Las últimas declaraciones del presidente López Obrador, la presidente electa Claudia Sheinbaum y un alto mando del Ejército Nacional explican las razones por las cuales amplias franjas del país están entregadas a las organizaciones criminales. Sin proponérselo, los tres entregaron una joyita de cómo nuestras más altas autoridades interpretan su compromiso con la seguridad nacional y la forma en que asumen sus obligaciones.
El general Leana Ojeda, comandante de la Tercera Región Militar con sede en Mazatlán, dijo que “No depende de nosotros (el restablecimiento del orden en Culiacán), depende de los grupos antagónicos, que dejen de hacer su confrontación entre ellos y que estén dejando a la población en paz, para que viva con tranquilidad”.
Sus comentarios fueron, entre ayer y hoy ampliamente criticados. La sociedad encuentra inadmisible que la paz de una entidad, si usted quiere de una capital estatal, esté sujeta a la buena voluntad de los criminales que se disputan ferozmente el control de territorios, dejando indefensa a la ciudadanía.
Bajo ese criterio los robos terminarán cuando los rateros decidan dejar de robar, las violaciones cuando los violadores se cansen de violar, los feminicidios cuando los feminicidas respeten a las mujeres. Esa declaración es inadmisible y más viniendo de un general con alto mando en el Ejército ¿No son responsables de la Seguridad del País, tengan o no condiciones legales para estar en las calles?.
Hoy mismo, la presidente electa declaró que “en el momento de la confrontación, entrar (a Culiacán) con poder de fuego generaría una guerra, que fue lo que pasó en el pasado que nos llevó a nada. Por eso se actúa siempre defendiendo a los sinaolenses, la vida”.
¿Defendiendo a los sinalonses? Los sicarios del mal tienen secuestrada a la población, ahora mismo hay desabasto de alimentos, las escuelas están cerradas, el comercio igual, ¿En qué forma los defienden?, ¿Quieren entrar repartiendo flores? ¿quieren entrar con un megáfono pidiendo que se porten bien o sus mamás los chanclearán?.
El presidente López Obrador, ya sabemos, nos ha dejado muchas por el estilo. Hace dos días entregó una más intentado responsabilizar a los medios (Reforma en especial) de ser amarillistas con el tema: “Ellos (los criminales) deben actuar con un mínimo de responsabilidad. Es su familia, son sus paisanos, de su municipio, de su estado, de su país”. Después, interrogado por el reportero, confesó: les hablo por que “sé que me escuchan”.
El presidente de la República, comandante supremo de las fuerzas armadas pidiendo a los criminales que tengan “un mínimo de responsabilidad”. Es decir, desde palacio autoriza que hagan lo que les venga en gana, sólo piensen en evitar sufrimiento a las familias, a sus paisanos. Luego acepta la desfachatez de que les habla porque sabe que lo escuchan.
Pues lo escucharán pero caso no le hacen, Culiacán va para diez días en una feroz guerra donde ya fueron asesinados dos elementos activos de Ejército y el presidente sigue minimizando los hechos, responsabilizando a los medios de amarillistas. ¿Cuántos soldados deben morir para que su Comandante Supremo considere grave el conflicto y ordene a las Fuerzas Armadas que intervengan con poder de fuego, asumiendo su responsabilidad frente a la Nación, en lugar de esperar a que los grupos antagónicos dejen de pelear por voluntad propia o uno sea aniquilado por el otro?.
Mientras el presidente López Obrador sigue confiando en que lo escuchan, antes los amenazó con acusarlos con sus madrecitas, la presidente electa Claudia Sheinbaum manifiesta prudencia para usar el poder de fuego por que estaríamos en una guerra y un general de alto mando deja en la voluntad de sicarios el fin de la violencia, en Chiapas miles de familias han sido desplazadas hacia Guatemala, amenazados de muerte por criminales que se apoderan de pueblos enteros, Guerrero es un estado fallido donde gobiernan las armas del mal, en Michoacán encarecen las actividades pecuarias cobrando impuestos al aguacate, el limón, la pesca, el comercio y han reportado que en algunos lugares cobran impuesto predial. Quien no tiene actividad comercial “gravable”, debe pagar para que no lo saquen de su casa.
Es una tragedia para todos los mexicanos que “el mejor presidente en la historia del país” haya abandonado sus deberes de recurrir al uso legitimo de la fuerza, dando a los criminales patente de impunidad con la esperanza de que no hagan escándalo, de que tengan un poco de responsabilidad ¿Y su responsabilidad dónde queda?. Un país ensangrentado es lo que recibirá el uno de octubre Claudia Sheinbaum y ella parece muy conforme con recibirlo así.
Rompeolas
Ayer le comenté que Daniela Álvarez había compuesto mucho su camino hacia la presidencia del CDE del PAN, hoy presentó su registro para el cargo. Supongo que no tendrá oposición y si la tiene será testimonial, en la oficina más importante de Aldama y Nery Santos decidieron que va ella y ella será. Éxito para la excandidata a senadora, interesante reto tendrá en los próximos años.
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Muy estructurado el expresidente Zedillo con su critica a la reforma judicial. Hacía mucho que no lo escuchaba hablar, me sorprendió su coherencia y brillantez. Indudablemente tiene razón, la reforma sentó las bases de la tiranía. Lastima que llegan demasiado tarde, es asunto juzgado y como también dice él, ahora quedamos a la buena voluntad de los gobernantes, quienes consistentemente han demostrado lo contrario.
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En medio de la confrontación entre criminales, García Luna hizo pública una carta en la que acusa a López Obrador de tener nexos con líderes del narcotráfico: “Es de conocimiento público y está en los registros federales de México y EUA, los contactos, videos, audios, fotografías, registros de comunicación y gestión entre el actual Presidente de México Andrés Manuel López Obrador y sus colaboradores con los líderes del narcotráfico y sus familias”. Ay nanita, todavía no deja el gobierno y los gringos ya le están diciendo por donde van llegarle.

















