*Infamias ofenden la memoria de Jessica

* Vienen, en serio, por la franquicia del PT

* Morena ¿La tercera es la vencida?

* Rebrote de Covid estresó a los mayores

La confrontación entre Javier Corral y López Obrador, en el contexto del agua, alanzó niveles infames, canalladas inhumanas que ofenden la memoria de Jessica Silva, joven e indefensa madre muerta por balas asesinas de la Guardia Nacional. Que se traben en ordinarias acusaciones electoreras con su muerte, describe a dos personajes siniestros e inescrupulosos incapaces de respetar la muerte y el dolor ajeno.

Y sí, en este caso ha sido el Presidente López Obrador quien empezó con la perversidad, desde luego responsabilizando a “otros”. En lugar de apresurar la investigación, todos los mandos de la GN saben quien disparó contra Jessica y su esposo, reduce el cobarde asesinato a tema de carácter electoral, como intentando minimizarlo y eludir la responsabilidad de la Guardia. Pregúntese que hubiese hecho si los disparos salen de armas estatales.

“Estuvieron ahí, utilizando éste lamentable caso con fines electoreros”, machacó desde su púlpito matutino ¿Quiénes estuvieron? ¿Ahí dónde?. Nadie, antes que él, había ofendido la memoria de Jessica politizando su asesinato. Cuanta falta de humanidad, ausencia total de empatía con los deudos. Imagine la reacción del marido y los hijos, de los familiares enojados cuando escuchan esas estupideces. La matan y encima pisotean su memoria.

Después ahí está el otro, el señor gobernador Javier Corral, montado en la lógica del ojo por ojo y diente por diente, ratificando que con él se topó en pared, a la primera se engancha en la infamia López Obrador. “Es una desvalorización del Presidente, hablar de que el asesinato se ha usado con fines políticos envía un mensaje de desprecio por la vida”, revira irreflexivo.

Si el Presidente comete la canallada de partidizar el crimen, el gobernador debería mostrar un mínimo de sentido común y guardar silencio. Pero regresa una por una y cae en el infame juego electorero donde se acusan uno al otro. Jessica ya está muerta, si han decidido no procurarle justicia, permitan que por lo menos descanse en paz.

Rompeolas

Pues parece que Rubén Aguilar perdió su minita de oro. Existe información maciza de que Alberto Anaya y los otros integrantes del Comité Central vienen, en serio, a recogerle la franquicia del PT, para lo que enviaron de delegado a un duro como Luis Carlos Arrieta, alguien que no tema enfrentar al viejo líder. Y si, lo que parece es, tras esa decisión existe un acuerdo al más alto nivel donde el PT iría en alianza con Morena en la campaña a gobernador, alianza a la que los Aguilar se habían resistido. Y claro, el beneficiario sería nada menos que Rafa Espino. Trágame tierra, los Aguilar han exprimido las siglas con especial maestría, nadie había sacado tanto de un nanopartido, que vengan y se las quiten debe doler en el alma. Pero la decisión está tomada, Rubén es capaz de incendiar primero las oficinas antes que entregarlos, sin embargo nada ganará, más temprano que tarde le quitarán las chequera, pues ya perdió la capacidad de elegir candidatos. ¿Se aproxima el fin de una dinastía? Es lo que parece. Después aportaré más detalles, el chisme está más sabroso de lo que me había imaginado.

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En morena van por una tercera encuesta, esperando resolver su profunda crisis interna. Y si salen empatadas a irán a una cuarta o quinta, las que sean necesarias hasta que gane Mario Delgado. Lo más seguro es que consigan imponerlo, pero no terminará ahí la división de Morena, ese choque perdurará hasta el gran parto del 2024. Si Delgado consigue la presidencia quedará confirmado la vigencia del acuerdo AMLO-Marcelo, presumiblemente firmado en 2012, cuando Marcelo abrió paso a la candidatura de López Obrador y evitó que la izquierda llegara partida en dos a la elección del 2012, que a la postre perderían ante Peña Nieto. Se supone que el 24 de octubre dan a conocer el resultado, diez días más de angustia, si es que antes no se despellejan entre si y el partido acaba colapsando.

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Adultos mayores y diabéticos entraron en pánico con el violento rebrote del Covid, cuando deberíamos estar en rojo nos pusieron amarillo. Ni en los primeros días de la pandemia se había observado tanta preocupación de la llamada población vulnerable, como en éstos días. Han tomado conciencia de la gravedad del problema. Y como no, a las autoridades de Salud se les dificultad cada vez más presumir que las camas están vacías y ya saben que las facturas en hospitales privados superan los cien mil pesos diarios, en terapia intensiva. Ay nanita, que Dios nos proteja a todos, implorar por nuestra salud es lo mejor que podemos hacer frente a la realidad de que hospitales públicos y privados están saturándose.