Ciudad de México.- Contar con protocolos permite a los miembros de las comunidades escolares saber cómo actuar ante casos de acoso escolar o bullying, así como de hostigamiento y acoso sexual (HAS).
Un protocolo es una herramienta que estandariza los procedimientos de actuación frente a situaciones específicas en ámbitos determinados, explica la Secretaría General Iberoamericana (Segib).
Contiene un conjunto de instrucciones o normas que guían a los integrantes de una organización en situaciones concretas, de acuerdo con Dejusticia, un centro de estudios jurídicos y sociales de Colombia. También es una hoja de ruta para saber cómo reaccionar cuando ocurren ciertos actos.
En el caso del acoso escolar o bullying, un protocolo tiene que establecer y organizar las acciones esenciales para erradicarlo mediante procedimientos de prevención, atención y medidas de no repetición, plantea la Secretaría de Educación Pública (SEP).
Los apartados deben explicar la importancia de tratar la mencionada problemática, cómo se pretende evitarla o darle fin, cuál es la visión o las metas perseguidas, quiénes participarán, así como los medios, recursos o estrategias a utilizar para subsanar los daños y reparar las relaciones sociales entre los estudiantes.
Tras analizar los protocolos de 13 universidades del mundo en torno al HAS (entre ellas la UNAM de México, la Universidad Harvard de Estados Unidos y la Universidad de Oxford de Inglaterra), Dejusticia identificó que tres componentes centrales deben estar presentes en dichas herramientas: definición del HAS, medidas de protección y medidas de prevención.
Meritxell Beltrán, especialista en igualdad de género, comparte otros de sus contenidos: procedimientos claros y confidenciales de denuncia, especificaciones sobre cómo investigar las denuncias, además de consecuencias para los infractores.
«Estos protocolos son fundamentales para promover un ambiente (…) seguro, respetuoso e inclusivo, y para garantizar que las víctimas de acoso tengan recursos para buscar ayuda y justicia», escribió en su sitio web.
Algunos protocolos cuentan con formatos preestablecidos, como actas de hechos para las víctimas y las personas que ejercen el acoso, así como bitácoras o plantillas de seguimiento del caso.

















