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Chihuahua
lunes, marzo 9, 2026
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Muchos de los mayores liderazgos de Morena se conducen con aires de absolutos, pavoneándose de haber llegado al poder para quedarse durante décadas y ridiculizando a las fuerzas opositoras de no tener agenda propia y estar desorientadas. Arrogancia extrema, por las malas aprende que no es el partido todopoderoso capaz de redefinir al país sin la ayuda de otras fuerzas. En cuanto tocó intereses de sus socios temporales, Verde y PT, sacaron las uñas frenando la Reforma Electoral propuesta por Claudia Sheinbaum. Sin embargo, ayer su Consejo Político resolvió que mantendrán las alianzas electorales para el 2027, aceptando que sin ellos perdería eficiencia electoral. Es una relación de conveniencia nutrida en el pragmatismo; te odio pero te necesito.

Por eso dicen que a veces el diablo se aparece a echarte una mano, estos dos partidos corruptos de dueño único hacen un favor a la maltrecha democracia mexicana, deteniendo el último impulso populista por instaurar en el país un régimen autoritario. Quieren volver a la época en que el gobierno organizaba las elecciones, contaba los votos y validaba el resultado. Lo que pretende Morena con la iniciativa es una propuesta que nace del poder, es hecha por el poder y diseñada para perpetuarse en el poder. Ahora tenemos que agradecer a Emilio González y Alberto Anaya, dueños del Verde y el PT, haber frenado la contrarreforma. El régimen insiste con el enésimo plan B, pero lo que surja de ahí estará lejos de las ideas que tuvo López Obrador (la Iniciativa es del expresidente) cuando recomendó a Pablo Gómez para redactarla.

Son muy tercos, seguirán insistiendo mientras esté inconclusa su estructura constitucional para consolidar el autoritarismo. Están convencidos que llegaron para quedarse, de modo que no se resignarán fácilmente a que sus aliados les impongan condiciones. Los quieren de sus títeres, no de su freno. Están atrapados en una contradicción irresoluble: para consolidar el Partido de Estado necesitan el sacrificio de sus aliados, pero sus aliados saben que votando por el Partido de Estado (la Reforma) aceptan voluntariamente la muerte. Imposible conciliar los intereses, como dijo el “niño verde”: “todo es negociable menos el suicidio”. Muy incómodo para los tres, Morena tiene la urgencia de sacudírselos, Verde y PT la de seguir cobrando sus rentas.

No hay salida posible, en otros momentos resolvieron sus diferencias con dinero. Esta vez no, está en juego el objeto de su renta; la vigencia de las siglas, sin las cuales no hay negocio. Da la impresión que llegaron a una tregua, el Consejo Político decidió mantener las alianzas electorales. Como dejando la Iniciativa de Reforma en un lado. Ahora están más concentrados en la elección del 2027 que optaron por arrancar el 22 de junio, con el registro de precandidatos a gobernador. Adelantan mucho los tiempos, el registro de candidatos ante los órganos electorales será hasta febrero o marzo del año que viene. Lo quieren así para perfilar a los favoritos y evitar fracturas, pues dos de las reglas son aceptar el resultado de la encuesta (cero protesta de los perdedores) y no descalificar a los compañeros (disciplina partidaria).

Otra de las reglas anunciadas ayer en la sesión de Consejo deja prohibido promover la imagen de los aspirantes en espectaculares o hacer publicidad en medios similares, usar recursos públicos, entregar despensas, electrodomésticos o dádivas y organizar eventos masivos. Cuanta hipocresía de Morena, todo lo que prohibieron ayer lo vienen haciendo muchos de sus aspirantes a gobiernos estatales. Aquí en Chihuahua Cruz Pérez Cuéllar acaba de invertir una cantidad multimillonaria en espectaculares que desplegó en todo el estado (¿cuarenta o cincuenta mil por mes en cada uno?), siendo como la quinta o sexta vez que paga una campaña similar. ¿De dónde los recursos, sino de la corrupción en el generoso municipio de Juárez?. Andrea Chávez igual, su promoción es ofensiva. Llegó a mover por más de un año dos ambulancias con un costo de diez millones de pesos mensuales. Aparte de los espectaculares, las reuniones, las redes, la estructura, los tabloides, las despensas, electrodomésticos que regalan.

Si en nuestro país se aplicasen las leyes, Cruz Pérez Cuéllar y Andrea Chávez estarían ahora mismo detenidos por desviar cantidades multimillonarias en delirantes campañas anticipadas. No sólo los hubiesen inhabilitado para competir, tendrían que meterlos a prisión, ninguno ha transparentado los recursos que invierten. Saben que cometen la ilegalidad, saben que es dinero de la corrupción o compromisos hipotecando el estado a sus patrocinadores, pero siguen haciéndolo porque también saben que no hay consecuencias. No son los únicos, si los más estridentes. Si Morena tuviese congruencia los tendría vetados como aspirantes, llevan años haciendo lo que prohibió su Consejo Nacional ayer sin recibir la menor amonestaciones.

No me extraña que mañana o pasado quieran reformar artículos constitucionales referentes a la Ley Electoral con la mitad más uno de los votos, la legalidad es lo que menos les importa y saben que ahora tienen una Corte amiga que podría aprobarles cualquier aberración legislativa. Pero ya los alcanzó la elección interna, les será difícil compaginar la reforma con los intereses electorales de sus aliados. Anaya y el Niño Verde ya olfatearon sangre, saben que pueden salirse con la suya sin sufrir consecuencias. Está saliendo muy caro al supuesto partido hegemónico sus alianzas incómodas y lo peor es que no pueden deshacerse de ellas. Así no terminarán consolidando el partido único, ideal de todo régimen autoritario.

Rompeolas

Siguen diciendo que Luisa María Alcalde deja la presidencia nacional de Morena y que Ariadna Montiel la supliría. Híjole, ¿qué implicaciones tendría ese movimiento en  Chihuahua?. Hay que estar atentos, vienen días definitorios.