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miércoles, mayo 13, 2026

Terapia EMDR: recordar sin quedarse atascado

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Cada vez se habla más de esta terapia, conozcamos más sobre ella.

No he olvidado la primera vez que escuché hablar del EMDR. Una compañera de trabajo nos contó que se despertó en medio de la noche sudando por un recuerdo que se le aparecía repetidamente desde hacía años. No se le borró, pero le alteraba mucho. Lo que muchas personas quieren es no que se les borre la memoria, sino que eso no les afecte en el momento presente.

¿Qué es el EMDR y cómo se practica?

 

Lo primero que debes saber es que la desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, que es lo que significa, es una técnica que, en manos de profesionales, permite procesar una serie de recuerdos dolorosos para que se pierda la carga emocional que impide poder vivir todo con normalidad.

 

Podemos decir que parte de la idea de que los traumas o las experiencias intensas se quedan ancladas en nuestra memoria de manera desordenada, lo que provoca una serie de reacciones automáticas en las personas, como insomnio, ansiedad o flashbacks.

 

La terapia EMDR lo que hace es guiar a la persona para que pueda recordar la experiencia a la vez que recibe una estimulación bilateral, donde hay guiado de los movimientos oculares, sonidos alternos o toques, que lo que hacen es activar los dos hemisferios cerebrales.

 

No estamos ante la clásica hipnosis o “mirar sin más”, el terapeuta trabaja en fases bastante claras:

 

· Historia y evaluación

· Preparación y recursos

· Desensibilización

· Reprocesamiento

· Instalación de recursos positivos y cierre

 

Cuando se produce la primera toma de contacto, lo que hace el terapeuta es evaluar, establecer una seguridad y enseñar herramientas que permitan regular la ansiedad.

 

Esto es fundamental, ya que el EMDR no es una simple exposición, se acompaña al paciente para que soporte el recuerdo y lo pueda transformar.

 

¿Para quiénes se utiliza?

 

Pese a que el EMDR nació para el Trastorno por Estrés Postraumático, ahora lo podemos ver aplicado en situaciones de lo más variado, desde fobias a ataques de pánico o duelos complejos.

 

De la misma forma, se usa para mejorar la confianza, trabajar el autoconcepto negativo o procesar rupturas sentimentales. Estamos ante una terapia que ha demostrado ser eficaz en distintas edades, siempre que el profesional adapte el ritmo y las herramientas.

 

Resultados y tiempo

 

No hay reglas fijas, algunos traumas simples pueden mejorar en cinco o seis sesiones, pero para otros traumas más complejos, puede ser necesario más tiempo. El EMDR se integra bien con otra serie de enfoques terapéuticos cuando la situación lo requiere.

 

Mitos y realidades

 

Hay algunos mitos sobre el EMDR que deben ser aclarados. No es que borre los recuerdos ni que sea un milagro que funcione sin compromiso, necesita de trabajo del terapeuta y la participación del paciente. No es algo peligroso cuando lo practican profesionales debidamente formados; una aplicación poco adecuada puede acabar dejando a la persona seriamente alterada. Por todo ello, es importante contactar con profesionales titulados y que tengan formación específica en EMDR y a la hora de abordar los traumas.

 

Tampoco es algo que consista solo en movimientos oculares. Es un hecho que la estimulación bilateral es algo que puede ser visual, auditiva o incluso táctil dependiendo de lo que mejor funcione para las personas.

 

Pese a que existen evidencias científicas que avalan su uso en el trauma, no es la única herramienta eficaz; es una opción de lo más poderosa en el arsenal terapéutico.

 

Qué se debe buscar en un buen terapeuta EMDR

 

En el caso de que estés pensando en probar esta técnica, lo que debes hacer es buscar un profesional que esté formado y que tenga experiencia práctica en casos parecidos al tuyo.

 

Lo mejor es que el terapeuta se integre en un marco clínico más amplio, donde se valoren temas como el historial personal, la salud física o el contexto a nivel emocional.

 

Aquí debemos preguntar por la formación específica, la planificación de las fases del tratamiento y la manera en la que se manejan las reacciones intensas. En la primera consulta puedes hacerte una idea de la cercanía, la claridad con la que se explica el proceso y si estás seguro de ponerte en manos de ese profesional.

 

Consideraciones finales que hay que valorar

 

Cuando se habla del EMDR no lo hacemos de una pócima mágica ni de una moda, es una técnica consolidada que nos ofrece un camino rápido para el proceso de memorias que tienen sufrimientos.

 

Su funcionamiento es mejor cuando está combinado con una terapia sólida y un terapeuta bien formado y donde haya una implicación entre el paciente y el terapeuta que se base en la confianza.

 

Cuando el recuerdo de algo que sucedió te robe la tranquilidad, puede ser buena idea pedir una primera consulta y probar. Mucha suerte con la decisión que tomes y recuerda que quizá la solución a ese problema puede estar más cerca de lo que piensas.