*Autorretrato del “otro” Javier

* Irascible, rencoroso, intemperado

* Después de mi ¿Venga el diluvio?

Puesto frente al espejo, Javier Corral ve a un político de profunda convicción democrática, tolerancia en la pluralidad, promotor de la transparencia, comprometido con la discusión de ideas, generoso con el adversario, patrono de los derechos ciudadanos. Sobre esa imagen ha construido su extendida y exitosa carrera política, haciéndose pasar por ejemplo de las virtudes cívicas. Disfruta verse y que lo vean así, pero los valores humanos no se postulan ni presumen, se practican. Son un modo de vida, un ejercicio cotidiano, refrescante norma personal de acción en la mezquindad de intereses, egoísmos y vanidades políticas.

Tengo la impresión de que en su ser habitan dos “Javieres”. El jueves, en su canal favorito, recortó su figura contra la realidad del momento político que vive Chihuahua y, a trazos finos, se hizo un autorretrato que define al “otro” Javier; un político irascible, frustrado, rencoroso, egoísta, intolerante, moteado de vengativo. No son adjetivos sólo por joder, esos sentimientos transmitió en gestos, tono y palabras elegidas para desautorizar la participación de “la alcaldesa de Chihuahua” en la desechada reforma electoral.

Como recuerdo a Javier Corral cuando protestó el cargo. Presentó una elocuente narrativa que a juicio de muchos rozó los linderos de la ingenuidad, pero se vio sinceridad al hablar de ser el mejor gobernador de la historia, aceptar la pluralidad, castigar la corrupción, “así se la de mis amigos y compañeros de partido”, mostrar tolerancia con la critica, defender la libertad de expresión. Su primer discurso como gobernador es el compendio de un hombre ilustrado comprometido con los mejores valores de la vida pública.

En los hechos ofrece otro rostro, sus intolerantes e hirientes desplantes están bien documentados, el propio Gustavo Madero que hoy es su candidato a gobierno ha sido una de sus víctimas. Lo acusó de los moches, de tomar al PAN por “hotel de paso”, de estar asociado a la corrupción de Peña. También se ha trabado en injurias contra Felipe Calderón, Ricardo Anaya y otros miembros de su partido.

Hoy va contra Maru Campos y su equipo en el municipio que no hicieron sino protegerse de una celada en la elección de candidato a gobernador. Ella aspira legítimamente al cargo ¿Por qué mantenerse cruzado de brazos ante una iniciativa que inclinaba el piso a favor de Madero?.

¿Ya olvidaste, Javier, cómo exigías imparcialidad cuando competiste por la presidencia del PAN?. Recupero tus exigencias al entonces gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez: “Que sea un gobernador transparente, que respete la voluntad de quienes trabajan con él, que no se vayan a condicionar apoyos, que no se utilice la estructura de gobierno para enderezar una candidatura. Ojalá que él fuera imparcial y neutral en ese aspecto y no fuera parte de la cargada”.

Entonces te parecía muy bien pedir equidad, manos del gobernador fuera, neutralidad, no aprovechar el poder del gobierno para “enderezar campañas” ¿Por qué hoy, cuando alguien pide esa neutralidad de ti, estás ofendido ¿Luchar por tu derecho te parece una reacción “virulenta”?.

Es una incongruencia manejar discursos encontrados frente a una misma situación. Querías ser presidente del PAN y pediste la no intervención de actores en situaciones de poder ¿Aquellos gobernadores no debían intervenir en procesos internos del PAN pero que tu intervengas está muy bien?. Congruencia.

Algunos observadores se han quedado en los calificativos de entrada con que identificas a la alcaldesa: “Virulenta y mentirosa”. Los tomo como la frustración que te produjo ver perdido tu juguetito con el que pensabas llegar ante el coro de intelectuales orgánicos que te adulan de oficio y con el cual pretendías iniciar la precampaña por la presidencia del país, idea delirante que dejas ver con facilidad. Yo voy a la interpretación final, según el video que circuló, donde te pintas como un hombre de rencores exaltados: “Creer que mucha gente, o una parte de la clase media que ya está muy desencantada, va a aceptar cualquier candidatura y cualquier perfil, así esté vinculado a intereses oscuros y corruptos, yo creo que es una gran equivocación, se subestima a la gente”.

Si algún panista está asociado a la corrupción ese es Gustavo Madero, la historia de los moches lo manchó de por vida ¿Perdió importancia aquel episodio de corrupción obscena que tanto dañó la PAN?. En cuanto a Maru Campos, si la tiene por asociada a intereses oscuros y a la corrupción de Duarte, es tu obligación presentar una denuncia formal. Tienes la Fiscalía y los jueces a tu servicio ¿Dónde está la denuncia? En esa parte es donde pierdes credibilidad, si eres gobernador no puedes hacer acusaciones de corrupción sin proceder legalmente en consecuencia.

En lugar de un gobernador comprometido con la honestidad y la trasparencia, yo más bien veo a un político egoísta frustrado con el tema de Duarte al que no le importan ni el PAN ni Chihuahua. Quiere, como todos, dejar heredero y salir corriendo a una diputación plurinominal que lo ponga en el juego nacional, recibiendo de pasada el beneficio de la inmunidad. ¿Después de mi el diluvio? ¿Y el PAN? ¿Y Chihuahua?. No cuentan, que se los lleve el diablo. Primero es Javier, después va Javier y al último sigue Javier.