Acostumbrados a mirarnos al ombligo, nos concentramos en las consecuencias locales generadas por la muerte de dos agentes estadounidenses, presuntamente de la CIA, en el accidente de Morelos. Y sí, Maru Campos quedó al centro de la emergencia como lógica víctima política, soportando un profuso golpeteo de la propaganda oficialista. Sin embargo, ampliando el horizonte es fácil advertir que, si Maru recibió un frío aguacero la semana pasada, en torno a Claudia Sheinbaum están formándose negros nubarrones que amenazan tormenta.
El gobierno de Trump aprovechó la crisis diplomática para dar otro apretón de tuercas en su propósito de doblar a la presidenta; quiere a los corruptos del régimen asociados con la delincuencia organizada y los quiere ya. Es una exigencia que la presidenta no ha podido satisfacer, por más concesiones hechas, siempre son “insuficientes”. Imposible si el problema está planteado en forma de un dilema: o satisface las exigencias de Trump o mantiene el manto protector a López Obrador y a sus corruptos.
Envuelta en la bandera y apalancada en la narrativa patriotera común a los demagogos universales, hasta hoy ha podido lidiar con la exigencias del arrogante Vecino. Pero el último mensaje parece más enérgico que los anteriores, el embajador Johnson habló sin filtros en Sinaloa, anticipando que los tiempos de Sheinbaum están agotándose. El accidente sucedió en Chihuahua y desacomodó a la gobernadora, pero impactó en Palacio Nacional sacudiendo a la presidenta. Por eso sueltan a su jauría, quieren desviar la atención sobre las angustias de Sheinbaum.
¿Resistirá hasta que cumplan con las primeras amenazas y en vez de asustar con retirar visas abran proceso en sus tribunales o “extraigan” a dos o tres encumbrados del régimen o, en previsión de pagar ella las cuentas que dejó al anterior, se armará de valor y dará el paso exigido que tanto rechaza?. Nadie, probablemente ni ella, están seguros de lo que vendrá. Obviamente quiere seguir mostrando lealtad al “ex”, pero sabe que algún día soltarán al lobo que tanto han anunciado. Ese día ella sufrirá las consecuencias, si mantiene la protección a los corruptos de Tabasco.
El accidente de los agentes está precipitando las fechas, pues además coincidió con los tiempos para destapar candidatos a gobernadores y diputados federales. Su gobierno hace lo necesario para secuestrar la elección y garantizar un resultado que les permita mantener la hegemonía política, el de Trump lo posible por debilitarla como a los demagogos de Venezuela y Cuba. El gobierno de los Estados Unidos (no, Trump ni sus halcones, es el régimen norteamericano) rechaza la presencia en su frontera sur de un gobierno que mañana podría detonarle una crisis migratoria sin precedentes.
Sheinbaum, entonces, no está en condiciones de cargar contra una gobernadora de oposición que ha mostrado compromiso institucional con su gobierno y construido cuidadosas relaciones con Estados Unidos. Menos cargando sobre sus hombros la pesada y corrupta herencia recibida que no la deja gobernar. No puede porque primero necesita defenderse ella, lo que viene resultándole cada vez más difícil, quedó atrapada entre dos intereses irreductibles: la corrupción heredada de López Obrador y la obstinación de Trump por manipular sus decisiones.
Esa parte es la que da tranquilidad a Maru Campos; la presidenta lucha sus propias batallas y los rencorosos de La Barredora que ladran sin morder están en la lista negra de Rubio y Johnson. A Sheinbaum le interesa más que a Maru pasar la página de los agentes muertos, los ojos del Imperio están sobre la presidenta no sobre la gobernadora.
Rompeolas
Parece que Maru Campos tomó la dolorosa decisión de pedir la renuncia a César Jáuregui, uno de sus amigos que más ha influido en su exitosa carrera política. Son las consecuencias del poder. Sería una salida negociada en la que Jáuregui ha mostrado madurez, como es de esperar de un político profesional con sentido de la responsabilidad. Ni hablar, la política todo da pero también todo cobra, decía Artemio Iglesias. Jáuregui pagaría un alto precio, si la noticia se confirma.
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Que mañana irá la gobernadora a la reunión del senado. Insistí en que era mala idea, no quieren escucharla sino crucificarla. Pero Maru sabe eso, no es improvisada, seguramente a algo se atiene o es compromiso con la presidenta. Mañana sabremos como le fue, ojalá que bien. Suerte.
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Muy aplicado Gilberto Loya en su precampaña, hizo circular un video donde promociona la torre Centinela, como el mayor logro de la Secretaría. Esta muy bien realizado, supongo que con Inteligencia Artificial. Esto es muy interesante, porque durante años el programa Centinela sufrió de pésima prensa, pero al final de cuentas Loya está utilizándolo como elemento para fortalecer sus aspiraciones políticas, convirtiendo una debilidad aparente en una de sus mayores fortalezas. Ese tema me intriga, seguiré atento.

















