*Por mí lo dejaría en BOA

* Miedo y polarización los une

* Los LeBarón en “Sí por México”

* Cano busca la unidad a porrazos

Por mí lo dejaría en BOA, al conjunto de expresiones sociales unidas contra el régimen de López Obrador. ¿Lo recuerdan? Quedó en burdo montaje anunciado desde las mañaneras, nueve de junio, cuyo fin era exhibir a los opositores visibles como pandilla de complotistas contra la autollamada “cuarta transformación” y por ende contra el país, desde la perspectiva oficial.

El Presidente describió, aquella mañana, el proyecto “Rescatemos México”, agrupado bajo el acronismo BOA (Bloque Opositor Amplio) del que sus autores no advirtieron que proporcionaban el poderoso jingle al grupo “complotista”. Sin percatarse lo doraron de identidad propia con tono de cumbia: “…. es la boa”, pegajoso estribillo de la Sonora Santanera.

La operación resultó pésima –antes ofrecieron el documento a un medio nacional como gran “exclusiva”- y en consecuencia jamás volvieron a tocar el tema. Sin embargo la idea de abortar aquel movimiento en ciernes era estratégicamente correcta, ahora sabemos que su intuición de opositores perpetuos les daba la razón; algo les advertía que nacía un movimiento ciudadano contra ellos.

Tampoco es que sean muy listos, tengan una poderosa intuición o sus sistemas de inteligencia sean mejores que el Mosad, la reacción opositora era obvia y previsible desde que el Presidente decidió llevar la polarización nacional a un punto sin matices, donde todo activismo político queda reducido a la maniquea generalización de negro y blanco. Estás conmigo o estás contra mí, la lealtad debe ser ciega o no es lealtad.

Ahí quería tenerlos, en una especie de agrupamiento colectivo contra su gobierno que le permita afianzar la narrativa monotemática mil veces repetida de buenos contra malos, liberares contra conservadores, honestos contra corruptos.  Y hasta ahí llegaron, o está concurriendo desde diferentes direcciones.

Primero los radicales de FRENAA plantados en el Zócalo, pidiendo su renuncia; después el Bloque de Contención en el Senado de la República, esforzados en detener los abusos legislativos; luego los diez gobernadores aliancistas –el proyecto apócrifo calculó catorce- con la bandera federalista; y ahora “Sí por México”, una organización más articulada cuyo fin es consolidar una fuerza legislativa mayoritaria e influir en las elecciones a gobernador.

En la imaginación de López Obrador, también lo ha dicho, desearía que hubiese sólo dos partidos; liberales y conservadores. Así de simple ve la gran pluralidad cultural de México. Ese deseo no le será cumplido, estamos en un pluripartidismo que, paradójicamente, agrupa sólo a dos fuerzas pragmáticas: “Por AMLO y contra AMLO”.

En el bloque “pro” cuente al Gobierno Federal, una veintena de gobernadores, la mayoría de senadores y diputados, instituciones como el Trife, Ejército, CNDH y, si, también incluya a Morena, Verde, PES, RSP, PT y el PRI de Alito. En el “contra” ponga al BOA, bloque en el cual podemos incluir al PRI que debió ser de Narro, al PAN, los restos del PRD, parte del gran capital –la otra mitad está feliz facturando con los grandes proyectos- y la perversidad clandestina de la mafia; Salinas, Calderón, Peña y compañía.

Ya está, todos contra AMLO y AMLO contra todos. Pareciera desigual la batalla, pero como he dicho arriba, el Tlatoani cuenta con todo el respaldo del Gobierno Federal y otras instituciones públicas a él sometidas. Bienvenidos al 2021, éste año empieza en noviembre.

Rompeolas

Los Lebarón, dolidos por la tragedia de su familia, decidieron adherir su apellido y activismo a “Sí por México”, este movimiento ciudadano que, según sus voceros, agrupa a más de 380 organizaciones sociales del país, cuyo fin es quitarle a López Obrador el control de la Cámara de Diputados. Hay muchos nombres conocidos: Gustavo de Hoyos, Claudio X González, Israel Rivas, voceros de padres de hijos con cáncer, Beatriz Pagés, José Narro, Gabriel Cuadri, Miguel Ángel Macera. Bueno, hasta Javier Corral habría enviado en su representación a Cecilia Soto y dicen que también se apuntó Gustavo Madero. Hay que seguirlo de cerca, si consiguen dejar fuera sus mezquindades y egoísmos puede presentar un frente atractivo ante los electores no alienados.

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¿Qué mosco le picó al exedil Alejandro Cano? Había permanecido pecho tierra y de pronto salió a medios para sostener sus aspiraciones a la gubernatura, pidiendo piso parejo en el PRI ¿El espejismo de Coahuila e Hidalgo? Quién sabe, lo que si ésta claro es que no puede decir que busca la unidad e inclusión del partido, tirando golpes contra el presidente del CDE, Omar Bazán. Pide piso parejo en un partido hecho en la verticalidad absoluta ¿Cuándo existió piso parejo en el PRI? ¿Con Patricio? ¿Con Reyes? ¿Con Duarte?. El dedazo y la imposición caracterizó a todos los gobernadores y tratándose de política nacional, a todos los presidentes. Si quiere entrar y jugar sinceramente, que se atenga a las reglas eternas de este partido, quién decidirá la candidatura está en México y Alejandro lo sabe muy bien, allá pida que le emparejen el piso. Ahora, si entró para golpear al PRI desde adentro, pues también estaría en un papel políticamente válido, algunos lo ven más comprometido con Morena que con el PRI.