*Esquizofrenia política y el desafío de los 15

*Necesario regresar la dignidad al Tribunal

Imposible ver el gesto coordinado como mera casualidad. No, la interpretación correcta es un desafío al poder Ejecutivo y desaire inadmisible a la presidencia del mismo Tribunal. En el mejor de los casos estamos frente a un acto de arrogancia y desdén. Había escuchado un sentido discurso de la gobernadora Campos sobre la perversión de la justicia en la pasada administración, siendo ella víctima directa de lo que llamó “esquizofrenia política”, y quince magistrados asociados al corralato abandonaron súbitamente y al unísono la cena con que cerraba el austero informe la magistrada presidenta, Miryam Hernández.

Entre los magistrados que abandonaron el ágape firmando el desafío estaban Héctor Pablo González, depuesto presidente del Tribunal, Roberto Siqueiros, ex consejero de la Judicatura, Marco Tulio Cano, amigo de ambos, y otros doce. Apunte especial la ausencia de la magistrada Angélica Godínez; en un desplante de absoluta grosería desairó el evento institucional de la Presidencia, siendo ella la más identificada con Javier Corral, sin quien jamás hubiese recibido una Sala.

Ellos pueden estar inconformes porque Héctor Pablo fue obligado a dimitir, también sufrir las añoranzas del poder que disfrutaron al amparo del gobernador Corral y si usted quiere hasta sentir que estaban mejor en la era desquiciante de Luz Estela Castro. Pero a lo que no tienen derecho, es a boicotear la unidad de la Institución donde ofician como jueces supremos en la entidad, ni poner en duda la legitimidad de Maru Campos al cuestionar la justicia que ejercieron. Con un delirante frenesí intentaron frenar su carrera y llevarla a prisión con una feroz persecución en la que algunos participaron activamente y otros cerraron los ojos haciendo que nada pasaba. Si le asiste toda la razón en estar molesta, porqué debería matizar el mensaje.

Ahora, si encuentran incómodo u ofensivo el discurso de la gobernadora, si les cae muy a modo el saco y sienten que se pasa o abusa de su poder restregando en sus caras la inconformidad, más debería incomodarles haberse prestado a la persecución, convertidos en dóciles instrumentos de una justicia retorcida que tenía como únicos propósito la venganza contra el ex detenido en Miami y la vulgar ambición política y económica de imponer a Gustavo Madero en la gubernatura. Si Maru hubiese aceptado la diputación federal que tanto le ofreció Corral, jamás hubiesen levantado cargo alguno contra ella.

¿O les incomoda la joven presidenta que sustituyó a Héctor Pablo? Ella hace su trabajo e intenta hacerlo de la mejor manera y cualquiera de los que se levantaron, así como la magistrada ausente hubiesen aceptado el nombramiento de mil amores, viniera de quien viniera. Si es por que la “impuso” Maru, responda cada uno con sinceridad quien puso a los presidentes anteriores o mejor aún, respóndanse cómo llegó cada uno a ser magistrado. ¿A poco están ahí por ser los mejores abogados de Chihuahua? No, ellos saben muy bien que en su oportunidad el gobernador de turno palomeó su nombre. No cuestiono méritos ni descalifico a nadie, pero en nuestros usos y costumbres los magistrados llegan solo con la venia del gobernador, como los ministros a la Corte con la del Presidente.

Atempérense, en la década esquizofrénica el Poder Judicial de Chihuahua ha demeritado su prestigio nacional quedado atrapado en la disputa de dos exgobernadores de perfil siniestro. Duarte y Corral, en esa confrontación de egos y vanidades exaltadas, pisotearon la dignidad y autonomía del Tribunal sin que ninguno de los desafiantes del viernes en la noche haya levantado la voz en defensa de la Institución. Hoy las decisiones las toman la gobernadora Campos y la magistrada Hernández, como antes las tomaron otros ¿es tan difícil entenderlo? Es tiempo que los grupos en el Poder Judicial den vuelta a la página, pospongan sus estúpidas rencillas y piensen en restaurar la justicia de Chihuahua, rescatar su dignidad y hacer valer su autonomía. Tomen la palabra de la gobernadora cuando dice que “nunca más será la justicia instrumento de castigo y amenaza por parte del poder”. Ennoblezcan a la Institución que les da poder, prestigio social y surte sus alacenas.