El sistema de presas de Chihuahua cerró la primera quincena de diciembre con un almacenamiento promedio de 46.49 por ciento, una cifra que, aunque representa una recuperación parcial respecto a los mínimos históricos recientes, se mantiene lejos de los niveles necesarios para garantizar sin sobresaltos el ciclo agrícola y, al mismo tiempo, enfrentar la presión internacional por la entrega de agua a Estados Unidos.
El dato cobra especial relevancia en el contexto nacional luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar en la agenda pública el presunto adeudo de México en el marco del Tratado de Aguas de 1944. En ese escenario, las miradas están concentradas de nuevo en las presas del río Conchos, particularmente en La Boquilla y Luis L. León, conocida como El Granero, consideradas estratégicas tanto para el riego agrícola como para cualquier discusión sobre eventuales volúmenes disponibles.
De acuerdo con el reporte técnico de la Comisión Nacional del Agua, La Boquilla —la mayor presa del estado— está al 38.30 por ciento de su capacidad, con un volumen almacenado de mil 090 millones de metros cúbicos. El Granero, por su parte, registra un nivel de 49.76 por ciento, con 141.5 millones de metros cúbicos disponibles. En conjunto, el sistema del Conchos está por debajo del 40 por ciento en promedio, una condición que limita de manera significativa cualquier margen de maniobra.
El comparativo con otros años muestra que, si bien 2025 ha sido más favorable en términos de precipitación —con un acumulado anual de 395.9 milímetros—, el volumen almacenado aún no alcanza los niveles observados antes de la sequía prolongada. En 2023, el acumulado anual apenas superó los 193 milímetros, mientras que en 2024 cerró en poco más de 201 milímetros. Aun con las lluvias de este año, el sistema no ha logrado una recuperación plena.
En términos operativos, el reporte indica que no existen derrames ni extracciones relevantes en La Boquilla ni en El Granero. Los gastos de salida se mantienen prácticamente en cero, lo que refleja una política de contención ante la escasez y la prioridad de conservar volumen para el siguiente ciclo agrícola. La presión sobre estos embalses no es menor. Del sistema del Conchos dependen los distritos de riego de Delicias y Camargo, que en 2025 no contaron con plan de riegos precisamente por la falta de agua. Para 2026, el volumen actual apenas permitiría cubrir de manera parcial un nuevo ciclo agrícola, en el que están en puerta cultivos de alto consumo hídrico como alfalfa, nogal, maíz forrajero y hortalizas, base económica de municipios como Delicias, Camargo, Meoqui, Rosales, Julimes y Saucillo.
En ese contexto, una eventual entrega de agua hacia Estados Unidos tendría un impacto directo en estos municipios, al reducir aún más la disponibilidad para uso agrícola y presionar también el abasto urbano. Técnicamente, el margen de extracción es limitado, buena parte del volumen almacenado corresponde a reservas estratégicas y a agua comprometida para consumo humano y riego básico, lo que deja poco espacio para disposiciones extraordinarias.
El panorama contrasta con otras presas del estado que presentan niveles altos, como Abraham González, Las Lajas y El Tintero, con almacenamientos superiores al 96 por ciento. Sin embargo, estos embalses pertenecen a otras cuencas y no forman parte del sistema con el que cubren los compromisos internacionales del Tratado de 1944. Así, mientras el tema del agua vuelve al centro del debate nacional, los números de las presas de Chihuahua muestran una realidad compleja: hay más agua que en los peores años de la sequía, pero no la suficiente para responder simultáneamente a las demandas agrícolas locales y a una presión externa que, por ahora, reaviva una discusión histórica en una de las regiones más sensibles del país en materia hídrica.













