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viernes, julio 24, 2026

Un centinela fuera de la Tierra para mejorar los pronósticos de meteorología espacial

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La meteorología espacial cambia según lo hace la actividad del Sol, que incluye a veces fenómenos violentos como las llamaradas solares y las eyecciones de masa coronal. Estas últimas son enormes andanadas de plasma magnetizado que viajan por el espacio interplanetario. Cuando estas ráfagas de plasma alcanzan la Tierra, pueden desencadenar tormentas geomagnéticas capaces de dañar la electrónica de satélites, provocar interferencias en las telecomunicaciones y en sistemas de navegación e interrumpir el suministro de electricidad de las redes de distribución eléctricas.

Si bien hoy en día se puede pronosticar cuándo es probable que una eyección de masa coronal llegue a la Tierra, predecir la gravedad de sus efectos resulta mucho más difícil. El nivel de severidad depende del campo magnético transportado por la oleada de plasma, el cual solo puede medirse directamente durante su viaje por el espacio.

Actualmente, los pronósticos operativos de la meteorología espacial se basan en naves espaciales ubicadas un poco más cerca del Sol de lo que lo está la Tierra, concretamente en el punto de Lagrange L1 Sol-Tierra. Las naves situadas en ese punto se hallan a una distancia aproximada de 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Para las eyecciones de masa coronal más rápidas, esto proporciona pronósticos de perturbaciones con una antelación máxima de unos 15 minutos sobre el inicio de dichas perturbaciones.

Con la puesta en servicio del CubeSat HENON de la Agencia Espacial Europea (ESA), cuyo lanzamiento al espacio está previsto para principios de 2027, la situación cambiará. Esta nave viajará a una órbita especial que la llevará a una posición situada en torno a unos 15 millones de kilómetros de la Tierra (diez veces más lejos de la Tierra que L1 y también más cerca del Sol). Desde esa posición, podrá tomar muestras del viento solar mucho antes.

El destino final de HENON será una órbita retrógrada distante (DRO, por sus siglas en inglés) alrededor del Sol, una órbita similar a la de la Tierra pero más elíptica, descrita por primera vez por el astrónomo francés Michel Hénon en 1969. HENON, llamada como dicho astrónomo en homenaje a él, será la primera nave espacial en volar en este tipo de órbita, que la llevará a 12 millones de kilómetros de la Tierra en su punto más cercano y a 24 millones de kilómetros en el punto más distante.

MAGIC, desarrollado en el Imperial College de Londres y financiado por la Agencia Espacial del Reino Unido, medirá el campo magnético del viento solar a medida que se aleja del Sol. Junto con otros dos instrumentos diseñados por científicos de la República Checa y Finlandia, MAGIC proporcionará las mediciones necesarias para comprobar si es posible realizar pronósticos meteorológicos espaciales más tempranos y precisos.

El instrumento MAGIC. Esta es la versión definitiva, recién terminada, y que pronto será instalada en HENON. Falta el sensor, que va conectado por un cable y que será montado en una pértiga desplegable.

De tener éxito, HENON podría ampliar el tiempo de alerta temprana de las tormentas geomagnéticas más severas hasta diez veces, pasando de unos 15 minutos a dos o tres horas, lo que daría a los operadores de satélites, gestores de redes eléctricas y otros responsables de infraestructuras mucho más tiempo para activar medidas protectoras de urgencia ante los efectos de los principales fenómenos peligrosos de la meteorología espacial.