*Rafa Espino pega primero

* ¿Qué ofrece Patricio Martínez?

* ¿Dónde queda Alejandro Cano?

*Corral eleva la mira; va por Peña

* Los diez contra el autoritarismo

* Maru, muy echada para adelante

Los ideólogos de ambos partidos dominantes, Morena y PAN, tienen claro que la fuerza electoral de sus partidos es insuficiente para garantizar la victoria, y también saben que si quieren remontar el déficit necesitan adosar a sus equipos figuras externas preponderantes que aporten una cuota adicional de votos. El que consiga más simpatías fuera de su base cautiva ganará la elección, la famosa estrategia de un partido arropado en candidaturas ciudadanas. Madero y Corral lo han expresado de distintas formas, también Espino lo tiene registrado.

En ese propósito, el revestimiento “ciudadano” de sus partidos, Rafa Espino pegó primero, con el fichaje de Patricio Martínez, comentado la semana pasada en medios nacionales y difundido profusamente en redes y mesas de café. Hay asegunes, pero en cuanto a percepción mediática es importante para el futuro candidato de Morena que un exgobernador, exsenador, exdiputado federal y expresidente municipal del PRI abrace su aspiración.

Hasta esa parte bien la operación de Rafa Espino, entiende que la mayor dificultad electoral de Morena está en la capital y busca prospectos que cierren, o por lo menos reduzcan, la brecha electoral que separa al PAN de Morena. Patricio es uno de ellos, siempre que acepte poner su nombre en las boletas electorales.

Ahí entran los asegunes ¿A que se comprometió el exgoberndor con Rafa Espino?

Si convino en aceptar la candidatura a Presidente Municipal, su aporte a la campaña general sería de valor. Ningún miembro activo de Morena, en la ciudad de Chihuahua, es capaz de sumar más votos a la campaña de Espino que Patricio. Y todo cuenta, sean mil, cinco mil o diez mil votos adicionales, lo que sume aporta.

Para evitar sorprendidos, Espino no puede esperar más de lo que Patricio tiene para ofrecer. Fue uno de los mejores presidentes municipales, gobernador con más claros que oscuros que terminó bien y supo mantenerse vigente estando en la banca. Pero los votantes olvidan y castigan; en 2012, yendo de candidato a senador, perdió la capital en una elección muy cómoda para el PRI, la de Peña Nieto, en la que los dos candidatos a diputados federales en la capital ganaron holgadamente.

Si Patricio no está dispuesto a poner su nombre y en su lugar ofrece otras alternativas, su aportación a la campaña de Morena sería marginal. Su fortaleza está en su capacidad competitiva; su debilidad en que carece de grupo político. A lo más podemos mencionar a Toño García y Alejandro Cano, el resto de sus cercanos son un grupo de amigos sin capacidad operativa ni experiencia electoral.

En ésta ecuación de variables múltiples, también debe quedar muy bien definido el rol de Alejandro Cano. Lo traen de candidato para el PRI, donde a ratos se deja querer y a ratos reniega ¿Qué papel jugará Cano, en la alianza Espino-Patricio? ¿Se marginará quedándose en casa?¿Será un activo operador político? ¿Atravesará su nombre en otras boletas de Morena? ¿Negociará la candidatura del PRI para ir de palero? ¿Le valdrá tres cacahuates y les hará frente desde el disminuido PRI?. Defínanlo.

Como toda alianza política es difícil de armonizar sin dejar resentidos en el camino, supongo que los radicales de Morena se preguntarán y ese buey porqué –por favor, no es despectivo-. Estarán en su derecho de pataleo, pero si el acuerdo es que Patricio vaya de candidato a presidente, el berrinche de los inconformes habrá valido la pena. Si no, difícilmente Rafa obtendrá los beneficio que busca; votos fuera de la clientela habitual de Morena.

Rompeolas

Javier Corral eleva la mira, quiere incidir en las grandes ligas de los justiciables. La imputación por el delito de peculado -13 millones de pesos desviados en complicidad de Duarte, presumiblemente- contra Juan Collado, el abogado de “La Mafia” y uno de los hombres más influyentes en el sexenio pasado, deja ver que el gobernador pretende ir por Peña Nieto, facilitando el trabajo de López Obrador. Entre abogados y tinterillos también suena el nombre de Manlio Fabio Beltrones, otro tiburón del pasado reciente al que Corral le trae ganas desde que detuvo a la “Coneja productiva”, Alejandro Gutiérrez. Con tal de ver a Duarte durmiendo en San Guillermo, es capaz de abrir carpetas hasta a la abuelita de Peña y de otros miembros de la antigua mafia. Ay nanita, López Obrador y Corral montados en las campañas electorales con la justicia en la mano y la calculadora electoral en otra ¿Se habrán dado cuenta que no son ellos los candidatos?.

……………

La hicieron, al fin enviaron un mensaje que López Obrador escuchará en Palacio Nacional, por más gruesas que estén las paredes y herméticas las puertas. Los diez gobernadores que enarbolan la bandera federalista, entre ellos Javier Corral, Enrique Alfaro, Silvano Aureoles, Jaime Rodríguez, decidieron separarse oficialmente de la Conago. Más que todo es un mensaje simbólico, pero en la forma está el fondo, condenan la política oficial del nuevo gobierno; “estás conmigo o contra mi”. Es una primera reacción contra el autoritarismo de López Obrador, lo importante será ver si resisten las presiones. Esperemos para ver hasta dónde llegan. Y si, Javier Corral continúa mostrando liderazgo fuera de Chihuahua, hay que reconocerlo, es candil de la calle y oscuridad de su casa. 

…………….

Que bien se las ingeniaron en la Presidencia Municipal de la capital para presentar un informe movido y atractivo, muy nutrido, teniendo en cuenta las restricciones de sana distancia impuestas por la emergencia Covid. El comentario queda para mañana, pero no dejo pendiente el cierre de la alcaldesa Maru Campos. Fue un mensaje muy echado para adelante, afianzando su propósito de ser la candidata del PAN al gobierno, pero nuestro querido gobernador en su mensaje se dedicó a destacar asuntos del gobierno estatal, sin reparar que se trataba del informe de la presidenta municipal, a la que le dedicó menos de 20 segundos. ¿Cuál es la necesidad? Ninguna, rencores irracionales soberbia engrandecida.