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lunes, mayo 18, 2026

John Travolta cumplió el sueño que le faltaba en el Festival de Cine de Cannes

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Cuando John Travolta aparece en la habitación del Hotel JW Marriot de Cannes en la que se realizará la entrevista, es imposible no pensar en algunos de los personajes que lo han convertido en una leyenda del cine: de Tony Manero (Fiebre de sábado por la noche) a Vincent Vega (Pulp Fiction), pasando por supuesto por Danny Zuko de Vaselina, Sean Archer (Contra/Cara) y hasta Edna Turnblad de Hairspray.

Es también imposible no asociarlo a la música, y las icónicas escenas de baile que terminaron por convertirlo también en un sex simbol y en uno de los mejores bailarines del séptimo arte, que son algunas de las razones por las que el Festival de Cannes decidió otorgarle la Palma de Oro Honoraria durante su edición 79.

El esperado debut de Marina de Tavira en Cannes ocurre con «Siempre soy tu animal materno»
Fue una de las sorpresas más grandes de su vida, que, incluso, consideró más relevantes que el mismísimo Oscar de la Academia de Hollywood, para el que ha estado nominado en dos ocasiones.

Si bien el encuentro con Excélsior tiene como contexto el Festival de Cannes, es su debut como director con la película Ven a volar conmigo (Propeller One-Way Night Coach), que llegará a la plataforma de Apple TV el próximo 29 de mayo, el motivo para hablar con el legendario actor de intensos ojos azules, quien a sus 72 años no deja de mirar el cielo y de soñar. 

¿Es verdad que eres el piloto de la mayoría de tus vuelos? 

Sí, disfruto pilotar desde la cabina. Pero también me encanta ser pasajero.

¿Y de qué manera lo combinas?

He diseñado todo para hacer las partes emocionantes, como despegar y aterrizar. Y luego, cuando arriba se vuelve aburrido, me paso a la parte de atrás a comer y disfrutar las comodidades.

¿Cuándo empezó tu amor por la aviación?

Como a los cuatro o cinco años. Todo comenzó porque vivíamos en Nueva Jersey, rodeados de los aeropuertos de Newark, JFK y LaGuardia, entonces todo el tiempo estaba viendo aviones despegar, volar o aterrizar. Incluso algunos pasaban tan cerca, que podía ver de qué aerolínea eran. Y lo mismo en las noches, podía ver las lucecitas desde mi cama.

¿Eso despertó tu curiosidad por ellos?

Sí, porque me preguntaba: ¿quién irá ahí dentro? ¿Cómo será volar?

¿En qué contexto escribiste el libro Propeller One-way Night Coach, que al final se convirtió en la inspiración para la película Ven a volar conmigo?

Un poco después de Mira quién habla (1989), que fue un grán éxito en todo el mundo y antes de Pulp Fiction, que ganó la Palma de Oro en Cannes en 1994.

¿Lo recuerdas como un proceso complicado?

No, lo escribí en 10 días. Estaba atrapado por la niebla en el estado de Maine, en un hotel Hilton o Sheraton y no podíamos ir a ningún lado. Así es que me puse a diseñar la estructura de medianoche hasta las seis de la mañana, que nuestro avión estaba listo. Para cuando salimos de nuevo a volar, ya tenía la historia en la cabeza. Cuando llegué a casa, saqué la máquina de escribir y empecé a teclear. Y escribía todos los días. Eran 50 páginas, una novela corta, pero ya estaba muy completa en mi mente porque todos los personajes y todas esas personas se habían unido.

¿Qué te da más miedo, pilotar un avión o dirigir una película?

Bueno, ninguna de las dos cosas me da miedo. Primero que nada porque ahora soy mayor. Y también porque he visto a cineastas hacer grandes películas, buenas películas, películas mediocres y malas películas.

Sabías lo que se tenía que hacer…

Después de 55 años viendo a gente hacer cine, aprendes a no cometer esos errores y haces las cosas como crees que deben hacerse. Si a eso le sumas la pasión que tengo por este material, resulta un proceso muy sencillo. Agotador, pero eso no significa que fuera difícil.

Ven a volar conmigo retrata la época dorada de la aviación, pero también funciona como una analogía de la era dorada de Hollywood…

Bueno, el paralelismo en esta película es porque es tanto un homenaje al cine como a la aviación y al siglo XX de mediados de siglo. Todo por igual.

De todos los directores con los que has trabajado en tu carrera, ¿quién te ha inspirado más?

Dios mío. Creo que es un poco de todos. Pero también de las películas que he visto y de las que me he enamorado, muchas de las cuales han ganado la Palma de Oro de este festival. Cada película que he amado está aquí.

¿Que nombres vienen a tu mente?

(Federico) Fellini, (Ingmar) Bergman, (Claude) Lelouch, (François) Truffaut. Sus películas han resonado en mi vida y lo dije la otra noche cuando me entregaron la Palma de Oro. Así es que la inspiración fueron muchas películas y muchos cineastas.

Una película que dedicas al final con una emotiva carta a toda tu familia…

Sí, porque son las personas que construyeron el plano de mi vida. Yo no estaría aquí sentado con los medios si no fuera por ellos.  Me subí a sus hombros para tener mi propia visión del mundo.

¿Por qué has mencionado que el espíritu de tu madre permea la película?

Porque hay mucho de ella. Desde un personaje que está inspirado directamente en ella, hasta muchas de sus costumbres y su estilo.

¿Vestía tan bien como los personajes de tu película?

Nuestra familia tenía muchísimo estilo, pero no dinero. Pero mi mamá sabía que en el sótano de una iglesia vendían ropa usada que donaba la gente rica. Así podía comprar Dior o Chanel por muy poco dinero. Entonces, a los doce años, yo llevaba trajes Christian Dior que costaban diez dólares porque eran usados.

Y por eso el título de Propeller, One way, Night Coach, porque era la tarifa más barata porque se trataba de un avión con hélice, nocturno y en clase turista.