*Está de vuelta y quiere ser alcalde

* Corral perpetuamente extasiado

* Temerosos de regresar al rojo

Tuvo acercamientos impropios con la impresentable Yeidkol Polensky, aunque no pasaron de simples toqueteos, y desenfrenos temporales acompañado de un muy correteado Cruz Pérez Cuéllar, sin llegar a la hermandad de sangre. Pero supo de inmediato que ahí no había futuro y, discreto, regresó a casa intentando reconciliarse con los suyos.

Hoy Yeidkol está sujeta a proceso judicial y el proyecto de Cruz naufraga, así que la reversa no pudo ser más oportuna y Juan Blanco está de vuelta en el PAN. Regresó bien, haciendo grilla de arriba hacia abajo; primero con Marko Cortez, después tomándose la foto con Maru Campos y el viernes pasado, al fin, se entrevistó con Rocío Reza, presidenta del CDE a las ordenes de Palacio.

Del encuentro con Rocío vale la pena un comentario, Juan habría sido muy claridoso y le dijo que destruyendo el proyecto de Maru el PAN se da un balazo, no en el píe, en el corazón. Que se comporte como jefa de todos los panistas, no como apéndice de gobierno. Palabras duras entre panistas, necesitaba dejar testimonio de sus preferencias.

Juan apareció en una de las últimas encuestas telefónicas levantadas por Massive Caller como el más conocido entre los aspirantes a presidentes municipales por el PAN y el mejor evaluado. No sorprende, ser alcalde de la capital conlleva enorme visibilidad y ciertamente su desempeño fue aceptable, salvó el desliz del Relleno Sanitario. No le toquen esa cumbia.

En las mismas andan Fernando Álvarez Monge, Miguel Riggs, Marco Bonilla, Pony Lara, Miguel Latorre y hasta el pequeño e ingenuo Amín Anchondo. El PAN tiene una cartera importante de prospectos para la capital, junto a Delicias los municipios donde más posibilidades tienen de ganar.

En esa lista se acomodó Juan en la parte superior, como dije, haber sido alcalde pesa y si además hizo, como parece, alianza con Maru Campos, pues sus posibilidades aumentarían. Siempre es mejor hacer equipo que jugarle al llanero solitario.

Lo que debe tener presente en todo momento, es que la decisión en la alcaldía de Chihuahua no se da de manera aislada, pasa por el acomodo a la gubernatura y de ahí se derivan diputaciones federales, locales, sindicaturas y regidurías.

¿Establecerán acuerdos de unidad, como sugieren en su misiva pública Carlos Reyes, Enrique Terrazas, Memo Luján y otros panistas conocidos, a quienes por inferencia Madero llamó “ratoncitos miedosos”, o se romperán los huesos, abriendo el paso a Morena?

Esa pregunta debe responderla Javier Corral y, hasta hoy, no existen indicios que permitan suponer un ablandamiento en su cargada contra la presidente Campos ni que le haya bajado una rayita a su ensanchada soberbia.

Desde la caída de Duarte, Javier Corral está perpetuamente extasiado, no reconoce más razones que las suyas y los demás que le hagan como quieran. Sin embargo no hay borracho que coma lumbre, dicen en el barrio de las chivas, ¿O es que, como también rumorean, decidió abrirle las puertas a Morena?.

Son momentos de las definiciones importantes, no pasará una semana sin noticias que nos despejen del rumbo que tome el PAN hacia las elecciones del año que viene ¿Vira abruptamente hacia la unidad o profundiza la fractura? Muy pronto habrá hechos que nos hagan ver en qué dirección camina.

Rompeolas

Muy preocupados y hasta temerosos de que la entidad regrese a Semáforo Rojo, están los empresarios de Chihuahua. Conocen las funestas consecuencias económicas y les espanta ver de nuevo la ciudad cerrada. Así lo han expresado en público y privado dirigentes como Edibray Gómez, presidente de Canaco, y Jorge Cruz Camberos, de Coparmex, por citar dos ejemplos. Tienen razón, el golpe económico sería devastador, pero la verdad es que no han hecho nada o muy poco para que sus agremiados asuman con responsabilidad la política de sana distancia. No pasan de hacer declaraciones para el expediente. Aprieten a sus afiliados, comprométanse en serio con Chihuahua y sus temores se verán disipados. Pero si, efectivamente, resulta que los contagios siguen aumentando, la posibilidad de regresar al rojo crecerá en la misma proporción.