Sale Corral y sueltan los demonios

* Valencia enfilado a los morenos

* Abren elección interna del PRI

* Mayúscula injusticia contra Garfio

* Eloy García y Teporaca, honestidad

froylan-columnista

Se hizo patrón de conducta, cada que el gobernador Corral sale de viaje, en la entidad sueltan los demonios. Desde el fin de semana largo jugando golf en Mazatlán mientras en la zona de Cuauhtémoc se mataban por decenas, hasta el más reciente a París y la balacera del sábado, con la ejecución múltiple donde perdió la vida un bebé de sólo seis meses.

Que maldición y pensar que Javier Corral sale de la entidad tantas o más veces que César Duarte. Siquiera Duarte se arregló con los malandros, a través de González Nicolás, pero ni para eso ha servido Peniche. Es un Fiscal de a mentiritas que decide mirar en dirección opuesta a donde está la violencia.

Cada vez que hay un nuevo detenido por el tema de los maxijuicios, Corral y Peniche se regodean en medios nacionales promocionando su acción, pero cuando ocurren hechos de sangre tan lamentables como los del sábado, ni una sola palabra, se esconden hasta que el olor a pólvora desaparece.

Lo que sucede en Chihuahua es muy grave, otra vez la inseguridad regresó al seno familiar, la gente está en angustia permanente, pensando que en un mal día los puede alcanzar la desgracia.

Y lo peor de todo es que no hay una palabra de aliento, de cálmense y confíen en mi gobierno, les aseguro que trabajamos en contener a los grupos criminales. Nada, se conforman con decir que antes estaba igual, pero la prensa corrupta no consignaba los muertitos.

Falso, no estaba igual. Como le haya hecho, el vulgar ladrón –así motejó Corral a Duarte- pudo aquietar a los grupos delincuenciales y la violencia bajó sensiblemente.

Ocúpense, el glamur y los viajes es el rostro bonito del gobierno, pero si quieren trascender hay que ensuciarse las mangas, hacer el trabajo menos vistoso pero necesario.

En cuanto a personas adheridas al proyecto de nación que promueve López Obrador, las expectativas eran altas y quedaron cortas. Con excepción de Víctor Valencia, que les hizo el día, el resto eran figuras muy conocidas que ya trabajaban para Morena.

Pero en lo referente a la gente que asistió respetable la convocatoria, los reportes son de alrededor de dos mil personas, una cifra estupenda considerando la hora, el día y que no hay campañas todavía.

En esa parte cumplieron bien los organizadores, Rafa Espino y Pablo Leos deben estar satisfechos. No obstante les falta hacer más cabildeos para acercar al partido gente con peso que pueda elevar la votación, pues en el norte la figura del tabasqueño es insuficiente para ganar elecciones.

Pérez Cuéllar salió lastimado, quiere ser candidato al senado, pero tras el abucheo de ayer difícilmente obtendrá una diputación local. De cualquier forma es uno de los más apuntados con el Peje.

La insubordinación priista se salió con la suya y quizás sin pensarlo hicieron un favor al partido y a sus dirigentes, abrieron la elección de presidente a los consejos municipales y al Consejo Estatal, algo así como 11 o 12 mil integrantes.

Ahora el reto de Fernando Moreno Peña, un delegado de modos rudos, es conciliar los diferentes intereses para evitar que surjan dos o más planillas. La tarea es complicada, al ver la posibilidad de competir la insurgencia se montará sobre el acuerdo de apertura  y presentará su planilla.

Tampoco para ellos es sencillo, lo suyo es un acuerpamiento de coyuntura ¿Por quién irían, Heliodoro, Miguel Ángel, Pablo o incluso la senadora Merodio, que ayer coqueteó con ese grupo?

Ese es su primer reto, el otro meterle dinerito a la campaña, recorrer el estado, celebrar reuniones, mover gente. Muchos no sueltan un centavo de su bolsa y ahora no tienen presupuesto de donde echar mano.

En cuanto a los institucionales, su desafío es postular a un candidato que tenga capacidad de unidad por si mismo. Necesitan armonizar la elección, pues está visto que las líneas de México no suelen tener el mismo efecto que antaño.

Caso aparte el de Reyes Baeza, muchos quisieran verlo operar personalmente, lo cual es poco probable, pues él juega en las grandes ligas, es una de las fichas de la sucesión, por eso lo mencionan para presidente del CEN.

En su caso, lo más sensato es no entrar al juego directo de la política doméstica, eso le permite ser factor unidad y lo aleja del golpeteo, pues si lo viesen como otro de los jugadores activos, perdería legitimidad y liderazgo. Entregas posteriores abundarán sobre el tema.

El viernes trascendió que Javier Garfio enfermó y debió ser hospitalizado. No fue para tanto, se trató de un golpe de calor que atendieron en la enfermería del mismo penal. Pero es cierto que el exalcalde lleva con dificultad el encierro, los momentos de crisis y la pérdida de apetito que lo adelgaza rápido dan cuenta de ello.

Es una mayúscula injusticia lo que Javier Corral hace con Garfio, al no detener a César Duarte usa al expresidente como muestra de su acción contra la corrupción del pasado. No se vale lo que hacen con Garfio, cualquier otra persona acusada por el mismo delito estaría libre, sin chistar.

Inequívocamente Garfio es un preso político, si tienen otras acusaciones en su contra que las presenten y las comprueben, pero el ridículo delito por el cual lo detuvieron, es únicamente un acto de venganza y ni siquiera por hechos que cometió, sino por el enorme odio que Javier Corral tiene contra César Duarte.

No señor gobernador, los chihuahuenses le dieron el voto por estar hartos de prepotencias, abuso de poder y corrupciones. A su gobierno solamente le falto esto último, la corrupción –y habría que verlo, ahí están los programas de Madero, las nuevas empresas de Riggs y los bonos de Ávila- para estar igual o peor que Duarte, pues la prepotencia y los abusos sobran en su administración.

Un día antes de la sesión donde aprobaron el último atraco de seis mil millones de pesos, los diputados elegidos concurrieron a la casa de María Ávila, ahí recibieron la recompensa por levantar la mano: un millón de pesos a cada uno.

Esa revelación de un testigo protegido es totalmente cierta, que hoy lo niegue Rodrigo de la Rosa es ridículo y cínico, pues fue él quién gestionó tal cantidad, condición que el gobernador aprobó sin chistar, dada la urgencia del dinero para tapar los hoyancos que dejó su administración.

Pero honor a quién honor merece, con frecuencia hablamos de políticos corruptos y los condenamos con la mayor ligereza. En esa repartición hubo dos diputados que no asistieron a la casa de María Ávila y votaron en contra del préstamo: Eloy García Tarín y Teporaca Romero.

Ahora que el soborno quedó expuesto, es digno mencionar los nombres de estos dos diputados, pues a pesar de ser priistas, soportaron la presión del Ejecutivo, de su coordinador parlamentario y rehusaron dinero. Aplausos tardíos y estrellita en la frente para ambos, es bueno saber que en la política hay gente honesta.