Un envejecimiento saludable, en el cual la persona pueda mantener hasta el final un nivel de bienestar físico y mental aceptable, es el objetivo de mucha gente que intenta llevar un estilo de vida sano para lograrlo. Los factores de riesgo que hay que evitar para maximizar las probabilidades de mantener una salud física aceptable son bastante conocidos, e incluyen el sedentarismo y una alimentación poco sana. En el caso de la salud mental, no existe un conocimiento tan claro de los principales factores de riesgo, ni de su grado específico de influencia traducido en años adicionales de vida sin trastornos neurocognitivos. Un nuevo estudio los ha buscado y sopesado.
El estudio es obra de un equipo encabezado por Jiaqi Hu, de la Universidad Tsinghua en Pekín, China, y Josef Coresh, de la Escuela Grossman de Medicina en la Universidad de Nueva York, Estados Unidos.
El estudio se hizo sobre 12 409 personas con una edad promedio de 56 años que no presentaban trastornos neurocognitivos al inicio del seguimiento. Se evaluaron tres factores de riesgo de trastornos neurocognitivos: hipertensión arterial, diabetes y tabaquismo. La hipertensión arterial se definió como una presión arterial superior a 140/90 mmHg o el uso de medicamentos para reducirla.
La pérdida grave de memoria, que impide formar nuevos recuerdos o incluso destruye recuerdos antiguos de gran importancia, es uno de los síntomas más comunes de los trastornos neurocognitivos a los que se es más propenso en la vejez. La ilustración recrea de manera simbólica uno de tales recuerdos de gran arraigo, rodeado de neuronas y ya parcialmente borrado.
Se hizo un seguimiento de los participantes en el estudio durante un promedio de 26 años. Durante ese tiempo, 3008 desarrollaron demencia y 5238 fallecieron sin llegar a sufrir trastornos neurocognitivos.
En promedio, las personas que no presentaban ninguno de los factores de riesgo vivieron sin desarrollar demencia casi 13 años más que aquellas con los tres factores de riesgo.
Por tanto, a juzgar por los resultados del estudio, tener presión arterial normal, no padecer diabetes y no fumar parece ser una combinación que promueve en la persona tener una vida con una mayor porción de esta libre de trastornos neurocognitivos. De todos modos, conviene matizar que este estudio no demuestra inequívocamente que evitar estos factores de riesgo vascular cause el retraso en la aparición de trastornos neurocognitivos; solo muestra una asociación.
El estudio se titula “Midlife Vascular Risk Burden and Dementia-Free Survival Years”. Y se ha publicado en la revista académica Neurology.
















