*Corral, éxito donde otros fracasaron

* Estrellita para Fernando Álvarez Monje

*Maru ejecutiva; Cabada indeciso

*Ufff, al fin el Consejo de Salubridad

Hay que reconocerlo, Javier Corral tuvo éxito donde tres gobernadores anteriores fracasaron; Reformar la obsoleta Ley Estatal de Transporte y recuperar, al menos en letra, el control del servicio y las manoseadas concesiones. Es el primer paso hacia la modernización y el fin de una época dominada por la corrupción.

Esa Ley venía desde Francisco Barrio y ciertamente aquella lejana reforma estuvo muy a modo del pulpo camionero, por eso la importancia de actualizarla. Todos lo vemos, el transporte de Chihuahua es una calamidad precisamente por que los gobernadores desde Patricio Martínez hasta César Duarte prefirieron politizar la relación con las poderosas organizaciones, la CTM de Doroteo Zapata principalmente, en vez de ver por las necesidades del usuario.

Reyes tuvo la iniciativa de la modernización, sin avanzar en los hechos, y César Duarte quiso ponerlo en Marcha con el famoso “Vivebus”, iniciativa que fracasó con alto costo para los contribuyentes –tiraron miles de millones de pesos- por la negativa de los concesionarios a perder el control y, en segunda etapa, la descabellada pretensión de Duarte en quedarse con el negocio. La corrupción maldita del pasado sexenio.

Sinceramente dudaba que durante la presente administración votasen la nueva ley, a pesar de la manifiesta necesidad. La presión ejercida por la mafia de Zapata, encabezada por el impresentable Güero Lozoya, y otros grupos menores había derrotado iniciativas anteriores. Nada, lo hizo y con relativa facilidad.

Estrellita en la frente a Fernando Álvarez Monge, discreto pero eficiente coordinador de los diputados del PAN, que supo –haiga sido como haiga sido- conseguir los votos suficientes, sobre todo los de Morena, para madrugar a los rijosos transportistas.

También ellos fueron sorprendidos o su antigua capacidad de presión está muy mermada. En otros momentos hubiesen paralizado todo el centro de la ciudad, en cambio el miércoles, ya derrotados, sólo alcanzaron a derribar las puertas del Congreso, costo insignificante para la reforma de tal magnitud.

Desde luego vendrán amparos, las habituales amenazas de paro general o parcial y el eterno chantaje, es lo que han hecho durante los últimos años. Chango viejo no aprende maromas nuevas, harán lo que saben hacer y nada más.

Pero si Javier Corral se faja, la reforma a la Ley Estatal de Transporte habrá sido uno de sus mayores logros, circunstancia excepcional en una administración poco lustrosa. Doble mérito para los diputados, entregan una sonaja muy necesaria para el lucimiento del gobernador. Materializarlo será complejo, cierto, lo importante es que han dado un primero. Concluyan el trabajo y los usuarios estarán muy agradecidos, nadie opina bien del servicio, no podrían hacerlo si además de caro es deplorable.

Rompeolas

Necesario ponerlos en su sitio, es lo que se observa a la distancia: Maru Campos, alcaldesa de Chihuahua, ejecutiva y actuante frente a la pandemia, mostrando que hay autoridad en la ciudad; Armando Cabada, edil de Juárez, aturdido y sin saber que hacer, al punto de verse apremiado por su homologo paseño a que implemente medidas similares a las puestas en marcha al otro lado del río. Y lo peor para Cabada, en Juárez es donde se han presentado, oficialmente, los dos primeros casos de coronavirus. Desde luego que tiene la obligación de actuar, con independencia de que reciba o no autorización de los gobiernos federal y estatal que, como hemos visto, han sido omisos frente a la emergencia. 

Justo cuando más exigida es su reacción pertinente, Armando muestra una absoluta incapacidad ejecutiva. Debió estar pendiente del alcalde de San Pedro, Nuevo León. Ese decretó por sus pistolas paro y general y que alegue López Obrador. Salió en hombros de la reunión de Cabildo.

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Casi cuatro meses después de iniciada la Pandemia, en China empezó el uno de diciembre del 2019, en nuestro país se reúne el Consejo de Salubridad General, órgano constitucional en cuya responsabilidad recae la atención de crisis sanitarias como las que hoy vivimos. El presidente no había sentido la necesidad de convocarlo, supongo que por su confianza en los tréboles mágicos, los billetes de dos dólares y las estampitas milagrosas. Más vale tarde que nunca, bueno sería que empiecen a tomar medidas pertinentes para evitar que la crisis siga escalando.