Los habitantes de la pequeña localidad rumana de Onesti prepararon un recibimiento triunfal a Nadia Comaneci en el regreso de la gimnasta a su ciudad natal, cincuenta años después de su gesta en los Juegos Olímpicos de Montreal, donde obtuvo la nota perfecta de 10.
Decenas de personas corearon su nombre antes de reunirse el domingo delante del edificio donde Comaneci vivía antaño, para tener la oportunidad de sacar una foto de su antigua vecina, hoy de 64 años.
La ex gimnasta detalló su vida de niña y como debía levantarse temprano y entrenar duro para convertirse en campeona.
Hace cincuenta años, Nadia Comaneci obtuvo la primera nota perfecta de la historia en unos Juegos Olímpicos, un momento que pasó a la leyenda y la convirtió en heroína de la Rumanía comunista.
«Es un año importante para que todos apretemos el botón de ‘reinicio’. Para el deporte, para la salud, para la independencia, para aprender a salir adelante en la vida y descubrir nuestros límites», declaró ante cerca de 150 niños que participaban en una competición de gimnasia.
Comaneci, que en Montreal 1976 logró otras seis notas perfectas, les mostró cómo hacer algunos estiramientos y animó también a los adultos presentes a moverse.
Atrás queda ya el floreciente programa de gimnasia de Rumanía, país del este de Europa que llevaba desde Londres 2012 sin obtener medallas olímpicas en esa disciplina, hasta el bronce de la gimnasta Ana Barbosu en París 2024, en la prueba de suelo.
‘El camino hacia la perfección’
La esperanza por ver renacer la gimnasia en Onesti se han reavivado con este 50º aniversario y la visita de Comaneci.
En mayo, el Gobierno central aprobó una inversión de 23 millones de euros en el club de gimnasia de la ciudad, el lugar donde todo empezó para Comaneci.
El proyecto prevé nuevos alojamientos para los gimnastas, piscinas de agua dulce y salada, así como un museo de la gimnasia.
El club de esta ciudad de 34 mil habitantes obtenía buenos resultados hasta los años 2000. Después entró en declive, a medida que disminuían los fondos y los entrenadores emigraban a Europa occidental, Estados Unidos o incluso Australia.
«Debemos mejorar la formación de nuestros entrenadores, apoyar a nuestros deportistas y necesitamos mejores instalaciones», declaró a la AFP la directora del club, Ingrid Istrate. «Y lo que va a suceder en Onesti gracias a la renovación del club permitirá reunir todas estas condiciones».

















