En el futbol de hoy, donde las naturalizaciones suelen oler a conveniencia, Álvaro Fidalgo decidió romper el guion con un mensaje que sabe a declaración de principios. El mediocampista del Betis no se limitó a celebrar su convocatoria para la Fecha FIFA de marzo; se encargó de dejar claro que su vínculo con México no expiró al cruzar el Atlántico de regreso a España.
Estoy viviendo momentos muy importantes en mi carrera… Hoy siento orgullo por este llamado y todo el trabajo de años que hay detrás. También mucha ilusión por defender a la selección de un país que siento como mi casa. Por supuesto, profundo agradecimiento por la confianza y una responsabilidad enorme de estar a la altura de un país y de una afición como la mexicana», compartió Fidalgo
El texto de Fidalgo no parece ser el típico posteo genérico gestionado por una agencia de relaciones públicas. Habló de «ilusión por defender a la selección de un país que siento como mi casa». Esa frase sostiene su discurso como mexicano. A diferencia de otros naturalizados que buscaron el Tri como tabla de salvación, Fidalgo llega en el pico de su carrera, consolidándose en LaLiga y con la etiqueta de referente técnico que se ganó con el América.
El ‘Maguito’ sabe que el juicio hacia el jugador naturalizado en México es, por definición, implacable. Por eso, su énfasis en la «responsabilidad enorme de estar a la altura» suena a una armadura táctica. No viene a probar suerte; viene a validar los cinco años de residencia que lo transformaron en referente del futbol mexicano.

















