*García Luna, su historia lo condena

* Lozoya, parodia de pésimo gusto

* Refrescante actitud del pony Lara

Su leyenda negra ha sido recogida en libros bien documentados, amplios reportajes, confesiones ministeriales y contada en lúgubres sótanos de las corporaciones policíacas en todo el país. En ellas describen a un siniestro e inescrupuloso personaje que durante los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón transitó entre las cúpulas del poder, los abogados y contadores que blanquean dinero sucio y los barones más sonados del crimen.

Atenidos a su fama pública, Genaro García Luna está donde debería estar; sujeto a la justicia y en espera de una celda junto al chapo Guzmán. Ambos son parte central en la peor era de terror que haya vivido el país, oleada sangrienta de la cual no hemos podido salir. En su conciencia recaen miles y miles de muertos de policías, civiles y criminales.

Me hubiese gustado que lo juzgara el gobierno de México, pero sujetos al Imperio como estamos, que lo hagan comparecer en la misma Corte de Nueva York donde juzgaron al Chapo, aligera los cosquilleos nacionalistas. Enjuícienlo donde sea, pero apliquen una severa sanción si, como se espera, lo encuentran culpable de tráfico de droga y mentir a la autoridad.

García Luna hizo mucho daño a Chihuahua, especialmente a Ciudad Juárez. Recordemos que durante el sexenio de Calderón, el impresentable y vil Facundo Rosas, protagonizó una cruzada sangrienta que cegó la vida de miles y miles de paisanos, muchos de ellos alejados de cualquier actividad delictiva. Facundo actuaba a las ordenes de García Luna, eran los hombres del mal en los tiempos aquellos donde se generalizó el secuestro, la extorsión, los asesinatos. Cuando la vida de cualquier chihuahuense valía dos mil pesos, o menos.

Con García Luna a merced de las autoridades norteamericanas y, presumiblemente, varios de sus compinches en fuga, Felipe Calderón tiene motivos suficientes para detenerse en una farmacia Guadalajara de Morelia y comprar una dotación amplia de Tafil.

Su nombre aparecerá en las investigaciones y aunque no es fácil que le hagan cargos, el apretón será suficiente para atenuar sus ímpetus políticos. López Obrador quiere garantizar su silencio. Veremos sus reacciones, la primera quedó en una declaración ordinaria, con el escueto “que se aplique la ley”.

Estoy seguro que muchos chihuahuenses desean verlo refundido en la celda más húmeda de la peor prisión federales de los Estados Unidos. Haya sido o no instrumento de la DEA en la fallida operación para crear la gran “Federación Mexicana del Crimen”, el hombre cumplió su tarea sin respeto alguno a la vida, no se diga a otros derechos humanos.

Y sí, la referencia sólo por joder: caen todos menos el “vulgar ladrón” ¿Será que Duarte tiene en realidad pacto con el diablo? Más bien creo que su pacto es con el “líder amadísimo”, fuente de su inmunidad contra la investigación del gobierno local. Está para que Javier se distraiga en otros temas, la campaña federalista es buena idea, ahí siempre se ha visto cómodo.

Rompeolas

Si algún amigo le queda en Parral, o cualquier parte del estado, a Alfredo Lozoya, dígale que le están viendo la cara, tomando el pelo, haciéndolo pendejo, riéndose de él, jugando el dedo en la boca, mintiéndole mientras lo miran de frente cuando le dicen que puede ser gobernador de Chihuahua. Su precampaña es una mala parodia, quienes le hacen cuentas alegres pretenden llevarlo al baile sólo para dejarlo vestido y alborotado, pero el hombre se ha calentado a tal grado que no distingue entre adulaciones y razonamientos. Ye se vio despachando en Palacio. Otro de Parral, faltaba más. Ajá.

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En un gobierno distraído y sin oficio, es refrescante que un funcionario cumpla con su obligación. En la madrugada de anteayer el buen pony Lara resolvió la ruptura de una tubería de doce pulgadas, en uno de los cruceros más transitados de la ciudad. Bien por él, ahora solo falta que responda por los desperfectos de los autos que cayeron en el socavón, atenderlos es obligación de la JMAS.