.

Rompeolas

Ridículo en grado extremo el alcalde Carlos Tena, de Cuauhtémoc. Disfrazarse de lisiado y acudir a sus oficinas, para confirmar que hay mala atención, no más que una necesidad patológica por hacerse notar. Y como los medios nacionales le dieron espacio, hoy revienta con la infeliz ocurrencia. Esa maniobra lo describe como un alcalde poco serio y encima sin ideas propias, indigno de que los electores le den otra vez su voto de confianza. Es lo que tenemos con Morena, las payasadas hechas política pública. ¿Qué ganó? Que todos los necesitados sean atendidos con diligencia. Ajá, mentecato.