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miércoles, abril 8, 2026

La Tecnofilia empieza a preocupar

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La hiperconexión ya no es una tendencia, sino una realidad que empieza a preocupar seriamente a expertos en salud mental. El uso intensivo de dispositivos digitales como móviles, redes sociales, videojuegos o plataformas online está dando lugar a una nueva forma de dependencia: la adicción a la tecnología, un trastorno cada vez más frecuente y, en muchos casos, infradiagnosticado.

“Estamos ante una adicción silenciosa, normalizada socialmente, pero con consecuencias muy reales. La pérdida de control, el aislamiento social o la ansiedad cuando no se accede al dispositivo son señales claras de alerta”, explica María Quevedo, psicóloga sanitaria y directora de tratamiento de Clínica Recal. Desde este centro especializado alertan de que esta problemática ya está impactando de forma directa en la salud emocional, social y física de la población, especialmente entre los más jóvenes.

Así es la tecnofilia
La llamada tecnofilia, dependencia compulsiva de dispositivos tecnológicos, se caracteriza por la necesidad constante de conexión y la dificultad para limitar su uso. Entre sus causas destacan la búsqueda de gratificación inmediata (likes, notificaciones o recompensas digitales), la evasión emocional o el propio diseño persuasivo de las aplicaciones, creadas para captar y retener la atención del usuario. Sus manifestaciones son múltiples: desde la adicción a redes sociales o videojuegos hasta la nomofobia (miedo irracional a estar sin el móvil) o el consumo compulsivo de contenido online.

“Cuando el uso de la tecnología sustituye relaciones personales, afecta al rendimiento académico o altera el estado de ánimo, hablamos de una adicción con impacto clínico. No es una cuestión de hábitos, sino de salud mental”, añade Quevedo. Entre las principales consecuencias destacan el deterioro de las relaciones sociales, el aumento de la ansiedad y la depresión, problemas de sueño, sedentarismo y una mayor exposición a riesgos como el ciberacoso o los contenidos inapropiado

“La tecnología no es el problema, lo es el uso que hacemos de ella. Es fundamental educar, acompañar y, en casos necesarios, tratar esta dependencia con herramientas profesionales”, concluye Quevedo. Desde Recal insisten en la importancia de abordar esta problemática desde un enfoque terapéutico y preventivo.