*Desaire del CEN morenista a Loera

*¿Chihuahua entregado al conservadurismo?

*Graciela Ortiz, bien estructurada

*Lozoya se achicó a la mera hora

*Espinoza debe renunciar, por dignidad

El desaire quedó expuesto durante todo el domingo, imposible ignorarlo si nadie del CEN acompañó a Juan Carlos Loera al registro de su candidatura. Con Maru vinieron Cortés y Zambrano, los dos presidentes nacionales de los partidos que la postulan, con Lozoya vino Dante Delgado, propietario del las siglas MC, a Graciela Ortiz la acompañó la lideresa nacional de las mujeres priistas y una representante personal de Alito, al huachicolero Díaz y al bribón Arrieta ni mencionarlos, ellos no compiten, pero a Juan Carlos Loera lo redujeron al auditorio del dividido morenismo chihuahuita.

Los hechos ahí están, claro a menos que también tenga otros datos. No estuvo presente Mario Delgado, presidente de Morena, tampoco la senadora Citlalli Hernández, secretaria general, ni Bertha Luján, presidenta del Consejo Político Nacional, y tampoco los presidentes nacionales de los otros dos partidos que lo postulan, PT y Nueva Alianza. No estuvo presente el coordinador de los diputados federales –Loera es diputado con licencia- y ninguno de sus compañeros en la Cámara. Bueno, no vino ni la primera actriz, Ariadna Montiel, a quien presumiblemente debe la candidatura.

Esa marcada ausencia de políticos nacionales confirma lo que han dicho en privado algunas figuras de la política doméstica, que López Obrador decidió entregar Chihuahua al “conservadurismo panista”. ¿Se las creemos? Atenidos a los hechos uno pensaría que sí, es un candidato sólo que deambula por los pueblos deteniéndose donde ve tres o más personas dispuestas a escucharlo, consciente de que no es bien recibido en las ciudades importantes.

¿Cómo podría hacer una campaña competitiva escondido de los centros urbanos y divorciado de los grupos organizados, tanto económicos como sociales? Imposible y pocas expresiones demuestran tan bien su distanciamiento social como los elocuentes apremios de Lucha Castro, grabada desde su retiro dorado en Barcelona, pidiendo desesperadamente a sus desconcertados devotos en Chihuahua que secuestren al Poder Judicial para bajar de la contienda, por las malas, a Maru Campos.

A eso se atienen, a que Javier Corral y los safios de Mesta y Espinoza, sus últimos leales, hagan el trabajo sucio de Morena. Están fritos, también en ese departamento Maru está ganando una tras otra.

Rompeolas

Muy bien estructurada Graciela Ortiz en el discurso donde registró su candidatura ante el INE. La conocemos, es una mujer con experiencia, preparada durante toda su vida para éste momento, inteligente y si además tiene la libertad de hacer a los electores preguntas como la siguiente: ¿Vamos a elegir entre gobiernos populistas con caprichos y ocurrencias; gobiernos insensibles en donde campea la improvisación y el derroche y gobiernos que estando en el poder no supieron descifrar los anhelos y aspiraciones de un pueblo que demanda respuestas concretas a sus problemas?. Es decir Graciela tiene la ventaja de cargar indistintamente contra los gobiernos de Morena y del PAN, mientras recuerda el pasado “glorioso” del PRI. Lo he dicho en otros momentos, el problema de Graciela es precisamente ese pasado “glorioso”, quedó sepultado en un mar de iniquidades y corrupción de los últimos gobiernos de su partido. Contra esa historia va.

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Tanto ruido que hizo en la extensa precampaña por la gubernatura, recorriendo todo el estado en flagrante violación a las leyes electorales, presumiendo que “la sierra le pertenece”, con la cantaleta de que sólo necesita 350 mil votos para ganar y 200 mil los tiene en la región de Parral, filtrando “importantísimas” reuniones en México, para que a la mera hora se desinflara como un globo picado por una astilla traicionera. El caballo no es más que un vulgar Duartito en miniatura, en las últimas semanas ha demostrado su verdadera estatura, especialmente ayer en el registro, donde ni Dante Delgado se entusiasmo. ¿Cómo llegará al seis de junio? De seguir en franca picada lo veo arrastrando los arreos y con la silla de montar colgando de la grupa. De pie frente al espejo ve a un pura sangre árabe, la realidad describe a un penco mestizo mal pasturiado.

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Si Jorge Espinoza, consejero jurídico del gobierno estatal, tuviese sentido de la dignidad y el decoro, ya hubiese presentado su renuncia con carácter de irrevocable. Las pierde todas de todas y de fea manera. Salió el rijoso Barousse, al que tomaron de ejemplo por la nómina secreta, Jorge Ramírez pronto estará reinstalado en la sala de magistrado, el incorruptible Molina lo chicanea a contento. Tarda más la administración y terminan pidiendo perdón a todos los inscritos en el circuito de los maxijuicios de la corrupción duartista. Bueno, si pasa por la Facultad de Derecho cualquier alumno de primer año es capaz de darle un zape y decirle “sáquese de aquí”. Es una desgracia como abogado, pero bien dice el dicho, no tiene la culpa el indio, sino quién lo hace compadre.