Manchester. Andy Burnham, probable próximo primer ministro del Reino Unido tras la renuncia de Keir Starmer, presentó un plan para descentralizar el poder político y económico, que incluye otorgar mayores facultades a los gobiernos locales y trasladar parte de la oficina del primer ministro de Londres a Manchester.
El exalcalde del Gran Manchester también afirmó que trasladaría parte de la oficina del primer ministro desde el 10 de Downing St en Londres al noroeste de Inglaterra como parte de “el mayor reequilibrio de poder que ha visto nuestro país”.
“El crecimiento no puede ordenarse de arriba hacia abajo. De hecho, solo puede cultivarse de abajo hacia arriba”, declaró Burnham en un discurso destinado a poner al día a los votantes, a colegas del Partido Laborista y a los mercados financieros sobre su visión económica.
Burnham es el claro favorito para reemplazar al primer ministro Keir Starmer, quien anunció su renuncia la semana pasada.
“Si los ayuntamientos no pueden arreglar los baches, ¿qué posibilidades tienen de impulsar grandes planes de regeneración para poner en marcha el crecimiento?”, preguntó Burnham. Expuso un plan a 10 años para lograr “buen crecimiento en cada código postal”, en un país donde la riqueza y el poder se concentran en Londres y el sur de Inglaterra.
Aseguró que revertiría casi dos décadas de bajo crecimiento desde la crisis financiera de 2008 mediante un enfoque bautizado como “manchesterismo”, que consiste en aprovechar dinero privado y público para invertir en áreas como transporte, vivienda e infraestructura. También prometió crear nuevos empleos industriales y mejores oportunidades educativas, y reformar los ineficientes y costosos servicios privatizados de agua y energía.
Durante el discurso en el People’s History Museum, en la ciudad donde pasó nueve años como alcalde, Burnham indicó que una nueva oficina gubernamental en Manchester —apodada “No. 10 North”— supervisaría el desarrollo regional en todo el país y se convertiría en “el centro neurálgico de una Gran Bretaña reconectada”. Los alcaldes regionales obtendrán más poder sobre vivienda, bienestar social y educación como parte de las reformas que planea.
El encendido discurso de Burnham ofreció pocos detalles sobre de dónde sacará el gobierno más dinero, y no aceptó preguntas de los periodistas.
Burnham recibió elogios por su papel en la revitalización y regeneración de Manchester, pero no ha formado parte de un gobierno nacional desde hace casi dos décadas, y podría tener dificultades para replicar el “manchesterismo” a escala nacional.
Starmer también anunció una misión a 10 años —el equivalente a dos mandatos completos de gobierno— para transformar Gran Bretaña poco después de ser elegido con una victoria aplastante en julio de 2024. Starmer se marcha tras dos años en el cargo marcados por tropiezos y errores de juicio que erosionaron su posición ante su partido y el público.
Burnham ganó una elección especial para un escaño en el Parlamento el 18 de junio y juró como legislador el 22 de junio, el mismo día en que Starmer anunció que renunciará tan pronto como se elija a un sucesor.
Hasta ahora es el único aspirante en la contienda por el liderazgo del Partido Laborista. Si nadie lo desafía, se convertirá en primer ministro para el 20 de julio.
Aunque Burnham es considerado más carismático que el imperturbable Starmer, afrontará muchos de los mismos desafíos políticos y económicos, entre ellos una economía lenta, servicios públicos deteriorados y una presión por el costo de vida. También estará limitado por la plataforma con la que el Partido Laborista de centroizquierda fue elegido en 2024, con sus promesas de no aumentar los impuestos a los trabajadores.
Y, al igual que otros países de la OTAN, el Reino Unido está bajo presión para aumentar drásticamente el gasto en defensa para contrarrestar a una Rusia más agresiva y a unos Estados Unidos menos confiables.
El plan de inversión en defensa del gobierno —que provocó la renuncia del secretario de Defensa John Healey el 11 de junio— debe publicarse antes de una cumbre de la OTAN en Turquía el 7 y 8 de julio. Se espera que el sucesor de Starmer se atenga a los compromisos del plan.
“La gran idea de Andy Burnham es barajar el poder entre políticos», declaró Kevin Hollinrake, presidente del opositor Partido Conservador, «no arreglar el sistema de bienestar social ni recortar los impuestos que asfixian a las familias trabajadoras y a las empresas británicas ni financiar la defensa que nuestro país necesita desesperadamente”.
















