Las calles de la colonia Laderas de San Guillermo fueron llenadas de fe y devoción ayer en la mañana, durante la realización del tradicional Viacrucis viviente, que reunió a más de 300 personas en torno a la representación del sufrimiento y crucifixión de Jesucristo.
Desde antes de las 9:00 de la mañana, hora en que inició la escenificación, ya observaban una importante concentración de familias en las inmediaciones de la caseta de vigilancia municipal.
Madres con niños pequeños, adolescentes y adultos mayores se acomodaban para presenciar el recorrido, mientras el equipo de la
Catequesis de Cristo Rey realizaba las últimas pruebas de sonido y los actores ultimaban detalles de vestuario.
El papel de Jesucristo fue interpretado por Antonio Muñoz, de 25 años y servidor de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, quien aseguró que esta representación reafirma su compromiso de fe y servicio dentro de la comunidad.
Puntualmente, a las 9:00 de la mañana, comenzó el Viacrucis con la primera estación, que representa la condena de Jesús y que captó la atención de los feligreses, quienes desde ahí acompañaron a Jesús en su calvario.
Con la frase atribuida a Poncio Pilato: “Ustedes han traído ante mí a este hombre acusado de sublevar al pueblo, pero después de interrogarlo en su presencia no he podido comprobar ninguno de los cargos que le hacen”, dieron inicio oficial a la representación del Viernes Santo.
Tras ser condenado, Jesús fue azotado por soldados romanos y recibió una corona de espinas, lo que marcó el inicio de un recorrido cargado de simbolismo. En la segunda estación, Jesús cargó la cruz de madera, iniciando el trayecto por las calles de la colonia.
A lo largo de la representación, el público reaccionó ante cada escena. En la tercera estación, la primera caída provocó impacto entre los asistentes.
“Sí impacta verlo así, aunque sabes que es una representación”, comentó una mujer.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió en la cuarta estación, durante el encuentro con María, donde el silencio predominó entre los presentes. “Es lo más duro, ver a una madre sufrir de esa manera”, expresó otra asistente.
El recorrido continuó con las 14 estaciones tradicionales: en la quinta, Simón de Cirene ayudó a cargar la cruz; en la sexta, Verónica limpió el rostro de Jesús; y en la séptima estación, la segunda caída volvió a generar tensión entre el público.
Durante la octava estación, Jesús se dirigió a las mujeres de Jerusalén, provocando un momento de reflexión. “A pesar de todo, sigue pensando en los demás”, señaló una persona.
La novena estación, correspondiente a la tercera caída, fue una de las más intensas debido al evidente desgaste del actor. En las escenas finales, Jesús fue despojado de sus vestiduras y posteriormente clavado en la cruz, cuyos martillazos resonaron entre los asistentes. “Se siente muy fuerte escucharlo”, comentó una mujer.
La representación concluyó con la muerte en la cruz, el descenso del cuerpo y su colocación en brazos de María, para finalmente dar paso a la sepultura.
El evento contó con medidas de seguridad implementadas por los organizadores, quienes formaron un cordón para proteger tanto a los actores como a los asistentes, especialmente debido a la participación de jinetes caracterizados como soldados romanos. Asimismo, la procesión fue encabezada por unidades de la Policía Municipal de Aquiles Serdán y contó con el apoyo de una ambulancia para atender cualquier eventualidad.
Al finalizar, los asistentes comenzaron a retirarse en silencio, en un ambiente de respeto que se mantuvo durante toda la representación, dejando en Laderas de San Guillermo una muestra de fe y participación comunitaria durante la Semana Santa.
Ernesto Guerrero Bernal, rector de la Basílica de Guadalupe, compartió que la comunidad lleva un mes de preparación y ensayos para esta representación.
Detalló que la organización está a cargo de Ángel Domínguez, quien también participó como uno de los soldados romanos.
















