No les dejaron opción, los partidos opositores se vieron obligados a seguir el ejemplo de Morena, adelantar con semántica tramposa las fechas electorales. Jorge Romero presentó ayer la figura de los “defensores de la patria”, oponiéndolos a los oficialistas “coordinadores de la transformación”. El PAN con un agregado relevante; la ciudadanización prometida en el Consejo anterior, cuando el famoso relanzamiento. En realidad nada nuevo, lo único relevante es la ratificación de aquel Consejo en cuanto a permitir que ciudadanos sin partido compitan por todos los cargos de elección popular con las reglas del PAN, subrayado el todos.
El método para elegir candidatos, explicaron también, serán mediante encuestas y sondeos. En lo personal me hubiese gustado más que fuesen elecciones primarias abiertas, en las que compitiesen lo mismo panistas que ciudadanos sin partido o, incluso, de otros partidos. Autenticas primarias. Un ejercicio así hubiese dotado de gran legitimidad social a los candidatos ganadores y colocado al PAN en inmejorable condición competitiva. No se atrevieron a tanto, supongo que por temor a perder control del proceso o cayeron en la vieja falacia de que agentes del régimen podrían pervertir la elección. Sólo la dirigencia sabe porqué renunció a esta opción que los colocaba un paso adelante del oficialismo.
Sin embargo encuestas y sondeos (¿grupos de enfoque?) también ofrecen un camino aceptable, a condición de que las hagan sin focha, es decir sin candidatos predeterminados. También transparencia y legalidad prometió Romero, es lo mínimo que pueden ofrecer cuando decidieron abrir el partido a liderazgos ciudadanos. ¿Cuál sería la reacción de un buen prospecto que inscribe su nombre a presidente municipal, diputado o incluso gobernador, si ve que le jugaron el dedo en la boca los mismos que supuestamente abrieron las puertas del Partido?. Un detractor de alto perfil sería catastrófico para las campañas del PAN, saldría mas caro el caldo que las albóndigas.
Por esta vez he decidido dar el beneficio de la duda a los dirigentes panistas, abren el Partido forzados por las circunstancias electorales, no por su convicción democrática. Durante décadas Acción Nacional fue una contradicción de partido político; para ser militante con todos los derechos reconocidos era más complicado que ingresar a una de las mejores diez universidades del mundo. Es una sinrazón irreconciliable con el interés ciudadano, todos los paridos quieren tener muchos miembros (Morena los presume ahora mismo) y el PAN les cerraba sus puertas en las narices, ¿cómo?. Tarde, pero decidió corregir, los candados inviolables sólo pueden entenderse desde los mezquinos intereses de grupos facciosos que secuestraron el padrón durante tantos años.
Ahora que decidieron abrir el partido, ojalá tenga éxito en la práctica, México necesita una oposición capaz de frenar la devastación impulsada frenéticamente por la demagogia populista. Hay condiciones para encabezar el gran movimiento social, sólo necesitan llevar a los hechos la narrativa de sus últimos dos consejos. Los mexicanos están deseosos de creer en alguien, sentir un mínimo respaldo de su clase política, recuperar la esperanza perdida por décadas de verse defraudados una y otra vez. Así llegó Morena a la cima del poder, por el enorme descrédito y la endémica corrupción del PRI y el PAN. Creyeron que con acuerdos cupulares podrían compartir el poder como demócratas y republicanos en los Estados Unidos, sin darse cuenta que la gente ya no soportaba más sus abusos, frivolidades y corrupciones.
En sólo ocho años Morena demostró ser peor, llevando la corrupción a niveles jamás imaginados durante los gobiernos anteriores. Su impúdica complicidad con las organizaciones criminales, el manejo del presupuesto como si fuese propiedad de López Obrador y sus favorecidos, el brutal desfalco de las arcas con el huachicol fiscal. Encima, han demostrado ser pésimos administradores o actuar convencidos de que un país decadente y una sociedad empobrecida es lo mejor para perpetuar el régimen autoritario al que aspiran. En una democracia medianamente competitiva Morena no tendría oportunidad de ganar, por eso la urgencia de reformar las leyes electorales. Ya no pudo como quería, en consecuencia los votos se contarán y cuando se cuentan siempre existe la posibilidad de ganarles.
Lo que Acción Nacional necesita es capitalizar el descontento social, catalizarlo hasta lograr que la participación ciudadana sea mayor a la movilización de la estructura oficialista, nutrida en los multimillonarios programas electoreros. Podrá si, como prometió Romero, eligen de candidatos a los mejores del partido y de la sociedad y consiguen posicionar en la discusión pública la narrativa de que los candidatos del Morena son devotos de un régimen corrupto, incompetente y cómplice de la criminalidad. Es una tarea complicada pero no tienen otra, están obligados a intentarlo. Han empezado bien, lleven las palabras a los hechos y los mexicanos libres sabrán corresponder. Han respondido en otros momentos de la historia, el actual con mayor razón; nunca había estado tan amenazada nuestra libertad.
Rompeolas
Seguro alito Moreno recibió el pitazo de que el PAN nombraría defensores de la patria, como estrategia espejo de los “coordinadores de la transformación” morenista. Digo seguro porque dos días antes salió con los “defensores de México”, involucrando al PRI en las prisas por adelantar los tiempos electorales. Y ni como les recriminaria Morena, ellos pusieron el mal ejemplo. Por cierto, las alianzas con el PRI no fueron tema, supongo que debemos darlas por canceladas.
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Interesante se puso la elección interna de los panistas en Chihuahua. Las reglas anunciadas por Romero favorecen a los punteros en las encuestas, pero los que van de segundos ya conocen los tiempos exactos para imprimir mayor impulso. Sobre este tema iré hablando en posteriores entregas, los tiempos de las definiciones se van acercando.

















