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martes, abril 28, 2026

Rotación de la Tierra: ¿Por qué los días durarán 25 horas según la NASA?

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La idea de que los días podrían durar 25 horas volvió a tomar fuerza tras nuevos reportes asociados a la NASA. Y es que la duración del día en la Tierra está cambiando. Pero no en los tiempos que muchos imaginan.

Aunque solemos asumir que un día dura exactamente 24 horas, en realidad esa cifra es un promedio. La rotación del planeta no es perfectamente constante, y su velocidad puede variar por distintos factores. Esa variación, aunque mínima, es la base de todo el debate. 

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La rotación de la Tierra no es tan exacta como parece
El concepto de un día de 24 horas funciona como referencia, pero en términos científicos, la rotación de la Tierra presenta pequeñas fluctuaciones. Estas variaciones pueden depender de múltiples elementos:

La interacción gravitatoria con la Luna
Movimientos internos del planeta
Cambios en la atmósfera y los océanos

El principal factor detrás de este fenómeno es la relación entre la Tierra y la Luna. Las mareas generan una fricción constante que, con el paso del tiempo, ralentiza ligeramente la rotación terrestre.

Este proceso no es reciente. Lleva ocurriendo desde hace miles de millones de años. De hecho, estudios recopilados por la NASA indican que la duración del día aumenta aproximadamente entre 1 y 2 milisegundos por siglo. 

La pregunta sobre si los días durarán 25 horas tiene una respuesta corta: sí, pero no en un futuro cercano.

Los cálculos científicos apuntan a que, si esta tendencia continúa sin cambios, la Tierra podría alcanzar días de 25 horas.

El detalle está en el tiempo necesario para que eso ocurra: alrededor de 200 millones de años.

Esto coloca el fenómeno en una escala completamente distinta a la percepción cotidiana. No es un cambio que vaya a notarse en generaciones actuales ni en las siguientes.

De hecho, en el pasado ocurrió lo contrario. Hace cientos de millones de años, cuando la rotación del planeta era más rápida, los días podían durar aproximadamente 20 horas. 

En los últimos años, los científicos han comenzado a observar un nuevo factor que influye en la duración del día en la Tierra: el cambio climático.

El deshielo de los polos está redistribuyendo grandes masas de agua hacia los océanos. Este movimiento altera la distribución del peso en el planeta, lo que puede afectar, aunque de forma muy leve, la velocidad de rotación.

No se trata de un impacto inmediato ni dramático, pero sí de una variable que ahora forma parte de los modelos científicos que analizan estos cambios. 

Aunque para la vida diaria estas variaciones son imperceptibles, en ciertos sectores resultan clave. Sistemas como el GPS, la navegación satelital y las telecomunicaciones dependen de mediciones extremadamente precisas del tiempo.

Un pequeño desfase en la rotación de la Tierra puede tener efectos acumulativos en estos sistemas, por lo que los científicos monitorean constantemente cualquier cambio.

Por eso, cada vez que surge un estudio relacionado con la duración del día, el tema gana visibilidad, incluso si sus efectos reales se desarrollan en escalas de tiempo muy amplias. 

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