Tuvieron que pasar casi dos décadas para que una película mexicana regresara a la competencia de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, pero la espera valió la pena, pues lo hizo con una fórmula sensible, entrañable y nostálgica: Seis meses en el edificio rosa con azul, de Bruno Santamaría Razo, que después de su proyección oficial en el Espacio Miramar, se convirtió en favorita para subirse al palmarés de la sección, el cual será anunciado la tarde de hoy.
“Muchas gracias por recibirnos. Tengo la certeza de que la película se termina en este momento, cuando la proyectamos con ustedes, así es que muchas gracias por ser parte de este proceso”, expresó el realizador egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), quien subió al escenario en compañía de una veintena de sus colaboradores.
Gracias al equipo hermosísimo que durante seis años ha estado acompañando este proceso intenso, sensible, bellísimo que ha estado impregnado de mucho corazón y mucha inteligencia. Un equipo muy entregado”, añadió Santamaría, quien dedicó su película a las maestras que han marcado su vida.
“Es una profesión generosa, entregada y loca. La primera es mi mamá, una maestra de vida, de mucha fuerza y de mucho trabajo. Y también a la maestra Mercedes Porter, quien es una maestra de cine que ha compartido con muchas generaciones la virtud de mirar, pero también de sentir y compartir a través de la cámara. Y también a la maestra Yolanda, quien es mi maestra de primaria que ha tocado a miles de niños a ser quien ellos quieren ser”, compartió el cineasta, quien agradeció y cedió la palabra a su protagonista, Jade Reyes, para que compartiera su emoción ante una sala repleta.
“Gracias a todas las personas que hicieron posible esta película. Jamás pensé que podría llegar aquí, y lo único que quiero es poderles dar y regalar la libertad de ser como quieran ser, eso es lo más precioso que puedo compartir”, agregó Jade, cuyas palabras fueron celebradas con una ovación.
Ambientada en los años 90, esta coproducción entre México, Brasil y Dinamarca narra la historia de Bruno, un preadolescente que ve cómo su familia feliz y despreocupada comienza a colapsar a partir de una extraña enfermedad que sufre su padre (Lázaro Gabino Rodríguez).
Seis meses en el edificio rosa con azul se filmó en celuloide (16mm) con la cinefotografía de Fernando Hernández García, el diseño de producción de Ivonne Fuentes y la producción de Bruna Haddad y Carlos Hernández Quiñones, quienes también asistieron al estreno mundial en Cannes.
“Estamos muy sorprendidos con lo que acaba de suceder, con la reacción del público porque todavía estábamos muy nerviosos, pero hemos tenido una gran respuesta y es muy emocionante poder compartir ese sentimiento con gran parte del equipo que está aquí en Cannes para presentar la cinta con nosotros”, externó Hernández Quiñones, quien aseguró que la película mexicana tiene “la porra más grande del mundo”, en alusión a los casi 30 elementos del proyecto que se dieron cita en la Costa Azul, principalmente el equipo nacional y el brasileño.
“Habían pasado muchos años sin que hubiera una película mexicana en esta sección y nos hace sentir súper orgulloso y felices por la entrega de este equipo comandado por Bruno, y esa entrega se percibe en la pantalla”, añadió.
Si vas a hacer una película debes arrojarte y exponerte con todo lo que eres. Pero ver la película con un público que reaccionó con risas y con llanto, además de junto al equipo, fue una locura de emociones.
“Al escuchar los aplausos sólo podía temblar, así es que estoy muy emocionado por estar aquí, y por finalmente haber terminado este proyecto”, agregó Santamaría al concluir la proyección.
En la edición 65 de la Semana de la Crítica participan un total de siete largometrajes de países como Yemen, Kosovo, Francia, China, Irlanda y España, las cuales obligatoriamente tienen que ser primeras o segundas películas.

















