*En su peor punto, relación Estado-Federación

* Aguas, la ofensiva viene en serio

* Investidura como prenda íntima

* Omar se acerca a la candidatura

Siempre ha sido difícil armonizar la relación institucional Estado-Federación, la de Chihuahua es una perpetua historia por hacerse respetar frente al poderoso centralismo, siempre buscando ningunearnos. La de hoy, entre Javier Corral y López Obrador, llegó al peor punto desde los últimos meses de Oscar Ornelas, cuando el Presidente Miguel de la Madrid urgía deponerlo, en represalia por la derrota del 83 ante el PAN, refrendada dos años después en las federales del 85.

De aquellos turbulentos años, en los que el PRI hegemónico rehuía la democracia aferrado a un pasado de carros completos, a los de hoy, existe marcada diferencia. Ahora gobierna el país un autócrata de izquierda incapaz de tolerar el menor disenso y a Chihuahua la oposición del PAN. Las condiciones políticas eliminan cualquier peligro de que revienten al gobernador, pero dejan abierta la real amenaza de que la Federación haga vacío al estado y lo castigue donde duele, sus finanzas. Es la forma estándar de reprenderlos.

Javier Corral había transitado con relativo éxito en esa línea traicionera de “complazco pero exijo; rindo pleitesía a cambio de respeto”, hasta que mal calculó la reacción de López Obrador con el tema del Federalismo, los diez que salieron de Conago, y el asesinato de Jessica Silva a manos de la Guardia Nacional complicaron el manejo de la crisis por el agua.

La confrontación era inevitable si encima ponemos las pretensiones presidencialistas de Javier. Estaba tirante y terminó quebrada, por eso no me extraña que Alfonso Durazo, jefe de la Guardia Nacional, decidiese retirar al gobierno estatal del Consejo de Seguridad. Es una primera advertencia de las consecuencias por el enfado de López Obrador contra Corral. En México dicen que lo tiene por traidor.

Si López Obrador ha decidido usar a la Secretaría de Seguridad como instrumento de castigo, siendo Chihuahua el segundo estado que más muertes registra a escala nacional, sólo superado por Guanajuato, no tendrá reparo en ordenar al secretario Herrera que apriete las finanzas estatales. No le importa que florezca el crimen organizado, con las muertes, extorsiones y secuestros conocidas, menos asfixiar las finanzas. En su infinita irresponsabilidad, el ciudadano Presidente toma la reprimenda por un “tenga para que se entretenga”.

Nunca ha podido Chihuahua con la Federación, es una batalla desigual. Con Javier Corral será la misma, también saldremos lastimados, el choque apretará las deprimidas finanzas estatales y dejará, si continúa profundizándose, severos problemas de seguridad pública, de por si ya muy grave el número de muertos y las regiones secuestradas por los grupos del mal.

Pero en esta debemos estar con el gobernador, es por Chihuahua. Ojalá Javier muestre oficio diplomático, tolerancia y habilitad política que le permitan mitigar la ofensiva que viene. Vuelvo a preguntar ¿Está Javier Corral a la altura de las exigencias actuales o se ve limitado por sus fobias? En sus hechos lo conoceremos.

Rompeolas

En el concepto de López Obrador la investidura presidencial es como ropa intima; la cambia, la sube, la baja, la quita hasta ponerla en una percha y volver a empezar. Escudado en una anécdota de Ruíz Cortines, con su habitual sorna dijo que la colgaba para injuriar sin remordimientos a Carstens, secretario de Hacienda con Calderón, con que maiceaba a los diputados para que aprobasen por unanimidad el presupuesto. Después se la puso e hizo un paréntesis con ella antes de volvérsela a quitar, ahora para ofender a Narro, secretario de Salud con Peña. Sigue así y dejará la investidura hecha jirones, inútil para el próximo presidente.

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Omar Bazán es terco, sabe lo que está haciendo. Cada vez se aproxima más a la candidatura del PRI al gobierno estatal, intentando arrebatársela Teto Murguía, apadrinado por  Graciela Ortiz. Quién iba a decir que podría imponerse en esa carrera donde empezó rezagado y, en las últimas semanas, ha recobrando terreno. La reunión en la Secretaría de Gobernación, con Olga Sánchez Cordero, Blanca Jiménez y otros funcionarios federales de alto nivel, lo acerca a su propósito. Demostró que para conseguir la deseada postulación está dispuesto a hacer todo lo que Alito solicite. Faltaba más, para eso es muy institucional.