*Por Morena va Rafa Espino

* El hombre juega en otras ligas

* Cruz muy a retirado de la decisión

* Quintana y Loera negocian lo suyo

Cuando murió la señora María Dolores Neder Alverdy, madre de Juan Iván Peña Neder, la maestra Elba Esther Gordillo vino al sepelio. De aquella visita privada cuentan una historia según la cual Mario Tarango habría buscando entrevistarse con ella y, al no conseguirla, trató el tema vía celular. Insistió en la importancia de que el futuro partido Redes Sociales Progresistas apuntalara el proyecto a la gubernatura de Armando Cabada. Quería comprometer a Elba Esther en la precampaña del edil juarito.

La respuesta de la maestra habría sido contundente: “Mario, el Presidente –López Obrador- y yo ya tenemos candidato, es Rafael Espino, sólo falta que él se decida”.

La historia me la contó un testigo de la conversación telefónica, era el 19 de abril del 2019 y sucedió durante el traslado de Mausoleos al Aeropuerto. El buen “profeta” está en su derecho de confirmar o desmentir la conversación, yo sólo reseño la versión de un testigo, como dije.

En aquel tiempo Juan Iván Peña construiría el partido RSP junto con la influyente maestra y el hoy consejero independiente de Pemex, Rafa Espino. Meses después hubo diferencias entre Elba Esther y Juan Iván, problemas en asuntos de liderazgo, y la creación del Partido quedó sujeta a litigio, estatus que hasta le fecha conserva.

El tiempo comprobaría que Elba Esther estaba en lo correcto, a principios del presente año Espino “definiría” su participación en la disputa por la gubernatura de Chihuahua, iniciando una sería de reuniones a las que la pandemia puso pausa. Hará cosa de un mes las reanudó y sigue trabajando en ellas.

La candidatura del hoy consejero independiente de Pemex está siendo construida como son construidos la mayoría de los proyectos políticos destinados a trascender; de arriba hacia abajo. Desde entonces Elba Esther lo sabía y supongo que López Obrador lo tuvo en mente antes de rendir protesta, pues durante una comida privada en la Cebolla Roja, siendo presidente electo, ofreció a Espino la superdelegación.

En aquella comida, con dos testigos más, Espino habría pedido al Presidente tiempo y en su lugar propuso para el cargo a Juan Carlos Loera, presente en la mesa. El dato lo registran diversas fuentes de Morena y ni Loera ni Espino lo han puesto en duda. Hasta hoy Loera sigue tratándolo con especial deferencia y Espino le corresponde. Se mueven la cola, pues.

Quien suponga que Rafa Espino viene de entrada por salida a una aventura sin destino, ignora lo que sucede al interior de Morena, o mejor dicho en el entorno del presidente López Obrador. Que la clase política de Chihuahua no lo conociese ni estuviese en el radar de la prensa, es otro asunto.

El consejero tiene una larga foja de servicio en el Movimiento que hoy gobierna. Se incorporó antes del 2000, cuando ganaron la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, administración en la cual sirvió en la asesoría jurídica. Pongamos que es lopezobradorista viejo. Tengo entendido que se conocieron en 1995, por mediación de Manuel Camacho Solís.

Espino forma parte del prominente grupo político al que llamo la “Izquierda Fifí”, a cuyo liderazgo están Marcelo Ebrard y Julio Scherer, entre otros personajes de alto perfil en el gabinete presidencial. En el seno de ese influyente consejo y con la venia de López Obrador, decidió su participación. Quienes lo conocen saben que no se aventura por impulsos súbitos ni construye castillos en el aire.

¿Está sólo en el horizonte de Morena? No, mientras haya vida hay esperanza para el resto de los aspirantes. Juan Carlos Loera, Víctor Quintana, Cruz Pérez Cuéllar y todos los aspirantes están en su derecho de permitirse el regustillo de que su corazón siga latiendo. Es más, según las rigurosas normas del género, hasta el nombre de alguna mujer podría estar en las boletas. Una juanita estilo Bertha Caraveo siempre es posible.

No es un deseo personal, ni compromiso con Espino, objetivamente observo la desproporción en sus relaciones políticas con las de sus competidores. Que es un desconocido, si; que tiene 30 años fuera de Chihuahua, también; que no tiene antecedentes en campaña, sin duda. Cierto, pero el hombre juega en otras ligas.

Es muy sencillo entenderlo, ya dije dónde se mueve, ahora vamos a sus adversarios. El mayor apoyo de Loera es Arianda Montiel, su amiguísima personal, un activo de la izquierda radical muy querida por López Obrador, que hoy se desempeña como subsecretaria del Bienestar ¿Le alcanza a una subsecretaria para poner gobernador en Chihuahua?. Pongamos en un lado la edad de Quintana, es problema superable, pero aceptemos que no tiene más asidero que su relación con Alfonso Ramírez Cuéllar, compañero de lucha en el Barzón. Hace sólo dos años Cruz conoció a Ricardo Monreal, se lo presentó Jorge Esteban Sandoval por teléfono ¿Qué compromiso macizo tiene el coordinador con el senador de Chihuahua? ¿Dónde tiene los intereses de Monreal, con su hermano en Zacatecas o con Cruz en Chihuahua? Es más popular ¿Cuándo importó la popularidad en la toma de decisiones?.

Al corte de hoy, 26 de agosto del 2020, en Morena no vea a más candidato que Rafa Espino, sin desconocer que mañana las prioridades pueden cambiar. La política es muy dinámica ¿Entonces, al ir solo tiene la gubernatura en la bolsa? No, de ninguna manera, en todo momento hable de la candidatura. Para definir el rumbo que tome Chihuahua mucha agua necesita pasar bajo el puente. De ese tema después hablamos.