El expresidente brasileño Jair Bolsonaro, de 71 años, fue dado de alta hospitalaria el viernes y trasladado a su domicilio en Brasilia, donde permanecerá bajo arresto domiciliario durante al menos tres meses. La medida fue calificada por las autoridades como “humanitaria” y responde a su delicado estado de salud.
Bolsonaro cumple desde noviembre una condena de 27 años de prisión por conspirar para dar un golpe de Estado tras perder las elecciones de 2022 frente al actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
El juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, autorizó a principios de esta semana que el exmandatario cumpla arresto domiciliario por 90 días, con la condición de que sea reevaluado al término de ese periodo para determinar si la medida se prolonga.
El exmandatario ingresó a principios de marzo en la unidad de cuidados intensivos de un hospital de Brasilia con una neumonía aguda, tratada con antibióticos. Su médico, Brasil Caiado, informó que la evolución en los últimos días ha sido favorable y sin complicaciones.
Bolsonaro arrastra un historial de hospitalizaciones y cirugías desde que fue apuñalado en el abdomen durante un acto de campaña en 2018. Según Caiado, el expresidente deberá regresar al hospital a finales de abril para someterse a una operación de hombro.
La decisión de concederle arresto domiciliario refleja la tensión entre la aplicación de la condena judicial y la necesidad de atender su estado de salud, en un contexto político aún marcado por las secuelas del intento de golpe de Estado de 2022.

















