*Pues si, Morena se echó a perder

* Bertha Lujan tropieza con el Tlatoani

*Querían un líder fuerte, ahora jodanse

Advertidos quedaron desde el 28 de agosto, hace sólo dos meses, cuando López Obrador los amonestó diciéndoles que “si el partido que ayudé a fundar, Morena, se echa a perder no sólo renunciaría a él, sino que me gustaría que le cambiaran de nombre”. Lo decía intentando evitar un cochinero, como muchos que vivió en el PRD durante los procesos electivos de sus dirigencias nacionales, y a manera de conjuro recomendó hacer encuestas.

Hablaba a los suyos y los suyos desatendieron la sugerencia, sabiendo que era una orden. Pero también López Obrador pide más de lo que puede recibir, nadie está obligado a lo imposible; el lobo es carnívoro y la cabra tira al monte ¿Cómo decirle al ladrón que sea honesto, al violador casto, al sicario bondadoso, a la prostituta virtuosa, al político sincero, al vicioso mesurado?. Siempre y en todas partes hacen lo único que saben hacer y se enorgullecen de ser como son.

En Morena, como antes en el PRD y como ha sucedido en la izquierda de todos los tiempos, no conocen métodos institucionales, ya no se diga democráticos, para escalar al poder. Llegan atropellando al enemigo y cuando no tienen adversario ideológico frente a sí, se despedazan entre ellos.

Es lo que sucede hoy, con el mal tino de leer pésimo al Tlatoani. Piensan que habla en metáforas cuando dice que deja el partido si lo echan a perder y hasta el nombre les quita. Es muy sincero, como lo ha sido en todo su actuar, en esa parte es un presidente transparente como pocos, cumple al pie de la letra lo que dice.

Especialmente desacertada Bertha Luján. A ella atribuyen buena parte de las prácticas antidemocráticas en las asambleas distritales, donde hubo hasta balazos para cancelar algunas. Claramente tiene el control de la nomenclatura, pero no la simpatía de la gente, por ese ofrece resistencia a las encuestas como método electivo, siendo la propuesta presidencial.

La sugerencia del 28 de agosto fue una primera llamada y la reunión del lunes, donde amonestó a los superdelegados, empezando por su coordinador nacional, Gabriel García, la segunda. Bien, el golpazo que ayer recibieron del Tribunal Electoral ratificó lo dicho, para que nadie tenga dudas de que la renuncia va en serio.

¿Seguirán batiendo el proceso hasta obligarlo a firmar su carta de renuncia? Parece que si, al menos la izquierda radical está empeñada en quedarse con la presidencia de un partido que sin López Obrador es apenas un cascarón, como el PRD post tsunami.

Bertha Luján, propuesta de esa corriente, fue la única de los cuatro aspirantes que ayer protestó contra la decisión del Trife y, perdido el sentido común, amenazó con “investigar la situación patrimonial de los magistrados”, llamándolos traidores a la democracia, a la 4T y a la Patria.

La paisana prefiere quedarse con el cien por ciento de un partido de suma cero, a pactar una solución política y recoger la parte que políticamente le corresponda, de un partido hegemónico. Recuerden, su “líder amadísimo” también recomendó ponerse de acuerdo, es decir negociar.

En vez de negociar hacen cualquier triquiñuela por asaltar la presidencia, sin sospechar que las consecuencias colaterales serían regalan tiempo a Yeidckol, a quien Bertha acusa, sin mencionar su nombre, de ser una de las responsables del fallo que detuvo la elección.

¿EN serio supone que los magistrados electorales invalidaron el padrón a intervención de Yeidkol? ¿No se le ocurre pensar que votaron así atendiendo las “sugerencias” matutinas y en respuesta al ambiente creado durante las asambleas distritales, vergüenza que pretendía evitar López Obrador?.En el Nuevo régimen no hay espacio para la disidencia, la única voz que vale es la del “líder amadísimo”. Él dicta sus instrucciones antes de que salga el sol y son de cúmplanse y además acátense. Querían democracia, ya tienen democracia; querían gobernar, ya gobiernan; querían un líder fuerte, jodanse con su líder fuerte, ya lo tienen.